King Of My Heart (serie Bad Reputation)

Capitulo 12

Capítulo 12
Evan

Simplemente no puedo controlarme cuando estoy con ella, mi cuerpo reclama el suyo, anhelo su presencia todo el tiempo. Y odio que esto me pase, lo juro. Sobre todo, porque es tan necia, cuando venía hacia acá estaba tan enfadado, no entiendo lo peligroso que es estar con el jaguar y su gente y estoy pensando seriamente en decírselo de una vez para que deje de hacer tonterías como irse con ellos a la primera.
Pero cuando entré y la vi en ropa interior y tocándose me excitó tanto que olvidé por qué estaba enojado. Está tan loca, después de follar se pone a mostrarme su ropa, desfila de un lado a otro y se divierte mientras admiro las curvas de su cuerpo y como cada prenda que se pone le queda a la perfección y la hace lucir. 

—Muy bonito todo, pero no vas aceptar nada de eso.
Su sonrisa se apaga y frunce las cejas.
—¿Por qué? No creo que lo haga interesadamente.
—No debería confiar tanto en los desconocidos.
Camina hacia mí y quita una pelusa imaginaria de mi camisa.
—Confié en ti.
—Por eso lo digo —la agarro de la mano y abro la puerta—, vámonos de aquí que me estoy poniendo nervioso.
Prácticamente la arrastro afuera porque la niña se resiste a no llevarse nada de lo que ese idiota le está regalando, ¡mujeres!
—Después te regalo toda la tienda si tú quieres.
Hace puchero, pero después se agarra de mi brazo y deja de resistirse.
—Señorita, no puede irse aún.
Dice una chica de la tienda, echo la cabeza hacia atrás y cierro los ojos. No entienden que debo llevármela de aquí lo más pronto posible, intento hacerla a un lado, pero agarra a Ada de la cintura y ella me suelta.
—¿Pasa algo? —pregunta.
Se pone nerviosa porque cree que se dieron cuenta que tuvimos sexo en el probador.
—Necesitamos tomarle sus medidas.
¿Medidas? Yo no entiendo nada de eso y me estresa, me agarro la cabeza y veo como se la llevan de regreso. Me acerco y me siento en el sillón mientras le toman medidas para no sé qué mierda, suspiro y bostezo. No sé si es peor estar aquí o en el maldito y aburrido colegio en donde lo único que hago es poner mi cara de idiota como todos los demás alumnos. Me estoy poniendo de malas, pero todo empeora cuando Rex aparece. Me ve y sonríe de lado, no me dirige la palabra porque sabe que Ada haría muchas preguntas y eso no nos conviene a ninguno de los dos, detesto que esté rodeada de ellos.
Tengo que hacer que acepte irse conmigo a Brasil y después convencerla de quedarnos a vivir allá. El jaguar no puede pisar nuestro territorio porque sabe que estando ahí es hombre muerto, eso lo orillaría a desistir de seguir buscando a Ada.
—¿Para qué me toman mis medidas? 
—Para enviarle futuras prendas exclusivas para usted.
Levanto las cejas, genial. Creo que dieron en el clavo con mi querida novia porque parece estar muy contenta con la idea de que le envíen ropa. 
—¿Escogió todo lo que le gustó? —pregunta Rex.
Tenso la mandíbula y aprieto los puños. Ada señala las bolsas encima de la mesa y Rex menea la cabeza.
—No, no, no. ¿Solo tres prendas? Si usted quiere toda la tienda se le compra toda la tienda.
A Ada le brillan los ojos y decido que ya fue suficiente, me levanto y esta vez sin detenerme la llevo afuera.  Para mi buena suerte no replica, me sostiene fuerte y camina conmigo a pesar de los gritos que pega Rex, no quiero ni imaginarme lo que su jefe le hará por no cumplir con sus ordenes y que todo fue por mí, eso me divierte tanto.
—Evan ¿por qué te pones así? No estaba haciendo nada malo.
La pongo frente a la moto y le beso la frente, miro sus ojos y me reconforta que ella no sepa el miedo que tengo de que le pase algo, que la alejen de mí y no volver a tenerla nunca más. Esto se está convirtiendo en mucho más que solo querer lo que tiene que ver con ella, la quiero a ella. Olvidándome de lo que hizo su padre y el motivo por el que llegué hasta aquí siguiéndola.
—Solo vámonos de aquí ¿vale?
Me abraza y aspiro su aroma, sonrío al recordar lo mucho que detestaba el olor de su perfume, pero ahora es mi droga favorita. Besa mis labios y da media vuelta para subir a la moto.
—Usted no puede irse —dice Rex detrás de mí—, vino conmigo y conmigo se va.
Ada suspira y frunce los labios, se pone delante de mí y me acerco lo suficiente a ella sin dejar de retar con la mirada a Rex.
—Gracias por todo, pero quiero irme con mi novio.
Se encoje de hombros y regresa a la moto, tan solo doy un paso para quedar completamente frente a él. Tenemos la misma estatura y mi nariz roza con la suya. 
—Dile a tu jefe que estoy siempre a un paso de él.
—Con gusto.
Si no es por Ada que me habla y me pide que nos vayamos ya, le hubiera dado un golpe por haberse llevado a mi chica. Pero esta es la ultima vez que pasa, si tengo que amarrarla a la cama lo haré con tal de que esté a salvo de esa gente, me alegra tanto haberle puesto ese rastreador a su celular sino no sé qué hubiera pasado hoy. Lo que me sorprende es no haber visto al jefe por ningún lado, necesito hablar cuanto antes con Aron para que me diga qué es lo que está haciendo, quiero saber qué está tramando a como dé lugar.
Me siento tan tranquilo y tan bien teniéndola atrás de mí, me abraza y recarga la cabeza en mi hombro. Cojo su mano y la llevo a mi pecho, la acaricio mientras manejo de regreso a la escuela. Quisiera llevarla al departamento y abrazarla el resto del día, cuando puede estar en peligro y la vuelvo a ver quiero besarla sin descanso y abrazarla todo el tiempo que pueda.
Cuando llegamos a nuestro destino los dos estamos callados, pero nos sonreímos y suspiramos. Tengo tantos sentimientos encontrados, en el camino nos encontramos con Bethany y abraza a Ada.
—¿En donde estabas? Oye, no voy a entregar tus trabajos cada que se te ocurra irte de la escuela.
—Lo sé, lo lamento. Después hablamos.
Le sonrío, pero pone los ojos en blanco, sigue enfadada conmigo y estoy seguro que usará todo lo que sabe para poner a Ada en mi contra. Aron es un imbécil por haberle contado todo sobre nosotros, ahora piensa que no le convengo a su amiga. Y en cierto modo tiene razón. 
Nos dirigimos a los dormitorios y estando ahí ella se acuesta sobre la cama y suspira, mira hacia el techo y me siento en la esquina. ¿Qué estará pensando? No voy a quedarme con la duda.
—¿En qué piensas? —pregunto.
—¿Hasta donde piensas llegar conmigo? 
Agarro su tobillo y lo acaricio, esa es una maravillosa pregunta que no sé como contestar. Estoy confundido por todo esto que está ocurriendo dentro de mí, no lo había sentido nunca. Quisiera dar todo por ella, protegerla siempre de todo y estar a su lado el tiempo que me reste de vida, pero me da miedo la reacción de mi familia si les llego a decir esto. Me he repetido hasta el cansancio que no debo decepcionarlos de esta forma, pero no lo pude evitar.
—Hasta donde la vida me lo permita ¿y tú? 
Se sienta y toca mi mano, gateo sobre la cama hasta acomodarme a su lado y poder besar sus labios.
—Quiero conocer a tu familia, acepto ir a Brasil y conocer tu sitio —agarra mis mejillas con una sonrisa completa—. Y sobre todo quiero celebrar contigo tu cumpleaños.
Cierro los ojos y recargo mi frente sobre la suya, suspiro tan profundo que libero mi pecho de tanta presión.
—Estoy tomando esto muy en serio.
—No me falles, Evan.
—Jamás, mi amor —murmuro.
Estoy decidiéndome en este momento que la tengo tan cerca, que compartimos este momento tan precioso y sagrado que voy a dar todo por ella, por nosotros y que no voy a fallarle. Esto no debió haber pasado, pero pasó y no podemos hacer más que dejarnos llevar. Ahora que sé que la tendré en mi territorio haré lo posible porque no regrese aquí, donde está el peligro para ella.
—Ada ¿quieres ser mi novia?
Siento su sonrisa en mis labios y asiente.
—Estás tan loco, sí, sí quiero ser tu novia.



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En el texto hay: mafia, celos, romance

Editado: 04.05.2020

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