Kill.Exe

Desinstalar

El aire estaba pesado.

Cada paso que daban Lena y Caleb hacia la sala de control del instituto parecía hacer eco en un mundo que no era del todo real.

Las pantallas seguían negras, salvo por destellos de código que desaparecían antes de que pudieran leerlo.

“Desinstalación iniciada”

La frase apareció en el teléfono de Lena.

No había botón que pulsar, no había comando que ejecutar.

Solo un mensaje que parecía una orden.

—¿Qué significa eso? —preguntó Lena, con la voz temblorosa.

—Que el sistema… está intentando borrarse solo —dijo Caleb—. Pero algo no está bien. No es un cierre normal.

De repente, las pantallas comenzaron a parpadear frenéticamente.

Fragmentos de todo lo que habían vivido aparecían y desaparecían:

La caída en el lago.

Daniel siendo eliminado.

El reflejo de Lena en Kill.exe.

Cada temporizador, cada glitch.

El sistema estaba intentando reconstruirse mientras se borraba.

El teléfono vibró con fuerza.

Una última notificación apareció:

“Confirme desinstalación total. Riesgo: permanente.”

—Si confirmamos… —susurró Lena—… todo se irá. Todo. Incluso recuerdos, decisiones… nosotros mismos…

Caleb miró a Lena directamente.

—No podemos dejar que siga aquí —dijo—. Si no lo eliminamos, nunca podremos vivir sin esto siguiéndonos.

Lena respiró hondo.

“Confirmar”

El sistema chilló en un instante.

Pantallas que habían estado negras comenzaron a mostrar líneas de código corriendo en todas direcciones.

El reflejo en las pantallas desapareció.

Cada glitch, cada contador, cada memoria fragmentada… todo se desvaneció.

Pero entonces, un sonido más profundo que un zumbido apareció.

No digital.

No humano.

Un latido.

Una respiración.

Algo que parecía… vivo.

El teléfono vibró una vez más, con la pantalla mostrando:

“Desinstalación incompleta. Usuario raíz detectado.”

Lena tragó saliva.

—No… —susurró—… ¡intentamos eliminarlo y sigue…!

Caleb puso su mano sobre el hombro de Lena.

—No sabemos cómo, pero lo logramos parcialmente. Todavía tenemos control.

—¿Parcial? —preguntó Lena, con el corazón latiendo a mil.

—Sí —dijo Caleb—. Ahora solo depende de quién lo controle.

Y mientras las luces del instituto parpadeaban suavemente, Lena comprendió algo que heló su sangre:

Kill.exe nunca se había ido.

Solo había estado esperando al próximo movimiento.



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En el texto hay: traicion, terror

Editado: 24.02.2026

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