¿Qué le vio?
¿Cómo una persona como ella pudo encontrar amor en un tipo como él?
A veces pienso en lo injusto que puede resultar ser el destino.
La fragilidad de Kristen me obligaba a protegerla. Sentía que necesitaba de mí y, claro, yo necesitaba de ella.
Me dolía pensar que los ojos que admiraban el cielo esa noche en el bar eran los mismos que, probablemente, ahora estarían inundados de lágrimas. Y yo no podía hacer nada. ¿O sí?
Kristen no quiso hablar de lo ocurrido esa noche. Terminamos nuestras bebidas y nos despedimos. No quisimos incomodarla más de lo que ya lo había hecho el imbécil de Cruz.
¿Se puede odiar un nombre? Yo diría que sí.
Kristen se dirigió a la puerta, saludó con un abrazo a Margaret y se subió al taxi. Ella, su dolor y un pedazo de mi corazón.
El taxi se alejaba y yo no lograba sacarle la mirada de encima. Necesitaba correr hacia ella, tomarla de las manos, abrazarla con ternura y protegerla. No sé si era lo correcto, pero era una necesidad imposible de controlar.
Una vez más la estaba dejando ir, pero algo me decía que esa noche Kristen había comprendido que ya no estaba sola.
Me acompañó a casa el eco de su voz:
"No me conoces tanto como para saber qué merezco"
Y quizás tenía razón, pero... había algo más, algo en el orden de sus palabras que me cosquilleaba la piel.
¿Quería que la conociera más? ¿Quería que fuera yo quien le mostrara lo que en verdad merecía?
Esa noche no dormí solo. Su esencia ardía en mi piel.