Kill.Exe

Un enlace sin remitente

El enlace no desapareció.

No importaba cuántas veces Lena cerrara la conversación, apagara la pantalla o reiniciara el teléfono.

Seguía ahí.

Como si no viviera en la bandeja de entrada…

sino en el dispositivo mismo.

Ya lo viste.

Ahora te toca.

Eran las 11:47 p.m.

Demasiado tarde para pensar con claridad.

Demasiado temprano para dormir después de eso.

Lena abrió el perfil del remitente.

Sin foto.

Sin número visible.

Sin historial.

Intentó copiar la dirección del enlace.

No se podía seleccionar.

Intentó reportarlo.

La opción no aparecía.

Eso fue lo que terminó de decidirla.

No la curiosidad.

La imposibilidad.

Su dedo presionó el enlace.

La pantalla se volvió negra.

No cargó en navegador.

No redirigió a ninguna página.

Apareció directamente una interfaz minimalista.

Fondo oscuro.

Texto blanco.

Kill.exe

Debajo, una advertencia:

Esta aplicación no es un juego.

¿Desea continuar?

Dos opciones.

Sí.

No.

Lena dudó.

Entonces su teléfono vibró con otra notificación.

Maya Torres había publicado una historia.

“Ya la descargué 😏🔥 #KillExe”

Lena sintió un nudo en el estómago.

No era solo ella.

Otros también lo habían recibido.

Tal vez todos.

Tal vez el instituto entero.

Presionó Sí.

No hubo barra de descarga.

No hubo instalación visible.

Solo un mensaje breve:

Instalación completada.

La pantalla volvió al menú principal de su teléfono.

Nada parecía diferente.

Ningún ícono nuevo.

Ninguna app instalada.

Lena frunció el ceño.

Entonces la cámara se activó sola.

La imagen mostró su habitación.

Oscura.

Silenciosa.

Normal.

Durante dos segundos.

Después apareció algo más.

En la esquina del armario.

Una distorsión leve.

Como si el aire vibrara.

Como si la realidad tuviera píxeles sueltos.

Lena giró la cabeza hacia el armario.

No había nada.

Volvió la mirada a la pantalla.

La distorsión seguía allí.

Más definida.

Más alta.

Y entonces apareció el contador.

En la parte superior.

Rojo.

59:59

Comenzó a disminuir.

59:58

59:57

La respiración de Lena se volvió superficial.

—No es real… —susurró.

La figura dentro de la pantalla inclinó ligeramente la cabeza.

Como si la escuchara.

El teléfono vibró.

Una notificación emergió:

Usuario activo.

Y debajo:

Bienvenida, Lena Carter.

La sangre se le heló.

Ella nunca escribió su nombre.

Nunca creó un perfil.

Nunca aceptó términos.

El contador siguió bajando.

59:32

59:31

La figura dio un paso dentro de la pantalla.

Y Lena entendió algo aterrador.

No estaba mirando una simulación.

La aplicación estaba mirando su habitación.

Y algo dentro de ella…

ya estaba adentro.



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En el texto hay: traicion, terror

Editado: 12.02.2026

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