La Amante.

Capitulo 23.

Esa agitación constante en la que vivía empezó a notarse en mi día a día. Ya no era solo una cuestión de pensar en él cuando estábamos hablando por chat; el deseo se había convertido en una sombra permanente que me acompañaba a todas partes. Cada vez que pasaban los días y las ganas de volver a verlo acumulaban más presión en mi pecho, la necesidad de tenerlo cerca se volvía insoportable.

Las conversaciones por el teléfono empezaron a cambiar de tono otra vez. Ya no solo recordábamos lo que habíamos hecho en el hotel; ahora comenzábamos a planear el siguiente paso, a tantear el terreno para buscar otra excusa, otro momento y otro lugar donde volver a escapar de la rutina. Sabíamos perfectamente los riesgos que corríamos, pero la adrenalina de lo prohibido pesaba mucho más que el miedo. El secreto ya no era solo un refugio: se había convertido en una droga de la que ninguno de los dos quería, ni podía, despegarse.

...

Los días comenzaron a correr en el calendario y las conversaciones por el chat no hacían más que intensificarse, subiendo de tono con cada mensaje que cruzábamos. Aunque ya había pasado un mes desde nuestro primer encuentro y habíamos quemado parte de esa primera calentura, la distancia y la rutina solo lograban avivar más el fuego. Con cada palabra y cada insinuación, Jenny se sentía cada vez más caliente y desesperada por volver a estar con Gerardo, hasta que, sin darnos cuenta, apenas un mes después, las piezas volvieron a acomodarse y llegó la hora de coordinar una nueva cita para un segundo reencuentro clandestino.

—Oye... ¿qué haces este día? —le leyó Jenny en la pantalla de su celular, viendo cómo el plan empezaba a tomar forma otra vez—. Creo que ya es hora de que busquemos la manera de repetirlo, porque esto no se me quita de la cabeza.

La conversación se trasladó por un momento a Instagram cuando la notificación de un mensaje directo hizo parpadear la pantalla del celular de Jenny. Era un reel que Gerardo le había enviado.

Al abrirlo para verlo, se encontró con un video de contenido explícito: una mujer en cuatro apoyada mientras un hombre le daba con fuerza por detrás. Aunque un sticker estratégico cubría la zona exacta del contacto, la crudeza de la escena era innegable y el audio reproducía sin filtros los gemidos intensos de la mujer.

Al ver el video, un calor repentino le invadió el cuerpo a Jenny, sacándole una mezcla de sorpresa y una excitación inmediata que la hizo morderse los labios. Sin pensarlo dos veces, le reaccionó al mensaje de inmediato:

—¡Qué rico... eso me hizo acordar todito lo que hicimos en el hotel! Ya quiero que sea el día para repetirlo.



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En el texto hay: engano, lujuria, amor.

Editado: 31.08.2026

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