Cuenta la leyenda, que un héroe, de lo más remoto del reino Axcez, llegaría, con fuerza, valentía y un leal grupo, a derrotar al tirano Rey Astor, liberando a su reino de la dictadura, volviendo a su eterna felicidad, pero hasta que eso suceda, los habitantes de aquel reino solo podían tener la esperanza de que aquella leyenda se cumpliera.
—¡Aaaaah! —Bostezó un chico acostado en el césped, a la orilla de un rio y bajo la sombra de un árbol— ¿Qué hago aquí? ¿Dónde estoy? —Se preguntaba mirando alrededor confundido.
—Tranquilo, se que debes estar confundido, pero debes escucharme.
—¿Quién habla?
—Aquí —dijo apareciendo frente a él, una chica de pelo blanco como la nieve—. Yo soy Lyrielle, y tú eres el héroe que tanto he esperado —Sonrió mientras dejaba de flotar.
—¿Un héroe? —preguntó confundido.
—Si, la leyenda cuenta que un héroe no rescatara con valentía, y ese eres tú.
—A ver, ¿Por qué dices que soy yo ese héroe que mencionas? Ni siquiera recuerdo nada de mi y mucho menos recuerdo esa leyenda.
—Se que tú eres el héroe. Lo se porque vi como caías del cielo inconsciente, por eso corrí hasta aquí donde pude crear este rio donde caíste y luego te saqué.
—¿Tu me salvaste? —preguntó avergonzado.
—Si —respondió emocionada.
—¡Gracias! —agradeció sonrojado.
—No hay de que, se que puede ser difícil de creer, pero debes creer en mi cuando digo que tú eres el héroe y yo tu guía que te ayudara en todo tu camino.
—¿Mi guía?
—Si, yo soy la guía que esta a lado del héroe, por eso pude sentir tu poder y por eso fui rápido a encontrarte.
—Bien, creo que no tengo nada que perder, pero dime, ¿Tengo algún poder o algo así? —dijo sentándose en el suelo.
—Pues verás, debo hacerte un chequeo, ¿me permites?
—Claro, porque… —Fue interrumpido cuando aquella chica se acercó demasiado, tocando su nariz con la de él.
—Ya terminé, tu nombre es Kaelor y tienes un poder bastante bueno, el poder de fortalecimiento.
—¿Fortalecimiento?
—Todas tus habilidades están relacionadas a mejorar tus puntos como la fuerza, la velocidad y la agilidad. Eso lo aprenderás conforme vayas entrenando.
—Creo que era lo más obvio —dijo parándose— ¿A dónde vamos? —Miró a la chica.
—La ciudad más cercana es Caelis, allí podremos conseguir armamento e incluso algún aliado —dijo flotando en el aire.
—Y… ¿por qué necesitan de un héroe para derrotar al rey? ¿No puede el pueblo sacarlo del poder?
—Lo haríamos así, pero el rey es malo, asesino a todos lo caballeros y ahora usa sus cuerpos como títeres que atacan a quien él quiere.
—Bien, ahora tengo un motivo para derrotarlo, guíame entonces Lyrielle —dijo con una sonrisa.
—¡A la orden! —Sonrió, volando en dirección a la ciudad.
Kaelor y Lyrielle fueron caminando hasta la ciudad, donde al entrar fueron recibidos con múltiples puesto donde vendían armas, escudos, pócimas y armaduras.
El chico albino no pudo no emocionarse al ver todo ese panorama, Lyrielle fue seleccionando las mejores opciones para Kaelor, mientras el chico solo sentía la gloria de tocar aquella espada y escudo.
Después de eso, Lyrielle le sugirió a Kaelor, ir a la ciudad marítima de Port Aster. Kaelor aceptó sonriente por su nuevo equipo, emprendiendo el viaje. De camino a la salida de la ciudad, nuestros héroes se encontraron con un chico con apariencia rebelde, corriendo de lo que parecían ser unos bandidos. Kaelor con determinación, ayudo al chico a esconderse de los bandidos cerca de unos barriles de cerveza.
—¡Muchas gracias por tu ayuda!
—¿Por qué te perseguían esos hombres? Si se puede saber.
—Son unos bandidos que tenían deudas pendientes con mi padre, pero como el murió, la deuda paso a mí y ahora debo cuidarme de ellos en cada momento.
—Mi señor no es ser impertinente, pero los puntos de este chico son excelentes, sin duda alguna es un buen psíquico que nos puede ayudar en la aventura —susurró Lyrielle a Kaelor.
—De acuerdo —Le respondió en voz baja—. Te propongo que vengas conmigo en mi aventura, a cambio yo te daré protección y comida, ¿qué te parece?
—No tengo nada que perder, así que acepto, y un gusto, yo soy Mincheol —Estrechó su mano con Kaelor, cerrando así el trato.
Luego de una hora de camino, el grupo había llegado a Port Aster, la ciudad marítima, allí lograron conocer a Pyra, una poderosa sanadora y a Rydan, un escudero de las tropas de la ciudad. Ambos uniéndose después de haber sido salvador por Kaelor y Lyrielle de unas orcas asesinas.
Luego de pasar una semana en la ciudad, entrenando y fortaleciéndose, nuestro grupo de héroes tuvo que emprender su viaje a la ciudad de Frostgate, la ciudad donde el invierno es eterno, allí según Lyrielle, podrían encontrar un arma ancestral, la Mirazh, una espada que solo el héroe puede empuñar.
—¿Ya casi llegamos? —preguntó cansado Mincheol.
—Lyrielle. ¿ya casi llegamos? —habló telepáticamente Kaelor a la chica.
—Si señor, subiendo esa montaña, se debería encontrar con la entrada al lugar donde se encuentra Mirazh —contestó la chica.
—Muy bien —Le dijo amable el chico.
Los cuatro subieron la empinada colina, donde yetis aparecían sin parar, sin embargo, eso no era gran problema para nuestros héroes que con su fuerza no dejaban a ninguno vivo.
Al terminar de escalar la empinada colina, se encontraron con una puerta dorada con un tipo de rompecabezas que abría el mecanismo. Después de intentarlo con fuerza y con velocidad, decidieron que Mincheol intentara abrirlo con sus poderes y su astucia.
—¿Ya casi esta Mincheol? —preguntó Pyra ansiosa.
—Un momento… —contestó Mincheol sacando la lengua y cerrando un ojo— ya esta —De repente un sonido se escuchó.
Aquella puerta se abrió provocando un gran sonido en todo el lugar, pareciendo un rugido aterrador y fuerte. Al abrirse por completo, el grupo pudo ver su interior, una cámara especial donde en el centro había una espada.
Incrustada en el suelo y fría al tacto, Kaelor se acercó, motivado por sus compañeros que le echaban ánimos, con cierto temor se puso frente a ella, la agarró y empezó a tirar de ella, logrando sacarla al primer intento.
—¡Eso es, lo lograste amigo! —gritó emocionado Mincheol, acercándose para abrazarlo.
—¡Vaya! Si tenia dudas de que eras aquel héroe ahora te creo al cien por ciento —dijo riendo Rydan con una risa fuerte y grave.
—¡Viva! Eso significa que estamos cada vez más cerca de acabar con este reinado tirano —mencionó alegre Pyra abrazando a Kaelor del brazo.
Kaelor solo pudo agradecerles por depositar su confianza en él, de paso, lanzándole una mirada a Lyrielle.
—¿Y ahora que hago?
—Disfruta de este momento primero, luego pensamos en que harás.
—De acuerdo, disfrutare por ahora.
Luego de festejar con un poco de cerveza de raíz que Lyrielle dejó deliberadamente a un lado de la puerta, Pyra, Rydan y Mincheol se quedaron profundamente dormidos a lado de la fogata, mientras Kaelor se sentaba mirando el cielo estrellado.
—¿Qué piensas? —preguntó Lyrielle sentándose a un lado.
—En lo irreal que parece esto, no logró recordar nada aún de mi pasado, tengo un grupo de elite y un reino entero depende de mi para derrotar al tirano rey, simplemente es muy difícil de comprender todo, ¿sabes? —Se desahogó el chico.
—Lo sé, debe ser difícil, no puedo decirte que te entiendo, porque mentiría, pero… puedo estar a tu lado para escucharte como ahora —dijo dándole una sonrisa ingenua.
—Gracias Lyrielle —dijo acostando en el suelo.
—No tienes porque hacerlo —Se acostó a un lado del chico.
—Una pregunta Lyrielle.
—¿Sí? ¿Cuál es?
—¿Por qué no te muestras a los demás del grupo?
—Eso es porque así debe ser, el héroe debe tener todo el merito junto con su grupo, es decir, una guía no puede entrar en tu grupo, por lo que no puedo mostrarme.
—Eso es ridículo.
—Lo sé, pero no puedo replicar, esa fue la orden que se me dio desde que nací, encontrar al héroe y ayudarlo a que gane sin que nadie lo sepa.
—Yo soy el héroe, ¿no?
—Pues sí, ¿por qué?
—Porque yo ahora te doy la orden de mostrarte y cuando derrotemos al rey, tu estarás con nosotros visiblemente, ¿de acuerdo?
—De acuerdo —agradeció con lagrimas en los ojos de felicidad.
A la mañana siguiente, Kaelor presentó oficialmente a Lyrielle al grupo, diciendo que es su guía y una chica muy talentosa. Si bien Lyrielle estaba sumamente nerviosa por mostrarse al grupo, todos esos nervios cuando la aceptaron con calidez y sonrisas.
Con una nueva integrante al grupo, el grupo partió a Terracanto, una ciudad de bosques y lluvias, donde vivía un hombre anciano con gran conocimiento que ayudaría a fortalecer y descubrir nuevas habilidades a todos los miembros.
Al llegar a la ciudad, Lyrielle preguntó por el hombre, yendo que buscar de poco en poco hasta llegar a una casa en los limites de la ciudad. Al tocar, un anciano alto y de mirada intimidante los recibió.
—Buenos días, disculpe, ¿usted es el señor Sésil?
—Así es, soy yo. ¿Qué quieren?
—Venimos aquí porque debemos fortalecernos para la batalla contra el rey, puesto que tenemos aquí al héroe que nos llevará a una era de paz y prosperidad.
—¿Quién de los cinco es ese dichoso héroe? —preguntó seriamente el hombre, a lo cual Lyrielle señaló a Kaelor— Da un paso al frente —Le ordenó a lo cual el chico asintió y se puso frente al hombre.
El anciano lo miró detenidamente, de pies a cabeza, mirando con detenimiento cada parte de su cuerpo, logrando darse cuenta de la espada Mirazh que cargaba en su espalda, pudiendo confirmar que él era el héroe de la leyenda.
Los invitó a pasar, llevándolos a su patio trasero, que más que patio era un sitio de entrenamiento, allí empezó a dar instrucciones a cada uno para ver sus fortalezas.
Así pasaron dos semanas, entrenando fuertemente todos. Kaelor entrenó su manejo de la espada y asimismo poder controlar sus fortalecimientos a su favor.
Lyrielle entrenó sus poderes de invocación e inmunidad ante hechizos. Pyra entrenó su curación, logrando curar desde distancias más largas y con mayor éxito.
Rydan logró crear escudos resistentes a golpes potentes, así como utilizar su defensa impenetrable a su favor, por último, Mincheol logró utilizar de mejor manera la telequinesis y la teletransportación.
—Con eso debería ser suficiente, de aquí, todo depende de ustedes —dijo el anciano rascándose la barba.
—Muchas gracias por todo, estamos muy agradecidos con usted —agradeció Pyra bajando la cabeza.
—Así es, a nombre de todos le agradezco su tiempo y participación con nosotros —mencionó Kaelor haciendo que el viejo sonriera.
—Mucho éxito, y derroten a ese tirano rey —Se despidió cerrando la puerta de la casa.
Después de la despedida, el grupo de héroes se fue a Neo Solaris, la capital del reino y sede del rey. Luego de atravesar toda la capital, llegaron a los aposentos del rey.
Abrieron la puerta que daba a donde se encontraba, dentro estaba el, sentado con una copa dorada de vino mientras un grupo de niños estaban atemorizados en una esquina.
Tan pronto como el rey vio la espada Mirazh, mandó a dos caballeros manipulados por él, llevarse los niños al cuarto. Tan pronto como lo hicieron, el rey empezó a manipular los cuerpos de los caballeros fallecidos.
Era aterrador para cualquiera ver eso, todo el sufrimiento, todo el dolor se podía ver en los ojos de aquellos que solo querían descansar, Kaelor sacó su espada y empezó a darles el descanso que tanto querían.
A su vez, Mincheol y Lyrielle atacaron a distancia con su telequinesis y con proyectiles respectivamente, mientras Rydan protegía a todos con su escudo de área y para soportar todo el dolor, Pyra usaba al máximo su curación.
—¡Desdichados héroes! ¿Creen que pueden quitarme el reino y ser ustedes los reyes? Pues no, no lo permitiré, les cortaré la cabeza y las colgare en la plaza central, como debe ser.
—No si yo te detengo, Rydan hazme un escudo de campo —dijo corriendo en dirección hacia el rey.
—Como digas capitán —dijo riendo, poniendo su mano en dirección a Kaelor, activando un escudo, repeliendo todos sus ataques.
—¡Es tu hora! —gritó dando un espadazo de frente al rey.
—Ja, ja, ja, creíste que no tendría un plan de reserva, yo tomé la pócima de la invencibilidad, no me puedes matar, grandísimo rastrero de segunda.
El miedo se apoderó de Kaelor, por más que lo golpeara, él no se movía ni se inmutaba, seguía riéndose, con la misma risa burlona y molesta.
—Lyrielle, este esperpento no recibe ningún daño, ¿cómo lo derrotaré si no puede hacerle daño? —Seguía dándole espadazos que no hacían ni cosquillas al rey.
—Si no le hace daño, debe ser por otra cosa, solo… piensa en otra alternativa… piensa que otra cosa puede ser… lo que haga para no tener daño —dijo Lyrielle agitada mientras controlaba a un mini dragón que escupía fuego.
—¿Pensar en otra alternativa? Si no le puedo hacer daño, puede que no sea su cuerpo real, en ese caso, tal vez sea un cuerpo falso, pero si es así, debe estar en esta habitación —pensó detenidamente hasta que como si una idea se le hubiese prendido.
—Lyrielle, ¿tienes algún ataque de área extensa?
—Solo uno, pero es débil.
—No importa, solo actívalo, Rydan protégenos a todos.
—Entendido.
Después de esas palabras, Kaelor llegó al lugar donde estaba el escudo activo, para posteriormente Lyrielle usar una bomba de electricidad que dejó ligeramente electrocutados a todos los que no estaban dentro del escudo.
Mientras la descarga pasaba, Kaelor observo detenidamente las armaduras, percatándose de que una se movía normalmente a comparación de las demás que se quedaban quietas.
Tan pronto Lyrielle terminó su ataque, Kaelor fue corriendo y enterró a Mirazh en el cuerpo de una armadura, de la cual pronto empezó a salir sangre, y una corona cayó al suelo.
—Espera ese es el rey, no puede ser, ¿lo derrotamos? —mencionó Pyra emocionada.
—Eso parece —dijo emocionado Mincheol.
—¿Cómo supiste que estaba ahí? —preguntó Rydan intrigado.
—Supuse que aquella versión, era un tipo de holograma o títere por lo que, de ser cierto, el titiritero debía estar aquí, así que como el rey no tenia otra arma que no fueran sus caballeros, lo hizo relativamente fácil —explicó Kaelor orgulloso.
—¡Felicidades señor! Ha librado a todo el reino del reinado de ese rey tirano —dijo Lyrielle feliz, abrazando a Kaelor por el cuello mientras levitaba.
—No lo podria haber hecho sin ti —dijo acariciándole el cabello—, al igual que sin todos ustedes —Miró a todos sus compañeros, sintiéndose orgulloso de su hazaña.
Y así entre sonrisas, el reino volvió a sonreír, una nueva era reino y la prosperidad regreso, con los nuevos reyes Kaelor y Lyrielle, no hubo día que no fuera felicidad, cumpliéndose la leyenda del héroe que salvó a todos.
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Editado: 25.01.2026