La Amante.

Capitulo 8.

Al día siguiente, Gerardo me escribió diciéndome que no tenía por qué sentir vergüenza, que para él había sido un completo gusto enviarme ese detalle. Con la alegría del momento, le respondí de forma fluida: "Gracias, mi amor". Lo dije con un cariño totalmente sincero y natural, sin ningún trasfondo ni intención oculta, pues esa era mi forma habitual de expresarme con las personas cercanas.

​Sin embargo, su respuesta me congeló. Gerardo me escribió diciendo que tenía algo importante que aclararme porque no quería confundirme ni hacerme falsas ilusiones. Me dijo, de manera tajante, que él no me podía ofrecer absolutamente nada más allá de su simple amistad.

​En ese instante sentí que algo dentro de mí se rompía. Me invadió un dolor amargo y una profunda decepción. ¿Cómo era posible que un hombre que sabía que yo estaba sola, que se interesaba por mí todos los días, que no dejaba de escribirme y que apenas la noche anterior me había enviado un obsequio, viniera a salirme con que solo podía darme su amistad? En mi cabeza sentí que había malinterpretado todo. Creía firmemente que su presencia constante, sus atenciones y sus cariños eran su forma de coquetearme y de buscar algo más conmigo.

​Fue entonces cuando soltó la verdadera razón: me confesó que no podía tener nada conmigo porque tenía una familia. Estaba casado y tenía dos hijos con su esposa.

​Al leer sus palabras me quedé atónita, sin aliento y sumida en una tristeza enorme. Me dolía demasiado saber la verdad, pero al estar detrás de la pantalla de un teléfono, tuve la ventaja de que él no pudiera ver mi rostro ni notar mi decepción. Tragándome el nudo en la garganta y ocultando mi vulnerabilidad, decidí actuar con total frialdad y naturalidad.

​Le respondí como si la noticia no me hubiera afectado en lo absoluto: le dije que estaba muy bien, que yo también solo le ofrecía mi amistad y que me parecía excelente que tuviera su hogar estructurado. Para disimular aún más el golpe y hacer ver que era un tema súper relajado para mí, empecé a preguntarle por sus niños, sus edades y cuántos años llevaba de matrimonio. Mantuve una conversación fluida y despreocupada por chat, mientras que por dentro, mi corazón se derrumbaba al darme cuenta de que el hombre que me gustaba era, simplemente, un amor imposible.

...



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En el texto hay: engano, lujuria, amor.

Editado: 21.08.2026

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