Juntas de lunes, besos de viernes

Capítulo 36: Volver a casa

Después de un largo viaje, Valeria y Nicolás finalmente regresaron a México.

Cuando salieron del aeropuerto, Valeria respiró profundamente.

—Por fin.

Nicolás sonrió.

—¿Extrañabas México?

—Muchísimo.

Apenas habían avanzado unos metros cuando escucharon una voz conocida.

—¡Valeria!

Ella levantó la mirada.

Era Camila.

Había ido a recibirlos.

—¡Camila!

Las dos se abrazaron con fuerza.

—No sabes cuánto te extrañé —dijo Camila.

—Yo también.

Después miró a Nicolás.

—Bueno, ¿y tú?

—También te extrañé.

Camila sonrió.

—Entonces sí fue una buena idea que regresaran.

Al llegar a Nova Ideas, descubrieron que el equipo había preparado una pequeña bienvenida.

Había fotografías de todos los proyectos que habían realizado durante el último año.

Valeria se quedó observándolas con una sonrisa.

—Parece que nunca nos fuimos.

La directora se acercó.

—Bienvenidos a casa.

—Gracias —respondió Valeria emocionada.

Nicolás miró a sus antiguos compañeros.

—Es bueno estar de vuelta.

Durante la primera junta de lunes después de su regreso, Valeria ocupó nuevamente el lugar donde todo había comenzado.

Nicolás se sentó a su lado.

Camila entró con su café y sonrió.

—Miren nada más. Otra vez juntos en una junta de lunes.

Valeria soltó una carcajada.

—Parece que algunas cosas nunca cambian.

—Y espero que nunca cambien —añadió Nicolás.

La directora comenzó la reunión.

Esta vez no había nervios.

No había incertidumbre.

Solo la sensación de estar exactamente donde querían estar.

Al terminar la jornada, Valeria y Nicolás salieron juntos de la oficina.

—¿Te parece extraño estar de regreso? —preguntó él.

—Un poco.

—¿Te arrepientes?

Valeria negó con la cabeza.

—No. El año que pasamos fuera fue increíble, pero ahora sé que este es el lugar donde quiero estar.

Nicolás tomó su mano.

—Yo también.

Caminaron unos metros en silencio.

Después Valeria sonrió.

—¿Sabes qué día es hoy?

Nicolás fingió pensarlo.

—Lunes.

—Exactamente.

—¿Y eso qué significa?

Valeria lo miró divertida.

—Que después de una junta de lunes...

Nicolás terminó la frase.

—...todavía nos esperan muchos viernes.

Los dos rieron.

Y mientras caminaban hacia casa, comprendieron que habían vuelto al mismo lugar donde empezó todo, pero ellos ya no eran los mismos.

Habían crecido.

Habían aprendido.

Y, sobre todo, habían elegido seguir juntos.




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