Kensington Hall

Capítulo 15

William
Una nueva fiesta, cuando la reina me había informado la noche anterior me había resultado confuso que desease hacer un nuevo baile, cuando hace poco había sido el de máscaras. Sonreír al recordar este último, Deborah, mi dulce Deborah, la chica de ojos brillantes. Ella me hacía actuar como un tonto cursi, pero no podía evitar estar a su lado y querer que aquellos momentos fugaces no terminaran.

—¿Cómo está el hermano más guapo del mundo? —preguntó mi hermana irrumpiendo en mi habitación, como solía hacer siempre.

Me di la vuelta hacia ella ofreciéndole una sonrisa, mi hermana era de las pocas felicidades en mi vida. Cuando mi padre había muerto, ella y Frionia se habían convertido en mis razones para vivir.

—¿Estás preparado para la fiesta? —preguntó Carolina mientras arreglaba mi corbata.

—¿Hay otra opción? —inquirí poniéndo los ojos en blanco, lo que hizo que sonriera.

Ella sabía que solo asistía a los eventos por puro protocolo, estar rodeado de personas me axficiaba. Solo había disfrutado del último baile, porque había bailado con la hermosa dama que removía el piso por dónde yo pasaba.

—¿Quién ocupa la mente de mi hermano? —interrogó Carol mientras me miraba con ojos llenos de picardía y curiosidad.

A ella nunca se le había escapaba nada, era demasiado perspicaz.

—Nadie —respondí negando con la cabeza.

Deborah era un secreto, por ahora, uno que debía proteger hasta que fuera rey dentro de los próximos meses. No podía permitir que la reina se enterara, sino, ella haría de la vida de Deborah un infierno. Además, nuestra relación era un asunto difícil, aún pensaba en cómo lo aboradaría frente a la nobleza, ante aquellos que solo esperaba un fallo por mi parte para quitarme lo que tanto trabajo había costado.

—Fingiré que no he notado nada —respondió mi hermanita dedicándome una sonrisa pilla—, pero que sepas que te vigilo.

Cuando terminé de arreglarme, salimos hacia el pasillo para ir al salón. El baile había comenzado hacía un buen rato, pero no me gustaba aparecer en público tan temprano y más en aquella noche, que no podría esconderme detrás de una máscara física.

—Reina —saludé haciendo una reverencia cuando ella nos encontró en el pasillo.

Ella llevaba un vestido negro con un cuello de cisne y unas mangas largas que se abrían dejando al descubierto sus brazos. Su cabello estaba recogido como siempre y sobre su cabeza lucía una corona. La reina siempre me había causado un tanto de terror, su porte serio, su mirada que siempre estaba examinando todo a su alrededor, como si esperara a que algo fallara.

—Esta muy hermosa esta noche, madre —elogió Carolina a mi lado.

Mi hermana también le tenía miedo, pero había algo, en lo que se diferenciaba de mí, ella aún veía a una madre.

—Gracias, Carolina —agardeció la reina, aunque más que un agradecimiento, parecía dar su aprobación hacia el cumplido—. Tú también estás adecuada para la ocasión —añadió examinando a mi hermanita de arriba a abajo.

Detestaba cuando trataba así a mi hermana, como si nunca fuese aprobable a sus ojos. Carolina era perfecta, era bella y dulce, era buena en la escuela, ¿qué más podía pedir de ella?

—¿Puedes dejarme a solas con tu hermano? —preguntó a mi hermana, que asintió y enseguida se marchó en busca del salón de baile.

La reina no se molestó ni por un instante en mirar atrás, simplemente dió un paso hacia mí. Siempre me había asombro de su forma de moverse, nunca había importado cuan largo fuese su vestido o cuan incómodos su zapatos, su postura imponente nunca flaqueaba. Cuando era niño siempre la molestaba intentando encontrar algún razgo distinto a la frialdad, pero nunca había visto un cambio en su mirada.

—William, tengo algo que confesar acerca de la fiesta —dijo ella cuando estuvo más cerca de mí. Sabía que no podía ser una fiesta ordinaria, ella no se movía si no era con un propósito—. En la fiesta anunciaremos tu compromiso con Lady Susan Calet.

—No.

Fue la única palabra que salió de mis labios, mientras intentaba ocultar la turbación que me habían causado sus palabras. Nunca habría esperado que ella diera este paso, lo que había sido un grave error por mi parte.

—William, comportate como el príncipe que eres —dijo ella sin perder los estribos—. En este país no hay mejor partido que ella. Su familia es influyente y poderosa, será una gran reina y te dará prestigio frente a todos.

Comportarme como un príncipe, sabía lo que esa frase significaba, me había seguido desde siempre, pero esta vez no cedería ante mi deber. No tenía nada en contra de Susan, era una chica dulce y habíamos crecido juntos, pero...

—Ya dije que no —respondí antes de darme la vuelta.

Regresaría a mi habitación, no estaba para ir a esa estúpida fiesta. Hasta ahora nunca me había negado a una idea de la reina, había asumido cada una de mis funciones sin importar lo dura que pudiera llegar a ser, pero no estaba dispuesto a acceder en esta cuestión. Solo yo tenía derecho a elegir con quién me casaría.

—Si no lo haces, haré que esa chica pierda la beca que le ha dado Kensington Hall —me detuve al oír aquello.

La única que había recibido una beca era Deborah, pero no era posible que ella supiese cuanto significaba para mí. Cómo la reina podía saberlo, si había intentado muchas veces esconderlo de mí mismo. No, era imposible.

Me giré hacia ella intentando mantener la calma, de ella había aprendido a mantener la compostura incluso cuando la situación fuese grave.

—Su nombre era... déjame recordar, ah sí, Deborah —dijo ella en un tono que parecía querer burlarse de mí. Apreté el puño derecho hasta dejar las marcas de las uñas en la palma de mi mano.

«Cálmate, cálmate, cálmate, William»

—Puedes hacer lo que quieras, pero Deborah sufrirá las consecuencias de tus acciones —añadió mirandome fijamente.

Sin demostrarle cuan enojado y asustado estaba, le devolví la mirada. Antes creía que así yo tomaba el control de la situación, pero la verdad era que frente a ella nunca tendría el poder suficiente.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.