El lunes siguiente, Valeria llegó a Nova Ideas con una sonrisa que intentó ocultar.
Camila la observó desde su escritorio y no tardó en acercarse.
—Buenos días.
—Buenos días.
—¿Cómo estuvo tu fin de semana?
—Muy tranquilo.
Camila levantó una ceja.
—¿Ah, sí? ¿Y Nicolás no tuvo nada que ver?
Valeria sonrió sin poder evitarlo.
—Sí... salimos.
Camila abrió los ojos con emoción.
—¡Lo sabía! ¡Cuéntamelo todo!
Antes de que Valeria pudiera responder, Nicolás apareció con dos cafés.
—Buenos días.
—Buenos días —respondieron ambas.
Camila los miró a los dos y sonrió con satisfacción.
—Voy a dejarlos solos.
Se alejó riendo mientras Valeria negaba con la cabeza.
La junta de los lunes comenzó a las nueve en punto.
Todo el equipo ocupó sus lugares.
La directora general entró con una carpeta en las manos.
—Hoy tengo una noticia muy importante.
La sala quedó en silencio.
—Gracias al éxito de la campaña nacional, nuestra empresa ha sido invitada a participar en un concurso internacional entre las mejores agencias de marketing de Latinoamérica.
Los empleados comenzaron a aplaudir.
—Solo elegiremos a dos representantes para liderar el proyecto.
Valeria y Nicolás intercambiaron una mirada.
La directora sonrió.
—Y esos representantes serán... Valeria Montemayor y Nicolás Duarte.
Los aplausos volvieron a llenar la sala.
Camila fue la primera en felicitarlos.
—¡Se lo merecen!
Incluso Bruno aplaudió con respeto.
—Felicidades.
Valeria sonrió.
—Gracias, Bruno.
Al terminar la reunión, la directora los llamó a su oficina.
—Este proyecto será el más importante de la empresa hasta ahora.
Les entregó dos carpetas.
—Dentro de tres semanas viajarán a Chile para presentar la propuesta frente a otras agencias internacionales.
Nicolás sonrió.
—Será un gran reto.
—Y confío plenamente en ustedes.
Valeria respondió con seguridad.
—No la vamos a decepcionar.
Al salir de la oficina, Nicolás caminó junto a Valeria.
—¿Te das cuenta?
—¿De qué?
—Nuestra primera reunión fue un desastre...
Ella rió.
—Llegaste diez minutos tarde.
—Y ahora viajaremos juntos representando a toda la empresa.
Valeria lo miró con una sonrisa.
—Hemos recorrido un largo camino.
Nicolás tomó su mano discretamente mientras caminaban por el pasillo.
—Y apenas estamos empezando.
Valeria apretó su mano con cariño.
—Sí... apenas estamos empezando.
Sin embargo, ninguno de los dos imaginaba que ese concurso internacional pondría a prueba no solo su talento profesional, sino también la relación que acababan de comenzar.