Kill.Exe

00:00

El contador en el teléfono llegó a 00:00.

Nada pasó.

Ningún pitido.

Ninguna vibración.

Solo oscuridad.

El aire en la habitación 3B se volvió pesado.

Caleb respiraba con dificultad junto a Lena, observándola con ojos que mezclaban miedo y resignación.

Las pantallas alrededor parpadearon un instante y luego se apagaron.

—No… esto no puede estar sucediendo —susurró Lena, temblando.

El teléfono vibró solo una vez.

Una línea blanca apareció sobre la pantalla negra:

“EJECUTANDO”

El corazón de Lena latió con fuerza.

Cada fibra de su cuerpo gritaba que debía huir, pero no había escape.

Las pantallas restantes comenzaron a mostrar fragmentos de todo lo que habían vivido:

El lago, las muertes, los temporizadores, los glitches… cada evento repetido en secuencias imposibles.

Pero ahora, todos los fragmentos estaban conectados.

Todo convergía hacia un punto: ellos.

—Caleb… —dijo Lena, apenas audible—… ¿qué significa esto?

Él no respondió.

Solo miró la pantalla con expresión tensa.

Su mano temblaba mientras sostenía el teléfono, reflejando la luz parpadeante.

De repente, un nuevo mensaje apareció en la pantalla:

“Administrador requerido. Confirmar identidad.”

Lena tragó saliva.

El sistema hablaba con ella directamente, como si supiera que ella era el verdadero núcleo de Kill.exe.

—Yo… —Lena comenzó a decir, pero Caleb la detuvo con un gesto.

—No lo toques —susurró—. Todo lo que hagas ahora… decide todo.

El contador apareció otra vez, ahora en rojo, descendiendo rápidamente:

00:00:10
00:00:09
00:00:08

El reflejo de Lena apareció en las pantallas de repente.

Pero esta vez no imitaba sus movimientos.

La observaba, sonriendo con la calma de quien sabe algo que ella aún no comprende.

“Elige. Finalizar simulación… o reiniciar proceso.”

El aire se volvió helado.

El zumbido de la electricidad llenó la habitación.

Cada segundo que pasaba parecía estirar el tiempo, como si la misma realidad dudara de sostenerse.

—Lena… debes decidir —dijo Caleb—. No hay otra salida.

00:00:05

Ella respiró hondo.

La tensión se acumulaba en sus hombros, en sus manos, en cada latido de su corazón.

Miró el reflejo en la pantalla, luego a Caleb, y finalmente al contador que marcaba 00:00:03…

00:00:02
00:00:01

El mundo tembló.

Las luces parpadearon, los cables chispearon, y por un instante, todo se congeló.

Y entonces… el teléfono escribió, lentamente:

“Decisión registrada.”

Pantalla negra.

Silencio absoluto.

Lena sintió que sus piernas cedían.

Caleb la sostuvo firme.

No había gritos.

No había final visible.

Solo la certeza de que el juego no había terminado… y que su elección marcaría la diferencia para todos los que habían sido atrapados por Kill.exe.



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En el texto hay: traicion, terror

Editado: 24.02.2026

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