Juntas de lunes, besos de viernes

Capítulo 35: La despedida que nadie quería

El último mes pasó demasiado rápido.

Entre cerrar proyectos, organizar documentos y preparar el regreso a México, Valeria apenas tuvo tiempo de pensar en que pronto tendría que despedirse de todas las personas que había conocido durante aquel año.

El último lunes en la oficina llegó antes de lo esperado.

Valeria entró y encontró su escritorio lleno de pequeñas notas.

—¿Qué es esto?

Paula apareció detrás de ella.

—Un recuerdo de todos nosotros.

Valeria tomó una de las notas.

"Gracias por enseñarnos que trabajar en equipo también puede ser divertido."

Otra decía:

"Nunca olvidaremos tus reuniones de los lunes."

Valeria sonrió emocionada.

—Me van a hacer llorar.

Paula la abrazó.

—Ese era el objetivo.

A media mañana, Daniel apareció con una caja.

—Esto es para ustedes.

Nicolás la abrió.

Dentro había un álbum con fotografías de todo el año.

La primera imagen era del día en que llegaron.

Después aparecían fotografías de las primeras reuniones, celebraciones, viajes y proyectos.

Valeria pasó las páginas lentamente.

—No puedo creer que haya pasado tanto tiempo.

Nicolás sonrió.

—Mira esta.

Era una fotografía en la que ambos aparecían intentando tomar café mientras revisaban documentos.

Valeria soltó una carcajada.

—Ese día no dormimos nada.

—Y aun así presentamos el proyecto al día siguiente.

Por la tarde, Sofía reunió a todo el equipo.

—Hoy no quiero hablar de trabajo.

Todos se sorprendieron.

—Quiero agradecerles por todo lo que hicieron este año.

Sofía miró a Valeria y Nicolás.

—Cuando llegaron, tenían una enorme responsabilidad. No solo cumplieron con ella, sino que ayudaron a que este equipo creciera.

Los aplausos comenzaron.

Valeria se levantó.

—Nosotros también tenemos mucho que agradecer.

Miró a todos.

—Llegamos pensando que estaríamos aquí solamente por trabajo. No imaginábamos que terminaríamos encontrando personas que se convertirían en parte importante de nuestras vidas.

Paula comenzó a emocionarse.

Daniel sonrió.

Incluso Sofía tuvo que apartar la mirada por un momento.

Después de la despedida, Valeria y Nicolás regresaron a su departamento.

Las maletas ya estaban listas.

El lugar que durante un año había sido su hogar ahora parecía demasiado silencioso.

Valeria miró alrededor.

—Voy a extrañar este lugar.

Nicolás se acercó.

—Yo también.

—Pero estoy feliz de regresar.

—Yo también.

Valeria sonrió.

—¿Sabes qué es lo mejor?

—¿Qué?

—Que esta vez vamos a volver juntos.

Nicolás la abrazó.

—Y eso hace que la despedida sea mucho más fácil.

Al día siguiente, antes de ir al aeropuerto, regresaron por última vez a la oficina.

Todo el equipo estaba esperándolos.

Hubo abrazos, fotografías y muchas promesas de mantenerse en contacto.

Paula le entregó a Valeria una última nota.

—No la leas hasta llegar a México.

Valeria la guardó.

—Lo prometo.

Nicolás recibió otra para él.

—¿También es secreta?

—Muy secreta —respondió Daniel.

Cuando llegó el momento de irse, Valeria miró una última vez el edificio.

Habían llegado allí llenos de dudas.

Ahora se marchaban con más confianza, más experiencias y una historia que jamás olvidarían.

Nicolás tomó su mano.

—¿Lista?

Valeria sonrió.

—Lista.

Y juntos subieron al automóvil que los llevaría al aeropuerto.

Su aventura en el extranjero había terminado.

Pero su historia de amor apenas estaba entrando en una nueva etapa.




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