Kegare no yuusha

Origen y Pasado

(Punto de vista Jester Levasdier)

No se en qué momento mi hijo había crecido tanto, quizás fue por su estadía en la academia, por lo que pudo aprender en esta o por las personas que conoció allá... Acaricié suavemente su cabello el cual era una rara mezcla entre mi cabello y el de Clarise, el me mira expectante por las palabras que iba a decir a continuación.

-Hyuran, escucha con atención.

Hace ochocientos años los Seis continentes luchaban desenfrenadamente por el poder, riqueza y terreno... En un momento de necesidad y hambre el Dios Dragón Atacó sin piedad a todos los países del mundo. Masacrando sin piedad a niños, hombres, mujeres y ancianos... Todo eso ocurrió en 4 años.

Fue entonces donde 9 Héroes elegidos por las 9 razas aparecieron, aplacando y defendiendo al planeta de los ataques del Dios Dragón... Todo parecía ir bien...

Hace ochocientos años

Pais de Kazharika.

Una guerra se surtia a diestra y siniestra, los cadaveres de demonios, humanos y demi humanos decoraban la tierra que alguna vez gozo de paz.

El campo de batalla estaba infestado de una niebla roja que cubría toda la zona, Los gritos de guerra y dolor resonaban por doquier... Miles de hombres alzaban sus lanzas y atacaban sin piedad a sus enemigos...
Está era Vanguardia del país Bestia Arrasando sin piedad a los Demonios.

Despues de decadas finalmente todos los paises del mundo unieron sus fuerzas para derrotar al culto dragon y todos sus seguidores.

Entre toda la bruma de soldados y demonios se escondian aventureros de elite y miembros de los distintos gremios de asesinos, los intereses de todo el mundo estaban en un solo lugar apesar de sus diferencias.

Entre todos estos soldados Destacaba la Figura de nueve personas... Todos con figuras y auras imponentes derrotando sin mayor esfuerzos los golems, y Gárgolas enviados por el enemigo... Estos eran los nueve Héroes de la leyenda.

Hernán El héroe Humano blandió su reluciente espada liberando una energía feroz que partió la tierra en Dos...

-Encontramos la guarida del Dios dragon, ¡Sera mejor que nos dividamos y acabemos con sus esbirros!

En medio del estruendo ensordecedor de la batalla final, se alzó una voz que era una nota de música pura, frágil y delicada, resonando sin esfuerzo a través del rugido de la guerra: era Trynita, la Heroína Hada.

Su apariencia era la de una muñeca de porcelana envuelta en un Yukata rosa que contrastaba brutalmente con el paisaje carmesí. Sus orejas, como pequeñas antenas sensitivas, se movían ligeramente, captando las frecuencias del campo de batalla.

Pero la dulzura de su forma desmentía el horror de su poder.

De su cuerpo emanó una extraña aura de energía pulsante, casi imperceptible para el ojo humano, que se expandía silenciosamente hacia los soldados demoníacos. No era un ataque de fuerza, sino una sugerencia telepática, una voz implantada directamente en la psique del enemigo.

El efecto fue escalofriante.

Un batallón de Demonios de Vanguardia, que avanzaba con lanzas levantadas, se detuvo abruptamente. Luego, sin aparente causa externa, las criaturas giraron sus propias armas y, con una obediencia vacía, se apuñalaron a sí mismas, cayendo sin un grito. Sus vidas se extinguieron por su propia mano.

-Descansen en paz... criaturas moribundas -dijo Trynita, flotando levemente con sus pequeñas alas traslúcidas. Su rostro era de una serenidad absoluta, como si acabara de liberar mariposas.

Ninguno de sus compañeros se atrevió a decir una palabra sobre la terrible eficiencia de su método, pero todos compartían una sola y escalofriante opinión.

-Heh, debe ser genial controlar la mente, ¿verdad? -dijo Mirva, la Alta Elfa, mientras saltaba ágilmente sobre los cadáveres frescos.

Trynita rió, llevando una mano a su boca con una ternura exagerada, su cabello rosa balanceándose.

-Una dama siempre sabe lo que piensan sus oponentes -respondió ella, con una sonrisa que era tan hermosa como letal.

Un hombre corpulento estrelló su puño en la cara de un demonio sin siquiera mirarlo. La armadura dorada que llevaba se hizo añicos, dispersándose en miles de pedazos. Su cuerpo, cubierto de cicatrices y una musculatura imponente, quedó al descubierto, irradiando una fuerza sobrehumana.

-¡Ahhh! ¡Mi armadura se ha roto otra vez!

Este era Clive, el héroe enano. A pesar de su estatura, su pequeña barba y piel morena acentuaban sus músculos, que parecían forjados en acero puro. En su mano, un guantelete plateado brillaba con un resplandor intimidante.

A su lado, una pequeña niña se movía con la gracia de una mariposa, golpeando a sus oponentes con un látigo rosa. Era como una bailarina en combate. cuya agilidad era imparable. Con precisión y sin piedad, golpeaba a los demonios.

Era Mirva.

-¡Hmp! ¡Eso te pasa por creído! ¡Ahora muévete, me estorbas!

En medio de la Refriega un hombre estaba intacto... Tenía los ojos cerrados y tocaba ligeramente la empuñadura de su espada... Cabello negro y ropas orientales... Era el Héroe Hayato.

-Apartensen.

Susurro en vano a los demonios que avanzaban tras el, Su mano empuño su katana, la sujeta por unos instantes y la guarda.

-¿Qué carajos ha sido eso? -rugió uno de los demonios, frenando en seco-. ¿Se supone que eso es un ataque? ¡Matatenlo!

-¡Despellejenlo vivo! -aulló otro, saltando con las garras extendidas.

Pero antes de que dieran un paso cayeron uno a uno, no entendian por que ni que les ocurrio, solo veian como cada parte de su cuerpo era seccionada en cientos de pedazos, el impacto fue tal que despejo el bosque, como si un gigante hubiera cortado todo.

- Es una advertencia. - susurro exponiendo el filo de su katana, solo para sacudir la sangre y envainarla.

en ese momento Mirva conteniendo las ganas de reir se acerco hasta el.

-Ya estan muertos, no crees que ya es tarde? puhahaha!



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En el texto hay: fantasia, romance, drama

Editado: 08.09.2026

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