Kairos (2019)

Poema LIII

Damos más en este tiempo que en todos los tiempos del Kairos, mas esa no es excusa para su desprecio, aunque tampoco para su defensa.

 ¡Que sí! ¡Que vale! ¡Pues ay que gastamos! Mas de eso no hay nada como estar con mis hermanos. No hay nada como echarse unas carnes y fumarse unos puchos bajo luces de mil colores.

 Nada como una noche de sonrisas, sonrisas, ¡sonrisas en campanadas!

 Esta noche se siente la dicha y la esencia de mil emociones, emociones que vuelan por la escarcha en rizos de polvo de plata. ¡Oh! Pero también pesa el dolor y la angustia de almas errantes, el dolor de la pobreza y de hambre, y la soledad.

 Sí. Sí, señores, ¡el mundo es una masa de alma fría! Una masa egoísta y avara que vaga cual zombi sedienta de oro, ignorando a su gente en su paso, ignorando la vida en su paso.

 ¡Mas algo pasa esta noche que el mundo recuerda su nombre! ¡Algo fantástico pasa que el calor de las luces derrite la escarcha! Y es ahí, señores, ahí, cuando el milagro florece en el alma y la conciencia despierta de tanto delirio. Y recordamos amarnos, y valorarnos.

 Y aunque muchos desilusionados vagan sin rumbo esta noche en penuria, yo les canto, amados míos, que tomen mi mano, la tomen, pues esta noche no ha venido para el deambular solo, pues un pequeño muchacho ha nacido al oriente, en un humilde pesebre radiando en luceros, y trae la fe que estas letras expresan…

 

 

¡Feliz Navidad a todos!

Y que sus almas nunca dejen de relucir… 




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