Juntas de lunes, besos de viernes

Capítulo 30: Una oportunidad aún mayor

Después del éxito de su primera campaña internacional, la vida de Valeria y Nicolás comenzó a tomar un nuevo ritmo.

La oficina ya no se sentía como un lugar desconocido.

Ahora tenían un equipo que confiaba en ellos, nuevos amigos y una rutina que poco a poco empezaba a sentirse como un hogar.

Pero esa tranquilidad no duraría mucho.

Una mañana, mientras revisaban algunos informes, Sofía Andrade entró a la sala de trabajo con una expresión seria.

—Necesito hablar con ustedes.

Valeria y Nicolás intercambiaron una mirada.

—¿Ocurre algo? —preguntó Valeria.

Sofía dejó una carpeta sobre la mesa.

—La empresa recibió una propuesta de uno de los clientes más importantes del continente.

Nicolás abrió la carpeta y comenzó a leer.

Era un proyecto enorme que involucraba varias ciudades y requería un equipo internacional.

—Esto es más grande que cualquier campaña que hayamos hecho —dijo Nicolás.

Sofía asintió.

—Exactamente. Y la empresa quiere que ustedes sean los encargados de dirigirlo.

Valeria quedó sorprendida.

—¿Nosotros?

—Sí. Han demostrado que saben unir equipos y crear resultados importantes.

Durante el resto del día, Valeria y Nicolás analizaron la propuesta.

Era una oportunidad increíble.

Pero también significaba más responsabilidades, más viajes y menos tiempo libre.

—Parece que cada vez que conseguimos algo, aparece un reto nuevo —comentó Valeria.

Nicolás sonrió.

—Supongo que esa es la parte emocionante.

Ella lo miró.

—¿Nunca tienes miedo?

Nicolás pensó unos segundos.

—Sí. Pero aprendí que tener miedo no significa detenerse.

Valeria sonrió.

—Creo que esa frase debería estar en una de nuestras campañas.

—Solo si me pagas por la idea.

Ella soltó una risa.

Esa noche, mientras cenaban en casa, hablaron de la propuesta.

—Cuando llegamos aquí pensé que solo estaríamos intentando adaptarnos —dijo Valeria.

—Y ahora estamos dirigiendo proyectos internacionales.

—La vida cambió mucho.

Nicolás tomó su mano.

—Pero hay algo que sigue igual.

—¿Qué?

—Seguimos enfrentando todo juntos.

Valeria sonrió.

Sabía que tenían nuevos desafíos por delante, pero también sabía que ya no era la misma persona que llegó a aquella primera junta de lunes.

Había aprendido a confiar, a disfrutar el presente y a permitir que alguien compartiera sus sueños.

Al día siguiente, enviaron su respuesta.

Aceptarían el proyecto.

La noticia fue recibida con emoción por todo el equipo.

Sin embargo, mientras comenzaban los preparativos, llegó una llamada desde México.

Era Camila.

—Valeria, tengo una noticia que te va a sorprender.

—¿Qué pasó?

Camila guardó silencio unos segundos.

—La empresa en México quiere que regresen por unos días.

—¿Por qué?

—Porque hay algo importante que necesitan anunciarles.

Valeria miró a Nicolás con curiosidad.

Ambos sabían que aquella llamada podía cambiar nuevamente el rumbo de su historia.




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