Le grité a mi mamá desde la puerta: "¡Ma, me voy para donde Carol!"
y mi mamá me respondió: "¡Okay! Dile que ahora en la noche yo también voy para allá a conversar con ella y con tu madrina".
Salí de casa y tardé un par de minutos en llegar a casa de Carol. Ella estaba esperándome, entramos y empezamos a platicar como siempre, de nuestras cosas.
En eso, Carol me dijo: "Oye, me voy a meter a bañar y a cambiarme porque va a venir un compañero de mi trabajo para ayudarme con lo del internet, que me está fallando".
"¡Ah, genial!", le dije, "pues no te quito más tiempo, ve a bañarte tranquila y yo te espero por aquí mientras platicamos un rato más cuando termines".
Me quedé ahí en la sala, esperando, pensando en que nada más nos quedaríamos a seguir platicando cuando terminara Carol, y que luego el muchacho se iría una vez que compusiera lo del internet.
Pasado un rato, Carol salió de arreglarse a la sala y me dijo: "Acompáñame a recibir al muchacho, ¿sí?, porque no sabe dónde queda mi casa".
Bajamos las escaleras para ir a buscarlo a la calle. Yo iba muy metida en mi teléfono, la verdad, así que no me fijé quién era el muchacho hasta que ya estábamos entrando de nuevo a la casa. Ahí fue que lo vi bien. Carol, por supuesto, nos presentó: él se llamaba Gerardo y yo, Jenny, era un muchacho de unos 30 años, tez morena, alto y muy acuerpado, la verdad es que era muy lindo.
Estando dentro de casa, Gerardo se puso a hablar con Carol sobre el router, pidiéndole unos datos para arreglar lo del internet, y después se puso a trabajar en eso. Mientras, Carol y yo nos sentamos juntas y empezamos a platicar en voz bajita.
yo le dije a Carol: "Carol, eh, Gerardo está como simpático, está muy lindo."
En esas me doy cuenta de algo y le digo a Carol: "Ese muchacho tiene más nalgas que yo, es muy nalgón"
Y las dos nos echamos a reír con una risa graciosa y pícara. En eso Gerardo le dijo a Carol: "Oye, revisa tu celular, por favor, a ver si las coordenadas para el Wi Fi ya funcionan". En lo q Carol le contestó "está todo bien, ahora sí funciona como debe ser".
Un par de minutos después Gerardo dijo al aire: "Bueno, ya yo terminé, no tengo más nada que hacer aquí. Me debo de ir porque debo seguir trabajando".
Carol se levantó de su asiento y dijo: "Sí, vamos, yo te acompaño", y dirigiéndose a mí dijo: "Jenny, vamos", y fuimos a acompañarlo hasta la parada para que pudiera agarrar una buseta e irse nuevamente al aeropuerto.
Nos fuimos caminando hacia la parada. Yo me voy quedando un poco atrás, viendo las espaldas de los dos, pero más que nada contemplando a Gerardo. Es que... vaya, ¡me parece algo excitante ese hombre! Demasiado, diría yo... Y pongo cara placentera.
Después de que Gerardo se fue en la buseta, regresamos a la casa mientras platicábamos. Carol me dijo que él era un compañero nuevo del trabajo, que tenía poco tiempo en su departamento, pero que eran muy panas. Y poco a poco fue cayendo la noche y llegó la hora de despedirme de Carol y regresar a mi casa. Al llegar, me sentí muy cansada y no tardé nada en quedarme dormida.
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