暗い呪い (kurai Noroi)

El renacer de un rey

Después del pequeño inconveniente con shokuo, kimo despierta en la cama de su habitación en la casa de mochizuko, con un vendaje que cubre totalmente su pecho y cuando va al espejo, nota que uno de sus ojos ahora es purpura, viendo en la mesita un parche con una nota pegada que pone: "es mejor que te lo pongas kimo, a no ser que quieras que tú madre y mochi se nos vayan por un infarto" -firmado por Erina
Kimo al leerla coge el parche y se lo coloca, decidiendo bajar, viendo a aziel dormir bajo un árbol con su perro sobre las piernas y su padre al lado vigilando que duerma tranquilo, pegando un brinco en cuanto nota unas manos en sus hombros, viendo que era su hermana Solari
Kimo: ay, que me vas a matar hermana!
Solari: je, no es mi intención hermanito... y ese parche?
Kimo: estaba sobre mi mesita, Erina me puso que era recomendable que lo tuviera puesto por si acaso Solari: pues bien, supongo

Kimo nota algo y cuando se gira, justo sobre el cae Erina, bastante emocionada de verle

Erina: hey, estás vivo!

Kimo: ya, pero como no te quites de encima al final me matas

Erina se sonroja por la cercanía y se baja de kimo

Erina: perdón kimo, no quería estar tan cerca...

Kimo: no pasa nada Erina

Solari mira mal a Erina, sintiendo celos de verla tan cerca de su hermano

Erina: oh, tu debes de ser la hermana de Kimo verdad?, yo soy Erina, la hermana de mochizuko

Solari se sorprende al escuchar el tono alegré de Erina, muy diferente a la seriedad de mochizuko

Solari: encantada de conocerte Erina, yo soy Solari

Erina suspira aliviada al ver que kimo si se puso el parche

Y mientras tanto en otro lugar, una mujer de unos aparentes 27 años de pelo blanco hasta la cintura, ojos azules con motas doradas, piel ligeramente pálida, dos pequeños cuernos negros ocultos entre el pelo, alas negras con plumas y un vestido azul marino con detalles dorados y una capa negra inmoviliza a unos bandidos que intentaban atacarla con unos hilos casi invisibles

:He pasado tanto tiempo buscándote...

La mujer se alejó y miro hacia la dirección en la que estaban kimo y el resto

Saira: fukagu...




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