En las profundidades del bosque vivían tres primas solitarias. La mayor, Jade, siempre estaba creando universos desde su laptop. La segunda, Ithaty, vivía con sus planos para todos lados. Y la más chiquita siempre iba a todos lados con sus pinceles. Las tres vivían felices hasta que unos vecinos compraron el terreno al lado de su casa. Todo bien los primeros meses, hasta que Fabiana empezó a sospechar del vecino.
—Oye, Taty, ¿ese señor es medio raro, no?
La pequeña adolescente preguntó con cara de confusión mirando al vecino e Ithaty le dio un codazo.
—No hables mal de un pobre señor que lo único que hace es ayudarnos, Fabiana.
Ithaty iba a decir algo pero Jade la interrumpió con su voz calmada y dulce.
—Dale, no me van a negar que un hombre como él —Fabiana hablaba mientras caminaba por la casa y las chicas le seguían moviendo la cabeza— fuerte, alto y guapo están aquí solo porque ama la naturaleza? —Ella se volteó donde sus primas con cara de que no le cree nada a ese hombre— Somos tres mujeres solas en casa… Tú —señaló a Ithaty— que tienes justo ahora la pierna lastimada... Y tú —ahora señaló a Jade y ella se miró extrañada— sí tú, que le tienes miedo a socializar, por eso venimos aquí —ella habló algo alterada de que no le creyeran— Es sospechoso y lo voy a averiguar cueste lo que cueste.
Fabiana se fue dando pasos grandes y fuertes a su habitación y las primas mayores suspiraron fuerte.
—¿Qué vamos a hacer con la niña ahora?
Ithaty preguntó preocupada del comportamiento repentino de Fabiana y Jade solo alzó los hombros y se dirigió a su escritorio.
***
3:33 de la madrugada
—¡Rhum-rhum!
Fabiana, que se había quedado despierta toda la noche, escuchó como un bullicio de gente afuera y como la niña era muy curiosa se asomó por su ventana y vio al vecino con tres personas más hablando de algo que claramente no entendía.
—Mierda.
Fabiana se apartó rápidamente cuando su mirada y la del vecino se encontraron.
Así que decidió averiguar mejor y buscó su nombre recordando la vez que se presentó en casa.
Buscador de Google: Charlie Smith
Charlie Smith salió de la cárcel hace dos meses
A Fabiana se le abrieron los ojos grandes al leer eso y le dio clic sin pensar. El artículo decía que fue encarcelado por intento de asesinato hacia su ex novia y eso le asustó más.
Así que investigó todo lo que quedaba de noche.
***
A la mañana siguiente, Ithaty preparaba el desayuno mientras Jade preparaba la mesa. Fabiana bajó las escaleras corriendo a enseñarles las evidencias a sus primas.
—No corras, Faby, te vas a lasti...
Ithaty no terminó de hablar cuando la vio ya tirada en el suelo y ella la miró con cara de "te lo dije".
—Jeje.
Rió con nerviosismo parándose y limpiándose.
—Siéntate a comer.
Ordenó Ithaty con voz de autoridad.
—Pero necesito mostrarles algo.
Ella le puso los papeles en la cara pero Ithaty los apartó.
—Después. Primero come.
Advirtió ella seria y Fabiana no tuvo de otra que sentarse a comer.
Después de comer, Fabiana les mostró todo lo que encontró mientras que su pierna no paraba de moverse, pero lo peor para ella fue las reacciones de sus primas.
—¿No van a decir nada?
Fabiana se levantó de la mesa dándole un golpe y las primas retrocedieron un poco.
—A ver, tranquilízate... Charlie ya nos dijo que eso fue una mentira de su ex tóxica porque no lo quería dejar.
Habló Ithaty calmada y tratando de calmar a Fabiana.
—Fabiana... Dos cosas te voy a decir: deja de ver tantas novelas, por Dios. ¿Tú crees que en este pequeño lugar va a haber un asesino? Pero para tu tranquilidad yo voy a averiguar, ¿ok?
Esta vez Fabiana se tranquilizó y se sentó ya que sabía que su prima haría cualquier cosa para que esté tranquila.
Jade esa tarde se dirigió a la casa del vecino mientras Fabiana e Ithaty miraban por la ventana de la cocina. Fabiana estaba temblando mientras Ithaty se mordía las uñas.
Las chicas estuvieron paseando por toda la casa de lado a lado hasta que a Ithaty le llegó un mensaje.
—Ya basta de esto, me estoy mareando. Pongamos música mejor.
Ella usó una señal de rendición y conectó su celular con el parlante y puso música alta.
—Dale, deja de pensar. Jade lo va a resolver, Faby.
Ella trató de calmarla. Fabiana la miró extraña y notó una gota de sudor en su sien pero no le puso mucha atención y bailó al ritmo de la música olvidándose un rato sobre el vecino.
***
Después de unas dos horas, Jade regresó a casa y Fabiana salió corriendo a buscarla dando saltos frenéticos.
—¿Comiste mucha azúcar, niña?
Jade habló con sarcasmo y Fabiana solo se rió.
—Dale, dime, ¿qué pasó? ¿Es malo?
Dijo ella nerviosa.
—Muy malo, es un monstruo espeluznante.
Jade usó un tono de miedo que usaba cuando ella era chiquita.
—Dale, no me mientas.
Fabiana hizo puchero y Jade se rió de ella.
—Nada que ver, enana, es más, es un hombre maravilloso. Hasta me invitó a comer, por eso me demoré.
Jade habló calmada y segura.
—Bien, te creo.
Dijo Fabiana suspirando aliviada.
—Pero tienes galatea en la camisa.
Ella señaló su camisa y por un instante se le borró la sonrisa, pero luego sonrió como si nada.
—Ja, yo de torpe como siempre, ya lo sabes.
Afirmó ella con una risa sarcástica.
—Voy a bañarme... Descansa.
Jade se despidió subiendo las escaleras y cerrando la puerta de su habitación con seguro.
***
3:33 de la madrugada
Fabiana se levantó por un ruido raro y fue descalza al primer piso y no vio a nadie, pero algo dentro de ella sentía que algo estaba mal, así que subió a la habitación de Ithaty. Tocó tres veces y no había señales de ella, así que no tuvo otra opción que entrar, pero al entrar no vio nada, así que salió corriendo a la habitación de Jade. Pero esta vez no tocó, solo entró rápido y tampoco vio nada, pero un olor le puso la piel de gallina. Así que se dirigió hacia el olor y venía del baño de ella. En la ropa sucia encontró la camisa. La agarró y notó que no solo eran una pequeña mancha de galatea de la mañana, estaba casi llena, y lo peor de todo es que no olía a galatea, más bien a...