**AYLA**
La tarde fue un caos absoluto. Una ambulancia llegó con tres heridos graves de un accidente en la carretera hacia Urfa, y Mert y yo no tuvimos tiempo ni de respirar. Trabajamos codo con codo en el quirófano durante cinco horas. Al salir, estábamos exhaustos, con la bata manchada y el hambre haciendo estragos.
—Necesitas comer algo o te desmayarás antes de llegar a casa, Ayla —dijo Mert, quitándose la mascarilla.
—No quiero volver a esa casa todavía, Mert. No puedo.
—Ven conmigo. Hay un puesto de dürüm cerca que abre hasta tarde. Algo rápido, aire puro y luego te llevaré a la mansión. Solo como amigos, lo prometo.
Acepté. Necesitaba un momento de normalidad, de comida barata en papel de estraza y una charla que no incluyera amenazas ni apellidos de la mafia. Nos sentamos en un banco de madera de una pequeña plaza, compartiendo refrescos y comida rápida. Por primera vez en semanas, me reí. Pero la risa se congeló en mi garganta cuando vi un sedán negro aparcar bruscamente frente a nosotros.
**UMUT**
—¿Estás seguro? —le pregunté a mi informador por el teléfono.
—Sí, señor Kordan. Están en la plaza vieja. Comiendo en la calle. El médico se está riendo y ella... ella parece feliz.
Colgué el teléfono y sentí que la sangre me quemaba las venas. Mi esposa, la mujer que me había despreciado esa mañana, estaba en un puesto de mala muerte con el "doctorcito". Salí de la mansión como un demonio. Cihan, presintiendo el desastre, saltó al asiento del copiloto antes de que yo arrancara.
—¡Umut, frena! Vas a cometer una locura —gritaba mi hermano mientras esquivábamos coches a toda velocidad.
—¡Ese imbécil me está desafiando! Se cree que porque lleva una bata blanca puede tocar lo que es mío.
**AYLA**
Umut bajó del coche antes de que este se detuviera por completo. Su rostro estaba desencajado, las venas de su cuello marcadas por la furia. Mert se levantó instintivamente, poniéndose delante de mí.
—¡Umut, basta! —grité, poniéndome de pie también.
—Apártate, Ayla —gruñó él, ignorándome. Caminó directo hacia Mert—. Te advertí en el hospital. Te dije que no te acercaras a ella. ¿Crees que esto es un juego? ¿Crees que mis advertencias son bromas?
—Solo estamos cenando, señor Kordan —dijo Mert, aunque le temblaba la voz—. Ayla es mi colega y...
Umut no lo dejó terminar. Cerró el puño y lanzó un derechazo cargado de todo el odio acumulado durante el día. Mert cerró los ojos, esperando el impacto que seguramente le rompería la mandíbula.
**CIHAN**
Conocía esa mirada en los ojos de mi hermano. Si Umut golpeaba a ese chico, no se detendría hasta dejarlo inconsciente, y eso destruiría cualquier posibilidad de que Ayla lo perdonara alguna vez.
Me lancé entre ellos en el último segundo. El puño de Umut impactó de lleno en mi hombro, desplazándome hacia atrás, pero logré agarrar sus brazos con fuerza.
—¡Ya basta, hermano! ¡Mírame! —le grité a la cara—. ¡No vas a hacer esto aquí! No eres un animal de calle, eres un Kordan. ¡Mira a Ayla!
Umut forcejeó conmigo, respirando con dificultad, como un toro herido. Sus ojos se desviaron hacia Ayla. Ella estaba pálida, con lágrimas de pura rabia en los ojos, sosteniendo a Mert por el brazo para alejarlo.
—Llévatelo, Cihan —siseó Umut, señalando a Mert—. Llévatelo antes de que lo mate. Y tú... —me señaló a mí con un dedo tembloroso— ...al coche. Ahora.
**AYLA**
Miré a Mert, que estaba temblando.
—Vete, Mert. Por favor. Mañana hablamos.
Cihan escoltó a Mert hacia su propio vehículo mientras yo caminaba hacia el coche de Umut. El silencio en la plaza era absoluto, solo roto por el motor al ralentí. Al entrar en el coche, Umut no arrancó de inmediato. Se quedó agarrando el volante con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos.
—Has cruzado todas las líneas hoy, Ayla —dijo con una voz peligrosamente baja.
—Tú cruzaste la mía anoche —respondí, mirando por la ventana—. Lo que has visto hoy es el resultado de tu falta de respeto. Si querías una esposa sumisa, te equivocaste de mujer.
Umut arrancó el coche con un rugido.
—Mañana no habrá hospital. Se acabó, Ayla. Si no sabes comportarte como una Kordan en público, aprenderás lo que significa ser una Kordan en privado.
#1610 en Novela romántica
#584 en Chick lit
venganza amor dolor, familia escape traicion mentiras, erotismo pasion celos romance toxico
Editado: 16.02.2026