La Amante.

Capitulo 27.

Habían pasado ya tres días desde aquella tarde en que nos habíamos quedado a medias con la conversación. Durante todo ese tiempo, Gerardo no se había incorporado a trabajar, y la ausencia se me había hecho extrañamente larga. Fue justamente en la tarde del tercer día, cuando ya había regresado a sus labores, que la pantalla de mi celular se iluminó con su saludo.

—Hola, hermosa... ¿cómo has estado? Qué bueno estar de vuelta por aquí —decía el mensaje.

—¡Hola! Qué extraño se me hizo no verte conectado ni en el trabajo en estos días, ¿qué te pasó que estuviste ausente? —le respondí de inmediato, con curiosidad.

—Ay, amor, la verdad es que la pasé mal. Días antes arrastraba una alergia necia, y estos tres días que falté se me convirtió en una engripada fea y horrible. Hasta hoy fue que empezó a cederme un poco el malestar y pude medio levantarme —explicó él por el chat.

Nos quedamos conversando un buen rato sobre cosas cotidianas y sencillas: cómo le iba pintando el día en el trabajo, los pendientes de la casa, cómo seguía mi bebé y también qué tal andaban los hijos de él. Todo transcurría en un tono relajado, hasta que el tema principal, el que los dos traíamos entre ceja y ceja, salió a flote de forma natural para programar al fin el ansiado reencuentro.

—Oye, pensando en todo esto... ¿quieres que nos veamos esta semana para sacarnos las ganas y repetir lo nuestro? —le lanzó Gerardo directo en otra línea de la conversación.

—Sí, la verdad es que me encantaría... ¿cuándo crees que podamos? —le respondí sin pensarlo mucho, sintiendo cómo el pulso se me aceleraba de nuevo.

—¿Qué tal si nos vemos este próximo jueves por la mañanita? Es el momento perfecto —propuso él con seguridad.

—Dale, me parece muy bien... está perfecto. Déjame ver cómo hago, pero yo por mi parte voy a buscar la manera de inventar una buena excusa para poder salir de la casa esa mañana —le contesté convencida.

—Excelente, me parece genial. Tienes estos tres días por delante para pensar con calma qué excusa meter y que todo nos salga redondo para ese momento —respondió él aliviado y entusiasmado.

El resto de la tarde continuó entre pláticas normales, risas de un lado y del otro, y ese intercambio constante de contenido para mantener la chispa viva. De repente nos mandábamos uno que otro reel de Instagram, Facebook o TikTok; algunos eran videos bastante explícitos y subidos de tono sobre sexualidad que nos encendían la sangre al instante, intercalados con otros videos graciosos y cómicos para romper la seriedad, matar el aburrimiento y seguirnos divirtiendo como cómplices.



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En el texto hay: engano, lujuria, amor.

Editado: 31.08.2026

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