Assia,
Sonreí mientras observaba a Nova sentada en la mesa de los niños, coloreando con un entusiasmo arrollador mientras devoraba su trozo de pizza. A su alrededor, otros pequeños comían y pintaban entre risas y chispas de pura felicidad inocente.
—¿De verdad no puedes hacer absolutamente nada para reclamar lo que por derecho es tuyo? —indagó Tanner, con la voz impregnada de una molestia y una frustración tan intensas como las mías y las de Gal.
—Me temo que no —declaré, sintiendo un peso invisible sobre la espalda mientras dejaba caer los hombros en señal de derrota—. El primer lugar venía con esa codiciada plaza en la cocina del Chef Schwartz.
—¿Y ni siquiera le dan una oportunidad al segundo y al tercer lugar? —cuestionó mi hermana. Ella sabía perfectamente, casi carne propia, el sacrificio desgarrador y cada una de las horas que yo había invertido para demostrar que era la mejor.
Sí, Dios me había dado talento, pero jamás me confíe. Había trabajado duro, investigado sin descanso y consumido mis noches aprendiendo técnicas avanzadas fuera de las aulas de la academia.
—No, absolutamente nada. Por eso, el que realmente quiere adueñarse del primer lugar debe esforzarse hasta el límite…
—O tener una cuenta bancaria lo suficientemente abultada —me interrumpió Tanner, con una amargura evidente—. La corrupción siempre ha infectado todo a su paso, pero debieron haber otorgado dos lugares. Un empate justo y así las dos habrían entrado a trabajar con ese chef.
—No creo que Deena tenga el más mínimo interés en trabajar con el Chef Schwartz; su único objetivo era hacerme sentir menos, pisotearme y humillarme. Piensa que me voy a desplomar y rendir, pero ella no sabe que para mí rendirme ni siquiera es una opción.
—Así se habla, hermanita. Ella solo es una tonta malcriada y tú una luchadora incansable… —La voz de Galilea se fue apagando bruscamente hasta ahogarse, y me miró con los ojos cristalizados, inundados de lágrimas.
Ella conocía cada cicatriz de mi recorrido porque compartía mi vida entera. Desde que teníamos uso de razón no habíamos hecho otra cosa que batallar contra el mundo. Sí, había días oscuros en los que me ahogaba en ganas de tirar la toalla, pero jamás me lo permitía. Necesitaba demostrarme a mí misma de qué estaba hecha y probar que mi destino ineludible era convertirme en la chef más grande y reconocida del planeta.
—Para mí, ambas son unas auténticas ganadoras. —Tanner rodeó con ternura a Gal, envolviéndola en un abrazo protector para brindarle refugio y consuelo.
Gal se dejó mimar plácidamente por su esposo. Mirarlos me sacó una sonrisa al evocar el recuerdo de cómo se cruzaron sus caminos. Galilea apenas tenía unos pocos meses de embarazo cuando comenzó sus controles médicos. Una noche helada en particular, se despertó temblando de forma incontrolable, atacada por una fiebre feroz que la hacía alucinar. Angustiada, la llevé de urgencia al hospital y Tanner nos recibió en la guardia.
Al instante en que sus ojos se posaron en Galilea, quedó completamente cautivado por ella. Me encantaría poder decir que lo suyo fue un idílico amor a primera vista, pero la verdad dolía: yo sabía que en el fondo de su alma, Gal seguía amando con desesperación al padre de Nova. Aunque jamás lo dijo en voz alta, era evidente por la forma en que se quedaba mirando su celular, esperando un mensaje de ese cretino. Spoiler: un mensaje que jamás llegó y que nunca llegará.
Al final, resultó que Gal atravesaba por una fuerte infección de oído. Tanner cuidó de ella con una devoción infinita durante los pocos días que permaneció ingresada. Con el paso del tiempo, mi hermana mejoró y él nos dio el alta para volver a casa, pero antes de dejarla ir, reunió todo el valor de su corazón y la invitó a salir. En ese momento, mi hermana lo rechazó sin dudar.
Por fortuna, Tanner no se dio por vencido. Estaba decidido a conquistar el corazón de mi hermana. Poco a poco se fue haciendo un lugar en nuestras vidas con paciencia, sin presionar demasiado pero con la firmeza suficiente para no dejar que el hilo se rompiera. No obstante, no fue sino hasta la llegada al mundo de Nova cuando todo dio un vuelco definitivo. Tanner estaba de guardia la noche exacta en que a mi hermana se le rompió la fuente; él abandonó absolutamente todo para correr a su lado.
Entre el trajín de la habitación y el dolor abrasador de la sala de parto, Gal tuvo una verdadera epifanía: comprendió con absoluta certeza que Tanner era la calma y el refugio que ella y su bebé tanto necesitaban. Cuando Nova finalmente llegó a este mundo, nació rodeada de una madre amorosa, una tía entregada y un hombre dispuesto a ser el mejor padre que pudiera existir.
Unos meses más tarde, Tanner y mi hermana se casaron. Había que estar completamente ciego para no notar la devoción con la que mi cuñado trataba a mi hermana, o ese amor inmenso que desbordaba cada vez que miraba a Nova. Además, Tanner jamás juzgó el pasado de mi hermana; al contrario, se convirtió en su escudo y la protegió ferozmente.
Sentía una gratitud inmensa e impagable hacia él por la forma tan pura en la que adoraba a mi hermana y a mi pequeña sobrina. Tanner había sido el pilar inamovible sobre el cual se construyó una familia maravillosa.
—Debemos irnos ya, ¿verdad? —preguntó Gal, haciendo un pequeño y tierno puchero de resignación.
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enemiestolovers, empresario poderoso y empleada, hija secreta del jefe
Editado: 28.10.2026