Kilómetros de culpa

Capítulo 4

Llegué al hospital, no había un puto sitio dónde aparcar. Genial, lo que me faltaba, perder el tiempo dando vueltas.

Después de aproximadamente media hora vi salir a un coche a lo lejos y fui directamente hacia allí. Me parecía un sitio un poco justo, pero pensé que maniobrando un poco más de la cuenta daría aparcado bien; justa pero bien, y dejándole espacio al de al lado para que pudiera entrar en su coche.

De un lado estaba el bordillo de la acera, del otro lado un coche…

Le di a algo. Me bajé del coche y joder, tenía la rueda pinchada, lo que me faltaba.

Aún así el coche estaba bastante bien aparcado, así que lo cerré y me fui caminando rápido hacia el hospital.

Llegué a la entrada, estaba muy nerviosa. No me iban a dejar pasar a verlo, ni siquiera me sabía su nombre, su apellido, no sabía casi absolutamente nada de aquel chico.

En ese momento pensé en darme la vuelta e irme, aquello había sido una locura. Ir a ver al hospital a alguien prácticamente desconocido que sólo había visto un par de veces.

Pero entré y me fui directamente a junto un celador que había en la entrada y le pregunté por un chico que tuviera un accidente de moto esa misma noche. Me preguntó que parentesco tenía con él y se me ocurrió decir que era su novia, me arrepentí al instante, pero debió de verme muy nerviosa (lo estaba) y me dijo:

-Tranquila, acompáñeme por aquí y le llevaré a la habitación dónde se encuentra su novio.

Después pasará el médico a hablar con usted, yo no puedo darle más información, lo siento.

Aquello me preocupó un poco. ¿A qué se refería aquel celador? ¿Había sido el accidente más grave de lo que yo pensaba?

Cruzamos pasillos, subimos plantas… Parecía que no llegábamos nunca.

Tuve la suerte de haberme encontrado con aquel hombre tan amable, se notaba que trabajaba allí por vocación. No tenía ni que molestarse en acompañarme.

Cuando era más joven me pasé muchas tardes en este hospital, me acuerdo perfectamente de cada rincón. Si simplemente me dijera en que habitación se encontraba el capullo, llegaría sin problemas.

Al fin llegamos, habitación 333.

Me abrió la puerta para que entrase, yo solo veía a alguien tumbado en una cama, estaba de espaldas y no le lograba ver la cara.

-Buenos días Esteban, tienes visita. Vino a verte tu novia - dijo el celador.

Entré y el hombre cerró la puerta a mis espaldas y se fue.

Así que se llama Esteban, vaya que decepción.

Se llamaba igual que mi ex con el cual estuve nueve años y me engañó con la que antes era mi mejor amiga.

Mala señal.

Esteban se giró, me miró y sonrió.

-Así que tú eres mi novia. Muy guapa, que buen gusto tengo - dijo. Y me guiñó un ojo.

¿Estaba de coña o me lo decía de verdad?

¿¿Tenía amnesia?? NO ME JODAS.




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