King Of My Heart (serie Bad Reputation)

Capítulo 4

Ada

A la mañana siguiente que despierto me siento mucho mejor que ayer, estoy descansada y por primera vez no tengo ganas de llorar. Estiro mi cuerpo y me levanto de la cama, al salir al pasillo tomo mis precauciones, no se me olvida que hay otro chico aquí. Para mi sorpresa Evan ya está levantado y vestido —gracias a dios—. Él está en la cocina y cuando me ve me sonríe muy lindo, como si le diera gusto verme despierta.

—Descansaste bien —dice y deja un trapo de franela sobre la barra.

Noto que estamos solos otra vez como cuando llegamos aquí.

—¿Y tu primo?

—Se fue muy temprano, niña, ya es la 1pm.

¿Qué? Está de coña, no pude haber dormido tanto. Yo nunca me despierto tan tarde.

—Mientes.

—Por supuesto que no, siéntate a desayunar o almorzar, ya no sé qué coño es.

Deja un plato de huevos revueltos sobre la barra, lleva jitomate y dos rebanadas de pan tostado. Además, se ha dado el lujo de darme jugo de naranja recién hecho, no se ve nada mal y tampoco quiero creer que se está portando esplendido porque la comida tiene veneno. Me siento en el taburete y empiezo a comer.

—Tu cama es muy cómoda —le digo avergonzada.

Todavía no puedo creer que dormí tanto.

—Lo sé, todo lo que es mío es bueno.

Levanto la cara para verlo, pensando que lo ha dicho como una broma, pero no, fue tan serio que está seguro de lo que dice. Se sienta frente a mí y por primera vez pongo mi atención es sus brazos y las formas de sus tatuajes, tiene algunas figuras, formas tribales, viñetas y hay uno en especial que llama tanto la atención. Lleva un tatuaje en el brazo derecho de una mujer.

—¿Quieres que te lleve a algún lado? No te estoy corriendo, pero tal vez ya tengas planes.

—Al colegio.

Parpadeo y quito los ojos de sus brazos para verle el rostro, asiente y espera, no sé si paciente a que termine el almuerzo. Hay unos cuantos minutos que solo es escuchado el ruido que hago al momento de comer, cuando los utensilios golpean en el plato y cuando tomo del jugo. Pero termino con ese silencio.

—¿Por qué terminaste con aquella chica?

Ladea la cabeza, entiende mi pregunta un par de segundos más tarde y asiente.

—Nada es para siempre.

Está tratando de desviar su respuesta, pero no puedo contra mi curiosidad.

—Debe de haber algún motivo en específico ¿Cuál fue?

Suspira y mira la barra, pasa sus dedos por ahí vacilando. No quiere contarme y lo entiendo, acabamos de conocernos y no debería estar diciéndome esto, pero debe hacerlo solo porque yo así lo quiero.

—Le fui infiel.

No me ve a la cara y creo que es mejor, si lo hiciera quizá estrellaría mi puño en su nariz. ¿Cómo fue capaz después de 5 años de relación? Eso es inhumano, siempre he pensado que la infidelidad es una estupidez. Si ya no quieres nada con tu pareja lo mejor es cortar por lo sano y cada quien por su camino, no engañar y traicionar de la manera más cruel.

—¿Cómo pudiste?

Por fin me mira y se aclara la garganta.

—La verdad no me arrepiento.

Esto es el colmo del cinismo, este hombre no tiene corazón. Ni siquiera le duele pensar en aquella chica, yo siento lastima por ella y ni siquiera la conozco.

—Eres un infeliz.

Chasquea los dedos en mi dirección y asiente.

—Por eso es que no me arrepiento, es una chica maravillosa y no se merece a alguien como yo. Lo mejor para ella fue encontrarme con otra mujer y deshacerse de mí, de otro modo seguiría conmigo.

—¿Y la querías?

—Con toda el alma.

Suena tan sincero, hasta puedo jurar que se le quiebra la voz. Aunque parece real el cariño que dice tenerle a esa chica yo no le creo, cuando hay amor nunca se engaña. No importan las circunstancias. Suspiro unas cuantas veces para calmarme y no estallar contra él, luego vuelvo los ojos hacia su tatuaje y los dejo ahí.

—¿Es la chica de tu tatuaje?

Sonríe y pone su mano en donde mancha la tinta su brazo.

—Es más bonita en persona.

Al terminar de almorzar regreso a la habitación y me pongo mi ropa, dejo bien doblada sobre la cama la camisa de Evan y salimos del edificio. Nos subimos a la moto y me lleva directamente al colegio. La verdad no quiero regresar aquí, pero no hay otro lugar a donde pueda ir. Durante el camino pienso y pienso en qué es lo que debo hacer ahora que tengo esta información tan importante sobre Evan, no ha sido agradable conocerlo y creo que lo mejor es que se aleje de mi vida.

La suya es muy conflictiva y me destruiría por completo. Además, no creo que le importe si lo echan de la escuela, seguramente encontrará otro modo para torturar a quien sea que está persiguiendo. Es lo mejor para mí y los que me rodean. Cuando estaciona frente al colegio suelto sus hombros, me bajo y cruzo los brazos para verlo por última vez, pero interrumpe antes de que yo diga algo.

—Mi cama te esperará ansiosa.

Se me borra de la mente lo que le iba a decir y me pongo roja, otra vez. Maldita sea, odio que me pase esto con él. Doy media vuelta, subo las escaleras corriendo y me meto rápidamente, corro de la misma manera hacia la oficina de Pili, entro sin siquiera tocar y golpeo el escritorio.

—¿Ada, ¿qué te pasa? ¿Por qué entras así en mi oficina?

—Tiene que correr de inmediato a Evan Taylor. Él engañó a todos para poder entrar aquí, mintió sobre su edad y solo quiere estar aquí porque está persiguiendo a alguien para hacer daño.

Estoy muy acelerada, no sé si es por lo que tuve que correr o porque lo acabo de decir, acabo de delatar a Evan y quizá ya le arruiné sus planes de venganza. Pero no importa, es él o yo. Su vida o la mía, y prefiero mil veces la mía. Sin embargo, no veo que haga algo, ni que se emocione ni nada. A mi parecer... creo que ya lo sabía. Jadeo y me siento lentamente en la silla que hay frente a ella.

—Ya lo sabía.

—Ada... déjalo en paz. No te metas con ese chico.

—¿La está amenazando? Claro, por eso ni siquiera se sorprendió con lo que le dije, ya sabía todo esto.



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En el texto hay: mafia, celos, romance

Editado: 04.05.2020

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