Kairos (2019)

Poema LXVIII

 Algo que aprecio de los niños es su mente de pluma. Mente que navega en sentimientos sobre veleros de saberes, mente que se alimenta de luz, mente que enamora a la oscuridad. Mente de brisa que acaricia mil parajes con ese tan tibio soplo llamado Voluntad.

 Curioso.

 Es curioso, debo decir. Curioso. Curioso el hecho de que tan jóvenes son, y aun así ven la vida con mayor madurez que la mente de un adulto. ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo?

 ¿Y cómo no? Si día a día se anidan y aprenden en aquel valle entre la vanidad y la severidad, sin izar, repito, sin izar bandera en un lado, o en el otro. ¿Así cómo no ver la vida con tanta plenitud?




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