King Of My Heart (serie Bad Reputation)

Capitulo 7

Capítulo 7
Ada

—¡Mamá, estoy en casa! 
Dejo mi mochila al pie de la escalera y me detengo antes de subir el primer escalón, hay voces y risas que vienen del salón. Camino hasta ahí y ella se sorprende al verme, otra vez.
—Cariño ¿Qué haces aquí?
Estoy harta de decirle que es fin de semana y tengo que venir aquí, no me enfada que me haga esa pregunta, sino que está acompañada de un hombre. 
—¿Quién es él? —pregunto.
El hombre se pone de pie y se abotona el saco. Es alto, de cabello negro y largo. Es apuesto, pero no me agrada.
—Él es Stephan Russo. 
Me ofrece su mano, pero la rechazo. Se le borra la sonrisa y me echo a correr, estoy desconociendo a mi madre tanto que duele. Parece otra mujer, incluso hasta en su forma de vestir.
—¿A dónde crees que vas? En este momento regresas a ese salón y le pides disculpas a Stephan. Chiquilla malcriada.
Me agarra del brazo y me arrastra de nuevo al salón, pero logro zafarme y la reto.
—Es increíble que mi padre tiene semanas de muerto y tú ya estás metiendo hombres a su casa, porque es su casa, no tuya.
—Esta casa es mía hasta que no se diga lo contrario y no tengo que darte explicaciones de lo que hago con mi vida ¿y sabes qué? Cambié de opinión, lárgate a tu habitación y no vuelvas a salir. A menos que ya no quieras regresar.
Mis ojos se llenan de lágrimas, nunca me había hablado así. ¿Qué le está pasando? 
No quiero seguir discutiendo con ella, es tiempo perdido y me rompe el corazón. Es mi madre y la quiero, empiezo a creer que ese cariño no es correspondido. Entro a mi habitación y busco mi ropa, no voy a quedarme aquí a ver como se divierte con otro hombre y no respeta la memoria de mi papá. Él siempre fue bueno con ella, la quería muy a pesar de sus malos modos.
Saco un vestido negro y mis tacones del mismo color, no tenía ganas de ir a la fiesta de Mónica, pero no me voy a quedar aquí. Stephan Russo, ni siquiera es tan guapo como lo era mi papá. Tengo tanto coraje y no quiero faltarle el respeto, a pesar de todo es mi mamá, pero si me dan muchas ganas de no regresar a esta casa. Aliso mi cabello negro y me pongo un labial rojo sobre mi boca, entre mi madre y Evan van a terminar conmigo cualquier día que venga. Meto en una bolsa mi cartera, el labial y mi celular. Estoy lista, quiero salir de aquí ya.
Salgo de mi habitación y al bajar las escaleras llega William, cierra la puerta muy quedito porque no quiere que nadie se entere que está llegando. Me pide que guarde silencio y bajo los escalones rápido.
—¿Estás borracho?
Se ríe y se agarra del barandal para poder subir sin caerse, no puedo creerlo, es un niño y ya está borracho. No quiero imaginarme cuando tenga mi edad, aunque lo entiendo porque sé que también le pesa la ausencia de mi papá, quizá así es como él saca su dolor. Pero eso no es justificación, me encuentro entre la espada y la pared; ir con él o salirme de esta casa de una vez. Escucho voces acercarse y decido irme, no quiero otra discusión con mi madre o que me obligue a regresar a casa. No me cuesta trabajo pasar por los hombres de seguridad, parece que ella está tan ocupada con ese tipo que no se tomó la molestia de decirles que no me dejaran salir, para mí mucho mejor. 
Bethany ya me espera dentro de su auto, eso me recuerda las ganas que tengo de tener uno. Quizá algún día. Cuando entro ella está poniéndose labial fijándose en el espejo retrovisor.
—Te ves muy guapa, tu chico malo caerá rendido a tus pies.
—No me arreglé por él, es más, ni siquiera espero verlo. Ayer discutimos.
—¿Por qué?
Enciende el auto y platicamos sin que fije su mirada en otra cosa que no se al frente. Ella hace muecas y piensa.
—No sé si está aquí o no y ya no quiero saberlo.
—¿Crees que solo fue una cogida y ya?
Se mete por una calle oscura y pasa por un bache, maldice y se acomoda el cabello. Yo me agarro del tablero y bufo, siempre he cuestionado su manera de manejar.
—Creo que sí, no se me hace que Evan sea de los chicos que se enamoran y dan todo por alguien. A veces es tan frio.
—Lo que estoy entendiendo es que tú no quieres que lo de ustedes se quede solo en sexo. Oh, estás enamorada de él.
Chilla y da de saltos sobre el asiento.
—Por supuesto que no, yo sigo amando a Jackson.
—No lo parece, en todo el camino no lo has mencionado.
Me encojo de hombros y suspiro.
—Lo mío con él ya quedó claro, solo nos estamos dando un tiempo.
—Tiempo en el que seguramente él está detrás de mujeres y tú flagelándote porque estás sintiendo algo por Evan. No seas tonta, amiga.
Por supuesto que no, Jackson no es así y si tomamos la decisión de darnos un tiempo fue porque nos estábamos lastimando. Me molesta que Bethany piense así de él, ella lo conoce perfectamente y sabe que no jugaría nunca conmigo. No quiero terminar enojada con ella así que mejor me quedo callada y miro el camino que recorremos con los brazos cruzados. A unas casas antes de la de Mónica ya se escucha la música y cuando llegamos hay mas gente de la que me imaginé, incluso mas que aquella vez que vinimos a este mismo lugar. A penas y podemos entrar.
—Chicas, que bueno que vinieron. Vayan a la barra por un trago.
Mónica me da una nalgada y se va a atender a sus otros invitados. Volteo hacia la barra y siento que se me parte el corazón al ver al hombre que estaba defendiendo hace unos minutos besando a otra mujer.
—No quiero decir que te lo dije, pero te lo dije.
Mis impulsos me ganan y empujo a todos a mi paso, estoy tan enfadada que no mido limites y agarro un vaso lleno de licor sobre la barra y se lo echo en la cara a la chica, se levanta y se limpia el vestido.
—¡Eres una estúpida! —grita y Jackson se pone pálido y nervioso.
—Ada… déjame explicarte.
Le doy una bofetada tan fuerte que me arde la palma de la mano.
—No se te ocurra volver a buscarme.
No quiero verlo más, me siento decepcionada y sobre toda tan estúpida por toda la culpabilidad que tenía. Bethany tenía razón, Jackson solo pidió un tiempo para andar de picaflor. Nunca pensé que él sería una persona así, toda la confusión que había en mí se acabó. No quiero saber nada mas de él. Doy media vuelta y camino a las escaleras, me siento en un escalón vacío y me limpio la lagrima que se me sale y lo hago con mucha rabia. Bethany me acerca un vaso rojo y lo agarro, le doy un gran trago y hago gestos al sentir el raspar en mi garganta. Es tequila y no me gusta su sabor.
—Lo lamento mucho, amiga. 
—Estoy bien, vamos a bailar.
Me levanto del escalón y dejo el vaso de tequila en el piso para ir a donde todos están bailando y mover mis caderas, quiero dejar todo lo malo atrás, quisiera dormirme y al despertar que todo eso que me hace daño desapareciera y pudiera vivir tranquila, pero esto solo se queda en deseos perturbados porque mas al rato y el día de mañana, y el siguiente y el siguiente todo seguirá siendo igual. Pero estoy decidida a por lo menos en este momento olvidarme de todo, me hizo mucho daño ver a Jackson con alguien más, yo tenía un futuro planeado con él y de repente ya todo terminó, pero no puedo hacer un berrinche cuando yo hice exactamente lo mismo. Bailo con Bethany, pero en un momento me suelta.
—Voy a pedir una canción de Taylor Swift.
Se da la vuelta y se va, me deja bailando sola y cierro los ojos. Hay una canción que prefiero que dejen, se llama Dusk Till Dawn y me concentro en la letra que es tan intensa. En el fondo eso es lo que quiero, necesito un amor intenso, que sepa que va a estar ahí conmigo a pesar de que las cosas no salgan bien, que lo intente. Algo tan intenso que nada ni nadie lo pueda destruir. Es mucho lo que pido y estoy consciente de ello, no pido un príncipe azul, solo un hombre que me quiera de verdad. 
Beth regresa y le sonrío.
—Listo, pedí Look What You Made Me Do. Yo te ayudo a cantársela a… —mira hacia atrás y se le saltan los ojos—. Voy a la barra, ya vuelvo.
Mi corazón empieza a latir con tanta fuerza que me da miedo que me vaya a dar algo aquí, siento unas manos frías rodear mi cintura y acariciar mi abdomen.
—Puedo darle amor a tu cuerpo —susurra.
Siento el calor de su aliento sobre mí y me roba el mío, giro sobre mis pies y sonrío. 
—Estabas enojado.
—Ayer, hoy quiero bailar contigo.
Me agarra de la espalda baja, pero quito sus manos de mí y le doy un empujón.
—No es cuando tú quieras, lo siento.
Tiene el cabello un poco mas largo y la barba crecida, me encanta como se ve. Pero no voy a perdonarlo tan rápido después del berrinche que me hizo y no estoy de humor para soportar algo más. Voy a la barra con Bethany y me da otro trago de tequila, esta vez le tomo mas tranquila porque sabe en verdad muy feo.
—Mira ese chico de allá, no deja de verme ¿me veré muy lanzada si me le acerco?
Suena What Makes You Beautiful de One Direction y la agarro de las manos.
—Pero primero bailemos esta canción. 
Saltamos y nos sentimos como cuando éramos unas niñas y soñábamos con que Liam Payne y Harry Styles entraban a nuestras habitaciones y nos hacían el amor locamente. Canto a todo pulmón y no me importa quienes me están viendo, quiero recordar esa hermosa etapa de mi vida en donde solo me importaba ver a mis ídolos en televisión y conseguir las revistas en donde salían en portada. Cuando termina la canción vamos por nuestras bebidas, termino sudada y jadeando al haberme emocionado tanto con esa canción. Beth deja su vaso en la barra al terminarse el tequila que había ahí y suspira.
—En vista de que no se me acerca lo haré yo, deséame suerte.
Se sacude las manos en el trasero y camina decidido hacia el chico que no ha dejado de verla desde que llegó, sonrío y la admiro por la valentía que llega. Solamente se pone frente a él y comienzan a platicar, lo hace ver tan fácil. A pesar de todo lo que ha pasado me estoy sintiendo bien en esta fiesta, hace un calor infernal, pero hay buena música. Localizo a Evan de entre tanta gente, no me cuesta trabajo hacerlo. Él es único en un millón, trae un cigarro en su boca y lo tira para caminar hasta mí, de inmediato siento como mis defensas van bajando conforme se va acercando. Me agarra de la cintura y eleva mi cuerpo para dejarme sentada sobre la barra, me abraza y esconde su cara en mi cuello.
—Perdóname —gruñe.
Oh, dios. Siento que el corazón se me desgarra, siento tan bonito dentro de mi que sonrío y le agarro la cabeza para hacerle pequeñas caricias en la nuca y la oreja. Me recargo en él y suspiro.
—Me hiciste sentir muy mal.
Busca mis ojos y siento que me derrito con su mirada, no soporto que me mire de esa forma como lo está haciendo; como si sus sentimientos fueran reales y quisiera que de verdad lo perdone.
—Me regresé antes para verte y al llegar te vi con él, no me preguntes por qué, pero me dieron celos.
—Yo ya no estoy con él.
—No me importa ¿a ti te gustaría que salga con mis exnovias? 
Meneo la cabeza y bajo la mirada, pero no me deja estar así. Me agarra de la mandíbula y me obliga a volverlo a mirar. Me abraza y me baja, toma mi mano y me lleva justo a la pista de baile. 
—¿A dónde vamos? —pregunto.
—Quiero bailar contigo.
Me abraza con tanta fuerza que se me puede ir el aire en cualquier momento. Esto que me está haciendo sentir jamás me había pasado, ni siquiera con Jackson. Estando con Evan me siento tan bien, incluso mejor de lo que debería. Me cuelgo de su cuello y recuerdo que hace un momento yo pedía a gritos tener algo intenso. Quizá es él quien he estado pidiendo. No hay canción que mejor defina como me siento que la que estamos bailando. Se llama Back To You y la canta mi bebé Louis Tomlinson y Bebe Rexha. Quiero capturar este momento en mi memoria para recordarlo por mucho tiempo, deseo que su aroma se impregne en mi ropa y así sentirlo conmigo cuando esté lejos de mí. 
Tengo tantas ganas de saber qué es lo que él siente, si al igual que yo no puede estar sin saber de mí, si muere de ganas por sentirme en sus brazos y probar mi boca todo el tiempo. 
—Quita tus asquerosas manos de mi chica.
Jackson está detrás de él, puedo verlo muy bien. Está enojado, pero ¿por qué? Todo esto pasó porque él decidió primero terminar conmigo y después darnos un tiempo, si él no hubiera tomado esa repentina decisión jamás hubiera dejado que Evan se me acercara, o tal vez fue el destino. Quizá ya estaba escrito que yo sería para Evan Taylor y él para mí. Se da la vuelta con una sonrisa y me pongo en medio de los dos, Jackson está muy enfadado y desconozco de que es capaz de hacer Evan.
—Ella no es tuya, lárgate de aquí.
—¿Te crees la gran cosa? Venga, te reto a un duelo.
Evan carcajea y echa la cabeza hacia atrás, me siento dividida. Jackson levanta los puños y se pone en guardia mientras el otro se agarra la mandíbula y se ríe del ridículo que Jackson está haciendo. 
—Jackson, por favor vete de aquí.
—¿Prefieres a este? ¿no te das cuenta la vida que va a darte. Solo míralo, es un pobre diablo que te va a tener viviendo en la basura.
¿Desde cuando se volvió tan materialista? Él no era así, jamás hizo menos a nadie por su apariencia, pero ahora se ha convertido en el hombre que un día juro no ser. Evan me hace a un lado y suelta el primer golpe, Jackson cae al suelo y la gente empieza a hacerse a un lado formando un circulo. Lo mejor que puedo hacer es dar unos pasos atrás, la fiesta a laque llegué se ha convertido en un campo de batalla, por supuesto que Jackson no se iba a quedar con los brazos cruzados y se levanta del piso, quiere dar un golpe, pero Evan lo esquiva y eleva la rodilla para detenerla justo en el abdomen haciendo que se le vaya el aire.
—¡Deténganse! —grito.
Pero nadie me hace caso, todos siguen gritando y no conforme con sacarle el aire, Evan se monta sobre él y le da golpes en la cara sin descanso. Esto se lo ganó por creerse más que los demás y sobre todo por hacer enojar a Evan, pero tampoco voy a permitir que le siga pegando.
—¡Evan, lo vas a matar!
Lo agarro de los hombros, pero está tan fuerte que no lo puedo ni mover, parece que lo ha poseído el demonio y no escucha mis suplicas. Le golpeo en la espalda con los puños cerrados y se detiene. Se limpia la boca y se levanta. Me horrorizo al ver a Jackson con la cara llena de sangre y casi inconsciente, me agarra de la mano y me jala.
—Vámonos de aquí.
 Empuja a algunas personas y otras se abren de paso, sus caras son de terror al igual que la mía. Me detengo antes de que cruce la puerta y se voltea.
—No voy a irme, él está mal. 
—¿Quieres quedarte con él?
Trago saliva y volteo hacia el desastre que provocó, todo estaba bien, pude haber tomado la decisión de quedarme a su lado, pero ahora… ahora tengo miedo. 
—Vine con Bethany, no contigo.
 —Ella está muy ocupada con mi hermano.
Está por las escaleras coqueteando con el chico como si no se hubiera dado cuenta que hubo una pelea. Y ahora lo peor es que me acabo de enterar de que el chico en el que puso los ojos es hermano del salvaje que tengo frente a mí.
 —No voy a dejarla aquí. ¿Qué te pasa? 
—Me retó, ¿no lo escuchaste?
—Casi lo matas.
—Es para que aprenda a mantener su boca cerrada, te lo voy a preguntar una ultima vez ¿vienes conmigo o te quedas con él?
Maldición, no me hagas esto. He estado lidiando con esa pregunta en los últimos días y ahora lo ha preguntado directamente. No quiero tomar una decisión ahora, sé que si me quedo él se enfadará y posiblemente no haya nada mas entre nosotros. No puedo olvidar lo que estaba sintiendo antes de que todo esto pasara, pero siento terror.
No me deja que le conteste, asiente y se va. El verlo caminar enfadado hacia su moto me hace darme cuenta de muchas cosas, no importa lo que llegue a pasar, estoy ligada a él desde el primer momento en que probé sus labios y las mieles de su interior, me hizo suya de una manera que no visualicé y lo quiero conmigo. Corro tras él y lo alcanzo justo cuando se sube y enciende la moto.
—No te vayas, hablemos. Por favor.
—Ya lo dejaste claro, Ada. Quédate con él, parece que está dispuesto a darte la vida que te mereces.
Arranca un poco, pero lo abrazo y se detiene. Aunque él no tuviera nada estoy dispuesta a quedarme a su lado, al final le hago caso a mi corazón. Tal vez lo mejor para mí sería quedarme con Jackson, mi relación con él siempre fue tranquila y con Evan siento que soy gasolina y él tiene el fosforo para lanzarlo y quemarme, pero quiero tomar ese riesgo, quiero hacerlo. Mientras pienso en todo esto corren por mis mejillas lagrimas grandes, él suspira y corresponde a mi abrazo.
—Súbete.
Me limpio la cara y monto en la moto, lo abrazo y nos vamos de una vez de aquí. 



#42288 en Novela romántica
#11166 en Joven Adulto

En el texto hay: mafia, celos, romance

Editado: 04.05.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.