Al llegar a las oficinas de Nova Ideas, todo el equipo los recibió con aplausos, globos y un gran letrero que decía:
"¡Bienvenidos, campeones!"
Camila fue la primera en abrazarlos.
—¡Lo lograron! Sabía que traerían ese trofeo.
—Fue un trabajo de todos —respondió Valeria con una sonrisa.
Nicolás levantó el trofeo para que todos pudieran verlo.
—Este premio también es de ustedes.
Los empleados celebraron con entusiasmo.
Más tarde, la directora general los llamó a su oficina.
Sobre el escritorio había una elegante carpeta color negro.
—Antes que nada, quiero felicitarlos nuevamente.
—Muchas gracias —respondieron los dos.
La directora les entregó la carpeta.
—Esta mañana recibí una llamada de una importante empresa internacional.
Valeria abrió la carpeta con curiosidad.
Dentro había una propuesta de trabajo.
La empresa quería contratar a Valeria y a Nicolás para dirigir una nueva división de marketing en una de sus sedes.
Era un puesto con un excelente salario, grandes beneficios y la oportunidad de trabajar con clientes de todo el mundo.
Pero había una condición.
Debían mudarse durante un año.
Valeria y Nicolás se quedaron en silencio.
Al salir de la oficina, caminaron hasta la terraza del edificio.
Ninguno decía una palabra.
Finalmente, Nicolás rompió el silencio.
—Es una oportunidad increíble.
—Lo sé.
—¿Qué estás pensando?
Valeria observó la ciudad.
—Siempre soñé con una oportunidad así.
—Yo también.
—Pero...
Nicolás completó la frase.
—...significaría dejar muchas cosas atrás.
Valeria asintió lentamente.
Esa tarde decidieron no tomar una decisión apresurada.
Fueron a la cafetería donde habían tenido su primera salida.
Mientras compartían un café, hablaron de todo lo que habían construido desde que se conocieron.
—¿Recuerdas nuestra primera junta? —preguntó Nicolás.
Valeria soltó una risa.
—Pensé que nunca podríamos trabajar juntos.
—Y ahora estamos tomando decisiones que pueden cambiar nuestras vidas.
Ella sonrió.
—Quién lo hubiera imaginado.
Al regresar a casa, Valeria encontró un sobre bajo la puerta de su departamento.
No tenía remitente.
Al abrirlo, descubrió una carta escrita a mano.
Solo decía una frase:
"A veces, para encontrar un nuevo comienzo, hay que atreverse a cerrar un capítulo."
Valeria leyó la nota varias veces.
No sabía quién la había enviado.
Pero esas palabras quedaron dando vueltas en su cabeza.
¿Aceptarían la oferta y comenzarían una nueva vida juntos?
¿O elegirían quedarse en el lugar donde había nacido su historia?
La respuesta cambiaría su futuro para siempre.