Kegare no yuusha

Rumbo a Draconis

Dicen que los dragones son seres míticos y legendarios, que son la prueba de la máxima fuerza de la naturaleza... Y es verdad, este mundo no se llama Dragonia por nada.

"L-lira..."

Habían pasado ya dos días desde que inició nuestro viaje. Actualmente, no llevábamos ni la mitad del camino, pero gracias a un mapa que nos dio mi padre supimos qué atajos tomar... Pero lo que me aterraba era la gran cantidad de dragones que nos encontrábamos; estos nos miraban como si fuéramos hormigas, como si fuéramos la especie más baja en la cadena alimenticia, mientras tanto Lira estaba como si nada, tomando las riendas del dragón que nos llevaba.

"Señorito, por favor, no tenga miedo, ellos nos están guiando hacia las afueras de nuestro territorio."

La suave y delicada voz de Lira invadió mis oídos y una cálida sensación inundó mi corazón. Agarré su cintura con fuerza y me tragué mis miedos... Era normal, después de todo, era mi primera vez fuera de casa...

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Al caer la noche, poco a poco fuimos saliendo de Vesperia hasta que los dragones dejaron de seguirnos... Lira y yo decidimos acampar en un bosque, el dragón estaba obviamente cansado de batir sus alas por dos días sin parar.

"Señorito, la cena ya está lista. Acabo de revisar el perímetro y ya eliminé los monstruos que rondaban. Además, hay un lago cercano, por favor, dese un baño después de comer."

Y ahí estaba Lira, actuando tan sobreprotectora conmigo... Siempre la vi como una hermana mayor, siempre se adelanta antes de tomar una decisión. ¿Qué haría sin ti, Lira?

"Gracias, Lira. ¿Por qué no comes conmigo? Ahora mismo no estamos en casa, además quiero oír tus historias..."

Ella parecía querer eso y se sentó junto a mí. La fogata que hicimos parecía nunca apagarse, y el tronco que encontramos resistía sin problema nuestro peso... Haaa... Esto es tan tranquilo...

"Está bien, señorito Hyuran, déjeme contarle una de mis tantas historias."

Aunque tenía un rostro inexpresivo, yo sabía que a ella le encantaba esto, contarme sus historias de antaño. ¿Quizás por su tono de voz, o por la mirada tan fija en mí? No lo sé... Solo de alguna manera conocía bien a Lira.

El crujido sereno de la madera quemándose era lo único que mis oídos escuchaban... Hasta que la voz de Lira empezó a relatar suavemente.

"Hace 800 años... Los 9 héroes estaban por vencer al Dios demonio. Logré conocer a tan solo 4 de ellos, pero sus caras jamás se borrarán de mi memoria."

Los héroes de la leyenda... Parece que sí existieron...

"El primero era Hernant. Su raza era hombre bestia, solía llevar consigo una hoz. La segunda era Trynita, la heroína hada; su raza hasta para mí era desconocida... Los otros dos desconozco sus nombres, pero eran mitad demonio... Recuerdo perfectamente una vez que fui invitada por ellos antes de la batalla final, se les veía muy animados..."

Lira tomó una pausa y miró hacia el cielo; las estrellas brillaban tan intensamente en esta noche oscura...

"En esa época yo solía ser curandera, obviamente acepté y salí con los 4... Desconozco dónde estaban los otros 5, pero ellos no parecían preocuparse. Fuimos a una montaña la cual tenía avisos de avistamientos de demonios, al principio todo iba bien..."

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Hace 800 años...

"¡Lira, cúrame ahora!"

En un sangriento campo de batalla, los cadáveres deformados de demonios yacían en el suelo ensangrentados. El olor a óxido inundaba la nariz de todos. Los demonios no paraban de salir, como si morir fuese algo tan casual, estos balanceaban sus espadas con una clara intención.

"¡Maldición! ¿Dónde están Trynita y Clive?!"

En la escena que parecía jamás terminar, estaban 2 de los 9 héroes. Lucían agotados e incluso estaban heridos... ¿Qué clase de criaturas podrían herir a los legendarios héroes?

"Hernant, no tenemos de otra que despejar por la fuerza este lugar."

La persona que hablaba no era otro que Hayato... Se decía que era uno de los héroes más fuertes... al ser la mano derecha del líder esto era más que obvio. El hombre, con sus afilados ojos y su cabello oscuro, resopló al ver el ejército demoníaco, casualmente amarró su cabello y sacó una espada larga y delgada. Esta espada era de lo más curiosa, su forma era curvilínea y tenía caracteres desconocidos tallados en ella... Aquella espada emanaba un aura tan fuerte como para someter a cualquier persona común.

"Trata de contenerte, Clive y Trynita podrían estar dentro. Lira, te recomiendo que te alejes lo más que puedas de esta área."

"¿Eh? ¿P-por qué lo dice, señor Hernant?"

Él me miró fijamente con sus ojos penetrantes... como si quisiera hurgar en lo más profundo de mi alma... Algo asustada, asiento y me retiro a 500 pies de distancia...

De repente, todo se volvió blanco... No podía ver nada, todo... era un blanco infinito, era como si el tiempo mismo se detuviera.

"¿Eh?..."

El bosque donde yo acababa de estar... ya no existía... ahora solo estaba un gran corte vertical... Todo tan meticulosamente cortado, como si un carnicero cortara lentamente la carne, todo estaba en su lugar...

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"¿Señorito?"

Cuando me di cuenta... Hyuran ya se había quedado dormido. Es un niño después de todo... Aunque me pregunto si habrá escuchado todo.

Al otro día continuamos nuestro viaje, no recuerdo cuándo me quedé dormido, pero estaba realmente apenado con Lira.

"Señorito, por favor, sosténgase o podría caer."

Aunque estaba con su habitual inexpresividad, notaba una ligera molestia en ella... Subí a lomos del dragón y sostuve con fuerza la cintura de Lira.

"¡GRRRAAAAWWWRRR!"

El dragón rugió animado y alzamos vuelo una vez más. Era un día despejado y cálido... El viento hacía bailar el cabello de mi compañera... Agaché mi cabeza en su espalda y susurré suavemente:

"Lo siento, Lira... Aunque fui yo quien te lo pidió, me quedé dormido..."

No escuché una respuesta de ella, pero escuché una pequeña risita provenir de ella...



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En el texto hay: fantasia, romance, drama

Editado: 11.02.2026

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