Kill.Exe

Simulación

Lena no recordaba levantarse de la silla.

Un segundo estaba en la biblioteca.

Al siguiente…

Estaba de pie frente al lago.

El aire era frío.

Húmedo.

Real.

Demasiado real.

Parpadeó.

El instituto había desaparecido.

No había mesas.
No había libros.
No había paredes.

Solo agua negra extendiéndose hasta donde alcanzaba la vista.

Su corazón comenzó a latir con fuerza.

—No… —susurró.

El teléfono seguía en su mano.

La pantalla encendida.

Kill.exe

El contador:

00:07:41

Seguía bajando.

Eso significaba que no estaba inconsciente.

No era un sueño.

El teléfono vibró suavemente.

Entorno cargado.

Lena giró lentamente sobre sí misma.

El bosque rodeaba el lago.

Oscuro. Silencioso.

Como lo recordaba.

Como lo había enterrado.

—Esto no está pasando…

La pantalla respondió:

Simulación iniciada.

El agua se movió.

No por viento.

No por corriente.

Por algo debajo.

Lena retrocedió un paso.

El suelo crujió bajo sus zapatillas.

Grava húmeda.

Exactamente como esa noche.

El teléfono vibró otra vez.

Reconstrucción basada en memoria.

Precisión: 92%

Las piernas le temblaron.

—No quiero ver esto…

La pantalla no preguntó si quería continuar.

Nunca lo hacía.

El agua se agitó.

Un sonido.

Un chapoteo.

Luego…

Una mano emergió de la superficie.

Lena dejó de respirar.

No.

No otra vez.

La mano desapareció.

Luego volvió a surgir.

Más cerca.

El teléfono vibró.

Punto de divergencia localizado.

La escena cambió.

Como un salto en el tiempo.

Ahora no estaba sola.

Había risas.

Una fogata.

Sombras moviéndose entre árboles.

Adolescentes.

Ella los reconocía.

Versiones más jóvenes.

Versiones intactas.

Y ahí estaba él.

Daniel.

De pie junto al agua.

Sonriendo.

Vivo.

Lena sintió que el corazón se le rompía.

—No… por favor…

El teléfono mostró un nuevo mensaje.

Reproduciendo evento.

La escena avanzó.

Como si alguien hubiera presionado play.

Daniel acercándose al borde.

Ella siguiéndolo.

Discutiendo.

El audio estaba distorsionado.

Pero la emoción no.

Se podía sentir.

La tensión.

El miedo.

La culpa.

El contador bajó.

00:06:58

La escena se congeló.

Justo antes del momento.

El teléfono vibró.

Variables disponibles:

Observar

Intervenir

Lena dejó caer el brazo.

—No…

La pantalla no desapareció.

No era una ilusión pasiva.

Era interactiva.

—Esto no pasó así…

Nueva línea:

¿Estás segura?

El aire se volvió más frío.

La simulación no buscaba mostrarle algo.

Buscaba hacerla elegir.

El lago se oscureció.

La versión joven de ella giró lentamente.

La miró.

Directamente.

Como si supiera que estaba ahí.

Como si siempre hubiera estado observando.

El teléfono vibró con más fuerza.

El contador descendió.

00:06:12

La pantalla escribió:

La memoria es maleable.
La culpa no.

La versión joven de Lena dijo algo.

Sin sonido.

Pero la Lena real supo lo que era.

Lo había repetido en sueños durante años.

“Cállate.”

El agua detrás de Daniel se movió.

Un paso en falso.

Un grito.

Un chapoteo.

La simulación se fragmentó.

Glitches atravesaron el cielo.

La imagen tembló.

El teléfono vibró violentamente.

Resultado confirmado.

La escena colapsó.

Oscuridad total.

Luego…

La biblioteca volvió.

Las mesas.
Las luces.
El silencio.

Lena cayó de rodillas.

El teléfono seguía en su mano.

El contador marcaba:

00:05:59

Una última línea apareció en la pantalla.

No necesitas recordar.

El sistema ya lo hizo por ti.

Lena tembló.

Porque ahora lo entendía.

Kill.exe no estaba creando monstruos.

Estaba recreando verdades.

Y si podía reconstruir el pasado con tanta precisión…

Entonces el futuro también podía estar calculado.

El teléfono vibró suavemente.

Una última frase apareció:

No estás viviendo esto.

Lo estás reviviendo.

Y por primera vez…

Lena no tuvo miedo de morir.

Tuvo miedo de que todo esto…

Ya hubiera pasado.



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#95 en Terror

En el texto hay: traicion, terror

Editado: 24.02.2026

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