Kassandria. La Ciudad Perdida

Cap. 25 Parentescos

 

Kaylo se alegró mucho cuando se enteró que Jensy había levantado el castigo a su hermano, pero al mismo tiempo se preocupó en la misma medida, porque si su hermano llegaba a su habitación y se encontraba con el chico Stone allí, las cosas podían ponerse muy mal.  Si Weiss le hubiese dicho que los prisioneros habían sido devueltos a sus celdas le habría ahorrado preocupación a Kaylo, pero al no hacerlo y de manera inconciente, había sido él quien posiblemente los había salvado a todos.

  • Raziel hay algo que debes saber --  le dijo Kaylo mientras caminaban a toda prisa por los pasillos
  • No me interesa nada que tengas que decirme
  • Se trata de Stone

Raziel se detuvo, pero solo para sujetar a su hermano y pegarlo contra la pared.

  • Te dije que no quiero saber nada y ahora vas…
  • Ha estado ateniendo a tu mujer en tu ausencia  --  lo interrumpió él antes de que Raziel utilizase su poder para obligarlo a callar

Al escucharlo Raziel mudó de expresión y Kaylo fue consciente de la inmensa ira que estaba experimentando su hermano en ese momento.

  • ¿Cómo has dicho?  --  preguntó en tono helado

Kaylo pasó a explicarle que Jensy, después de aturdirlo, había ordenado que llevasen a los prisioneros para que se hiciesen cargo de devolverle la salud a Cassandrea, pero que después de eso los había dejado allí para vigilar la evolución. La intención de Kaylo era evitar que Raziel en medio del seguro acceso de ira que iba a producirle ver a Stone, no lo matase allí mismo ganándose con ello la ira de su señor, pero la información sirvió a otro propósito, porque Raziel inmediatamente se imaginó muy acertadamente que aquel par de sujetos sin duda se habrían empeñado en recuperar los recuerdos de Cassandrea. Sabiendo esto, Raziel emprendió la carrera hacia su habitación y cuando entró, no prestó atención al hecho de que no había nadie más allí, sino que se fue derecho hacia la cama y se apresuró a reforzar las barreras que había levantado en la memoria de Cassandrea y que en los días previos no había podido mantener.

Evil no sentía ninguna simpatía por Cassandrea, pero aun así, durante los días siguientes estuvo atento a su estado físico y a su comportamiento, porque él sabía que si la chica daba muestras de estar recuperando la memoria, Raziel enfurecería y ya él había sido testigo de las consecuencias de ello. Sin embargo, o bien Cassandrea no le había dicho nada a Raziel con relación a sus recuerdos, especialmente los de los últimos días, o bien éste no era tan necio y había decidido comportarse.

Evil habría sido un excelente sanador si así lo hubiese querido, pero en realidad sabía poco acerca de los trastornos psíquicos y se conformaba con tildar de locos a los que como Raziel o Zly exhibían conductas tan retorcidas, de manera que ignoraba que los psicópatas como Raziel, o el mismo Jensy, eran sujetos sumamente brillantes y con una inteligencia que de haber sido empleada para el bien habría reportado muchos beneficios. La mencionada inteligencia fue la que le prestó su auxilio a Raziel en aquella oportunidad, porque si bien era cierto que solía reaccionar muy mal cuando por cualquier motivo se sentía rechazado o herido, su obsesivo amor por Cassandrea lo impelía a comportarse de manera que ella sintiese adoración por él y eso fue justamente lo que hizo.

En medio de su desorden mental, Raziel también estaba muy consciente que era de vital importancia que Cassandrea nunca se pusiese en su contra, pues eso podría costarle la vida, así que durante los dos próximos meses, Raziel se convirtió en el marido ideal y paradigma de la perfección sin descuidar la constante coacción mental; se aseguró de que Cassandrea se sintiese amada, escuchada y atendida en todos los sentidos posibles; hizo un supremo esfuerzo por ignorar las constantes alusiones a los dos agradables individuos que la habían cuidado en su ausencia, y a los que por más esfuerzos que él hizo, no logró sacar de los pensamientos de ella.

Entre tanto, las condiciones de encierro de los chicos no mejoraron en cuanto a comodidades, pero sí en el aspecto físico, pues ni Raziel ni Zly se habían dejado ver, de modo que se habían concentrado en restablecerse ellos y eventualmente cuando era posible, se desdoblaban para ir a ver a Cassandrea.

En un momento determinado, Altair intentó ir más allá, pero fue imposible, así que pasó un par de días de pésimo humor.

  • No entiendo  --  dijo mientras se paseaba por la estancia  --  si yo también soy un Black ¿por qué no puedo entrar y salir?
  • Quizá porque…
  • ¡No se te ocurra decir que no soy un Black, Jason Benjamín!  --  lo interrumpió
  • No iba a decir eso  --  dijo Ben con paciencia  --  solo estaba pensando que tal vez eso solo aplica a los descendiente directos de Kassandria, y aunque seas un Black, quizá no desciendes de ella en forma directa

Una vez que Altair estuvo más calmado y que analizó lo que había dicho Ben, llegó a la conclusión lógica de que esa tenía que ser la razón.

Evil bajaba al calabozo cada vez que podía, y aunque Altair seguía tratándolo de la peor manera posible, él continuaba llevándoles noticias de Cassandrea y algunas otras cosas como ropas limpias. En una de aquellas oportunidades y en cuanto lo vieron aparecer, Altair comenzó con su rosario.

  • Sería más amable de tu parte…




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