Kristen

Capítulo 11 - Caleb

Tenía que hacer algo.

Cada vez que veía a Kristen podía notar su deterioro emocional. Tal vez podía disimularlo con los demás, pero conmigo no. Así que me decidí, iba a vigilar a Cruz de cerca para ver qué se traía.

Esa noche llegué a casa y pensé en mi plan.

Mañana por la mañana me planto en su cuadra y, en cuanto Cruz salga de su casa, lo sigo.

Desperté temprano, cinco treinta para ser exacto. Preparé un café para llevar y me dirigí a casa de Kristen. Moría por verla, pero esta vez a quien tenía que ver era a su maldito novio de mierda.

Qué bueno que vivimos en el centro de la ciudad. Si no, esta misión sería imposible.

En cuanto llegué me oculté detrás de un árbol en la vereda de enfrente y esperé a que Cruz saliera. Rogaba que aún no se hubiera ido, pero para mi sorpresa él seguía dentro... y salió junto con Kristen.

Eres tan hermosa que duele. Cómo desearía estar en el lugar de él y tratarte como mereces.

Verla sonriendo, pero con la mirada triste y perdida, me enfureció aún más. Sentí la mandíbula tensa y el pulso acelerado.

Kristen se subió a un taxi, supongo que para ir a su trabajo, y Cruz la vio alejarse. En cuanto la perdió de vista volvió a entrar a la casa.

Esto tiene que ser un chiste, pensé.

Y en menos de un minuto estacionó en la puerta un auto negro. De él se bajaron dos hombres. Vestían trajes negros, lentes negros, y podría jurar que sus almas eran igual de negras. Daban todo menos buen rollo.

Dudaba que Kristen supiera de esto.

Continué esperando, porque más que eso no podía hacer.

Los dos hombres de traje salieron de la casa acomodándose la ropa. Por algún motivo se habían doblado las mangas del saco y ahora se las estaban acomodando.

¿Lo golpearon? ¿Qué clase de trabajo tiene Cruz?

—Dos días, Cruz —exclamó uno de ellos—. O dala por muerta.

Tragué saliva. El corazón me golpeaba en el pecho.

¿Cómo que dala por muerta? ¿Son asesinos? ¿A quién tenía que dar por muerta Cruz? ¿Dos días para qué?

Me fui de ahí directo a mi casa. Tenía que hablar con Margaret y Nico. Si Cruz estaba en peligro, Kristen también... y eso sí que no podía permitirlo.

Si Cruz caía, yo caía con él. Pero Kristen no iba a pagar los errores de nadie.




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