Valeria y Nicolás se mudarían durante un año para dirigir la nueva división internacional de la empresa.
En Nova Ideas, la emoción se mezclaba con la nostalgia.
Durante la junta del lunes, la directora anunció la noticia a todo el equipo.
—Aunque nos entristece despedirnos de dos de nuestros mejores colaboradores, estamos muy orgullosos de este logro. Representarán a nuestra empresa en el extranjero.
Los aplausos llenaron la sala.
Camila fue la primera en levantarse.
—¡Se lo merecen! Pero prometan que volverán.
Valeria sonrió.
—Claro que volveremos.
Nicolás asintió.
—Esta siempre será nuestra casa.
Incluso Bruno se acercó a felicitarlos.
—Les deseo mucho éxito. Sé que harán un gran trabajo.
Nicolás le estrechó la mano.
—Gracias, Bruno.
Bruno miró a Valeria.
—Y... perdón por todo lo que pasó hace unos meses. No actué de la mejor manera.
Valeria sonrió con sinceridad.
—Lo importante es que todos aprendimos de esa experiencia.
Bruno asintió aliviado.
Por fin dejaban atrás cualquier diferencia.
Los días siguientes estuvieron llenos de preparativos.
Empacar, despedirse de amigos y organizar los últimos detalles no fue sencillo.
Una tarde, Valeria entró a la sala de juntas donde todo había comenzado.
La habitación estaba vacía.
Se acercó a la mesa y recordó aquella primera reunión en la que pensó que Nicolás sería el compañero más complicado que podía tener.
En ese momento, él apareció en la puerta.
—Sabía que te encontraría aquí.
Valeria sonrió.
—Quería despedirme de este lugar.
Nicolás caminó hasta ella.
—¿Te arrepientes de algo?
Ella negó con la cabeza.
—De nada.
—¿Ni siquiera de haber conocido al chico que llegó diez minutos tarde el primer día?
Valeria soltó una carcajada.
—Especialmente de eso no me arrepiento.
Los dos rieron.
El día del viaje llegó.
Todo el equipo fue al aeropuerto para despedirlos.
Camila abrazó con fuerza a Valeria.
—Te voy a extrañar muchísimo.
—Yo también.
Luego abrazó a Nicolás.
—Cuídala mucho.
—Siempre.
La directora les entregó un pequeño obsequio.
Era un portarretratos con una fotografía de todo el equipo de Nova Ideas.
—Para que nunca olviden dónde comenzó esta historia.
Valeria sintió que se le humedecían los ojos.
—Gracias... significa mucho para nosotros.
Cuando anunciaron el abordaje, Nicolás tomó la mano de Valeria.
—¿Lista para esta nueva aventura?
Ella respiró profundamente.
Miró por última vez a sus compañeros, sonrió y volvió la vista hacia Nicolás.
—Sí.
Los dos caminaron juntos hacia la puerta de embarque.
No sabían todo lo que les esperaba en ese nuevo país.
Pero tenían la certeza de que, mientras permanecieran juntos, podrían enfrentar cualquier desafío.
Porque algunas historias de amor comienzan con una simple reunión de trabajo...
Y continúan con una vida entera compartiendo los mismos sueños.