Kenkyona Reigi: Shadow's Reise

Capítulo 15: Caminos cruzados

La luz dorada de la mañana bañaba los techos de Geschwind mientras Shadow y el maestro Lukas recorrían juntos, por última vez, las calles pavimentadas hacia los límites del pueblo. El ambiente estaba impregnado del aroma a pan recién horneado y el murmullo de los comercios que abrían sus puertas.

—Quizá ya lo sepas —comenzó Lukas, rompiendo el silencio con su habitual tono pausado—, pero el Kampfturnier se celebra tan solo una vez al año. Si de verdad quieres llegar a tiempo para inscribirte, tendrás que apresurarte.

Shadow asintió en silencio, ajustando la correa de su bolso.

—Lo sé.

—Tu hermano también lo sabía —dijo Lukas, esbozando una sonrisa nostálgica al mirar al horizonte—. Él tenía un talento sencillamente increíble. Cuando me enfrenté a él hace tiempo, fue un combate tremendamente intenso. Hasta el último segundo lo dio todo, y al final consiguió llevarse mi medalla.

Shadow levantó la mirada, sorprendida por la mención.

—¿Usted enfrentó a mi hermano?

—Así es. Y al verte pelear ayer, comprendí que se parecen más de lo que imaginas. Ambos poseen esa misma determinación ardiente, esa mirada fija en lo que quieren alcanzar. Aunque no lo parezca a simple vista, siento algo especial en ti, Shadow. Tienes todo para llegar lejos.

A lo largo del trayecto hacia la salida, la travesía se transformó en una cálida despedida. Algunos de los jóvenes discípulos con los que había entrenado alzaron la mano a su paso; el vendedor de currywurst del mercado le deseó buena suerte a viva voz, y una comerciante le entregó un envoltorio con pan y frutas secas para el camino. Shadow respondió a cada gesto con una leve inclinación de cabeza. Ya no era la viajera distante que solo buscaba una medalla; en Geschwind había dejado una pequeña parte de sí misma.

Al llegar al gran arco de piedra que marcaba el final de la urbe, Shadow se detuvo y se giró para encarar a Lukas.

—Gracias por todo, maestro Lukas.

—Buena suerte en tu viaje, Shadow —respondió él con sincero afecto—. Sé que te aguardan cosas grandes por delante. Estaré ansioso por escuchar noticias de tus hazañas.

Shadow esbozó una ligera sonrisa.

—Entonces tendrá que escuchar con atención.

—Ten por seguro que lo haré —asintió el maestro.

Shadow dio media vuelta y echó a andar con paso firme y confiado. Tras recorrer los primeros metros, aceleró el ritmo hasta romper en una carrera fluida, alejándose rápidamente por el camino flanqueado por colinas.

Bajo el arco de piedra, Lukas permaneció inmóvil viendo cómo la figura de la joven se reducía en la distancia. Respiró profundo y murmuró para sí mismo:

—Que te vaya bien, Shadow... Y a ti también, hijo.

Con esa plegaria silenciosa, el maestro se dio la vuelta y regresó lentamente al corazón de su pueblo.

Shadow apretó el paso sin perder la respiración. Geschwind se desvanecía poco a poco a sus espaldas mientras el viento le golpeaba el rostro. En su interior, el peso de la Medalla de la Fuerza y la Medalla de la Velocidad le recordaban todo lo que había superado para llegar hasta allí.

Había recorrido distancias enormes, enfrentado a maestros extraordinarios y comprendido que el mundo estaba lleno de rivales temibles. Sin embargo, apenas se encontraba a la mitad de su primera gran meta.

Aún necesitaba tres medallas más.

Su próximo destino la aguardaba en la siguiente ciudad, donde gobernaba Felix Weber, el renombrado maestro del Ingenio.

Con una chispa de emoción en los ojos, Shadow aceleró aún más el ritmo y se internó de lleno en el camino.



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En el texto hay: torneo, aventura, rivalidad

Editado: 01.10.2026

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