Kristen

Capítulo 5 - Caleb

Pasé la semana con la mente partida entre lo que tenía que hacer y ella. Todo lo demás parecía ruido.

Kristen... su nombre me retumbaba en las costillas como una melodía que no puedo, ni quiero, dejar de escuchar.

Me volví adicto a un recuerdo. A su voz, a su tímida risa. La quiero y la necesito de vuelta.

No dejo de imaginarla en mi casa, caminando descalza con una taza en la mano, usando una de mis camisas.

Imaginé su perfume en mis sabanas, su cabeza en mi pecho, sus labios diciendo mi nombre de prisa.

¿Qué probabilidades había de que esto me estuviera pasando a mí? No podía sacarla de mi cabeza. Las facciones de su rostro eran un borrón en mi memoria; no había nitidez en su recuerdo pero tampoco lo necesitaba. Su sola presencia se había filtrado hasta mis huesos, incrustándose en un lugar del que ya no podía arrancarla.

Me duele no tenerla.

Se que suena absurdo. Que apenas hablamos. Que fue una noche. Pero cuando algo se te mete en la sangre, no hay lógica que lo saque.

Ella era eso. Un dulce veneno. Y estaba dispuesto a beberlo entero.

Intenté hacerme el desentendido cada vez que Nico hablaba de Margaret, como si no me importara, pero la verdad es que cada vez que decía su nombre, mi corazón latía como si hubiera escuchado el suyo.

Estaba esperando una pista, un detalle. Algo que me diera una excusa para volver a verla.

Hasta que mi celular sonó. Era un mensaje de Nico.

—¡Amigo querido! Viernes a la noche. Mismo bar de siempre. Cumpleaños de Margaret.

Si existía un Dios, estaba de mi lado.

Esos dos días que faltaban para verla, fueron los más largos de toda mi existencia.

Esta vez rompería el hielo. Esta vez, no sería un cobarde.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.