Kensington Hall

Capítulo 23

Susan
Ojeaba las ofertas para el catering de la boda mientras mi madre hablaba, o mejor dicho, ordenaba de mala manera, cosas a la empleada que nos atendía. Realmente no estaba leyendo nada, simplemente era una fachada, pues mi mente aún estaba en la fiesta de cumpleaños de la reina.

La forma en la que William había bailado con Deborah, su manera de mirarse. Él parecía tan feliz a su lado y ella trataba de controlarse, pero aún así me había dado cuenta de sus sentimientos. No podía creer que ellos me estuvieran engañando. Yo había tratado a Deborah como una amiga cuando nadie más lo había hecho y ella me había traicionado con el hombre que amaba.

Tal vez mi madre tenía razón, los criados solo estaban para servir, cuando se les daba confianza podían hasta matarte.

—Oh, su Alteza —escuché la voz de mi madre y al levantar la cabeza me encontré con Will viniendo hacia nosotros.

Llevaba un traje azul claro que le quedaba muy bien. Mi corazón se aceleró y me quedé sin respiración al tenerlo frente a mí.

Quería abrazarme a él y nunca más soltarlo, pero no lo hice. Sabía que Will no era dado a los afectos públicos, siempre que intentaba besarlo o darle un corto abrazo se alejaba.

Mi madre y yo nos pusimos en pie e hicimos una reverencia.

—Buenas tardes —saludó Will con un movimiento de la cabeza—. Lady Susan, podemos hablar a solas —añadió ofreciéndome una mirada, primero a mí y luego a mi madre.

—Oh, pueden hablar en la oficina de la directora —dijo la empleada que nos estaba atendiendo hasta ese momento.

William asintió antes de emprender la marcha tras aquella empleada. Yo le seguí hasta allí.

—¿Qué sucede, Will? —inquirí cuando nos quedamos a solas.
.
William se quedó un momento callado, como si no supiera qué decir. Me permití en ese instante apreciar su rostro. El rostro de mi futuro esposo. Había ansiado su amor desde que era una niña, cuando él me había defendiendo de aquellos niños que me acosaban, nunca podría olvidar ese instante. Pronto sería mi esposo y no estaba dispuesta a dejarlo ir.

Me dolía el alma al recordarlo junto a mí supuesta amiga y quería reclamarle por su engaño, pero no lo haría. Estaba segura que la relación o lo que tuvieran aquellos dos no duraría lo suficiente.

—Susan...quiero romper el compromiso —La confesión, unida a la firmeza de sus palabras, me dejó sin habla.

William, mi Will, quería romper el compromiso por Deborah. Él quería abandonarme por una chica que había ascendido de nivel social milagrosamente. No, yo no le permitiría que se separa de mí. ¡Jamás!

—No, no pienso aceptarlo —respondí negando con la cabeza.

William me observó con una mezcla de enojo y asombro.

—Susan, desde el principio te dije que este compromiso solo era una formalidad —me recordó Will— ¿En serio quieres un matrimonio sin amor?

—Te creía menos iluso, Will. Sabes que nunca nos podremos casar por amor —respondí.

William sabía perfectamente que ninguno de nosotros podría casarse por amor. Cuando mi padre me había anunciado del compromiso con William no había podido estar más que agradecida. Él era todo lo que yo anhelaba, no importaba que no me amara, estaba segura que con el tiempo lo llegaría a hacer. Porque yo lo amaba con toda mi alma.

—No tengo intenciones de anular este compromiso —añadí con la mayor firmeza posible.

William dió un paso hacia mí con un semblante serio. Nunca antes lo había visto así.

—No necesito tu permiso para romper el compromiso, Susan.

Lo miré a los ojos con el corazón y el alma rota. Él no podía dejarme, yo lo amaba demasiado, había esperado mucho para que una chica cualquiera, me quitara todo por lo que había luchado.

—Si intentas romper el compromiso, yo haré un escándalo tal, que el consejo podría terminar involucrado —contesté con frialdad, aunque realmente era mi corazón en llamas el que me había lanzado a tomar aquella desición.

Estaba segura que él no me dejaría después de esa amenaza. William había luchado demasiado por el título de rey como para dejarlo por alguien insignificante.

—Tienes una semana para tomar la decisión de romper este compromiso de mutuo acuerdo —respondió William sin siquiera alzar un tanto la voz o alterarse—. Sino, lo anunciaré solo —añadió antes de darse la vuelta e irse.

Cuando la puerta se cerró me quedé quieta mientras mi corazón se rompía en mil pedazos. Will siempre había sido distante, pero esa actitud había sido lo más frío que había visto de él. ¿En serio no le importaba perder su título por Deborah?

Mi alma comenzó a angustiarse, ante la posibilidad de perder a William. ¿Qué haría? Había esperado demasiado para casarme con él, no podía permitir que me dejara. Además, mi familia estaría decepcionada, nuestros lazos con otros ya no serían tan fuertes.

«Cálmate, cálmate, Susan», dije mientras intentaba respirar.

Abrí la puerta por dónde antes había salido William y me dirigí a la salida ignorando los gritos de mi madre. Fuera me esperaba Gerald junto a mi auto.

—Llevame a casa de Deborah —ordené cuando lo tuve frente a mí.

—¿Disculpa? —inquirió con el ceño fruncido.

—Sé que tú conoces su dirección y si no la sabes, averiguala, pero me llevas ahora a casa de Deborah —respondí antes de abrir la puerta del auto.

Gerald me ofreció una de sus miradas desafiantes, la que me ofrecía cuando quería llevarme la contraria. Por lo general caía en su juego, pero esa vez no, no tenía deseos de discutir, así que subí al auto.

Si William estaba decidido a romper el compromiso, debía convencer a mi "querida" amiga.

******
Gerald manejó durante todo el camino de manera muy lenta. No sabía si lo hacía para sacarme del paso o porque hacía tiempo para avisar a Deborah. No importaba, de todas formas aquello no impediría que yo hablase con ella. Aunque tanta demora sí me ponían nerviosa.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.