La anomalía que nos unió

Capítulo 6

Lo que empieza a responder

POV: Ethan Sutherland

El patrón seguía extendiéndose en la pantalla, como si la estrella estuviera escribiendo en tiempo real.
Ethan no podía apartar la vista.
No porque no quisiera, sino porque sentía —en un lugar que no sabía que existía dentro de él— que si dejaba de mirar, algo se rompería.

Hannah estaba a su lado, respirando rápido, con los ojos fijos en la secuencia.
Él podía sentir su miedo.
Podía sentir su tensión.
Podía sentir… demasiado.

Y aun así, no se movió.

—Voy a separar el segmento nuevo —dijo Ethan, aunque su voz sonaba más baja de lo normal.

Hannah asintió sin mirarlo.

—Hazlo.

Ethan amplió la sección añadida.
La gráfica se reorganizó en una estructura más compleja, casi simétrica.
Demasiado perfecta.

Hannah inhaló bruscamente.

—Ethan… esto parece… una matriz.

Él frunció el ceño.

—Sí.

—¿Qué tipo de matriz?

Ethan tragó saliva.

—Una que no debería existir en un fenómeno estelar.

Hannah se llevó una mano a la boca.

—¿Estás diciendo que… esto es intencional?

Ethan no respondió de inmediato.
No porque dudara.
Sino porque decirlo en voz alta lo hacía real.

—Estoy diciendo —dijo finalmente— que esto no es un accidente.

Hannah retrocedió un paso, como si la pantalla la hubiera empujado.

—No… no puede ser…

Ethan dio un paso hacia ella.

—Hannah.

Ella levantó la mirada.
Sus ojos estaban llenos de miedo.
Y algo más.
Algo que él no sabía si podía manejar.

—¿Qué hacemos? —susurró ella.

Ethan respiró hondo.

—Lo analizamos.
Lo entendemos.
Lo desciframos.

Hannah negó con la cabeza.

—¿Y si no deberíamos?

Ethan sostuvo su mirada.

—¿Y si no tenemos opción?

Ella apretó los labios.

—Ethan… esto podría ser peligroso.

—Lo sé.

—Podría ser una advertencia.

—Lo sé.

—Podría ser una trampa.

Ethan dio un paso más hacia ella.
Ahora estaban tan cerca que podía sentir el calor de su cuerpo.

—Hannah —dijo él, con la voz baja—. Podría ser todo eso.
Pero también podría ser lo contrario.

Ella frunció el ceño.

—¿Lo contrario?

—Una invitación.

Hannah inhaló bruscamente.

—No digas eso.

—¿Por qué no?

—Porque… —ella se detuvo, temblando— porque no estamos preparados para algo así.

Ethan sostuvo su mirada.

—Nadie lo está.
Pero aquí estamos.

Hannah cerró los ojos un instante.
Cuando los abrió, había lágrimas contenidas en ellos.

—Ethan… tengo miedo de que esto nos supere.

Él sintió un golpe en el pecho.
No por la estrella.
Por ella.

—Nos va a superar —dijo él, sincero—.
Pero eso no significa que no podamos enfrentarlo.

Ella lo miró, sorprendida por la honestidad.

—¿Cómo puedes estar tan seguro?

Ethan respiró hondo.

—Porque tú estás aquí.
Y porque yo no voy a dejarte sola.

Hannah tragó saliva.

—Ethan…

Él levantó una mano, despacio.
No la tocó.
Solo la dejó cerca de su mejilla, lo suficientemente cerca para que ella sintiera el calor.

—No voy a dejar que te aparten de esto —dijo él—.
Ni que te silencien.
Ni que te usen.
Ni que te hagan daño.

Hannah abrió los ojos, sorprendida.

—¿Por qué… te importa tanto?

Ethan sintió el corazón detenerse un segundo.
Solo uno.
Pero suficiente para que todo dentro de él se tensara.

—Porque… —comenzó a decir.

Pero la pantalla emitió un pitido agudo.

Nueva variación detectada.
Segmento añadido.
Patrón reorganizado.

Hannah se giró hacia la consola.

—Está cambiando otra vez.

Ethan frunció el ceño.

—No.
Está… respondiendo.

Ella lo miró, horrorizada.

—¿Respondiendo a qué?

Ethan tragó saliva.

—A nosotros.

Hannah retrocedió un paso.

—No… no puede ser…

—Hannah —dijo él, acercándose—. Míralo.

Ella se inclinó hacia la pantalla.
El patrón se había reorganizado en una estructura más clara, más definida, más… simétrica.

—Ethan… —susurró ella—. Esto parece…

—Un símbolo —terminó él.

Hannah sintió un escalofrío.

—¿Qué tipo de símbolo?

Ethan respiró hondo.

—Uno que no pertenece a ninguna cultura humana.

Ella se llevó una mano al pecho.

—Ethan… esto es demasiado.

Él asintió.

—Lo sé.

—Demasiado grande.

—Lo sé.

—Demasiado peligroso.

Ethan sostuvo su mirada.

—Lo sé.
Pero no vamos a retroceder.

Hannah tragó saliva.

—¿Y si esto cambia todo?

Ethan dio un paso hacia ella.

—Entonces cambiaremos con ello.

Ella lo miró, temblando.

—¿Juntos?

Ethan sintió un tirón en el pecho.

—Juntos.

La estrella volvió a parpadear.
Un pulso más fuerte.
Un símbolo más claro.

Como si estuviera diciendo:

Aquí estoy.
Escuchen.
Respondan.

Hannah inhaló bruscamente.

—Ethan… creo que esto es un mensaje directo.

Él asintió.

—Lo es.

Ella lo miró, con los ojos llenos de miedo y algo más profundo.

—¿Y ahora qué hacemos?

Ethan se acercó a la consola, con una determinación que la estremeció.

—Ahora —dijo él— empezamos a traducirlo.

Ethan sabía que estaban cruzando un umbral invisible.
Uno del que no habría retorno.

La estrella no solo emitía un patrón.
No solo cambiaba.
No solo respondía.

Estaba dirigiéndose a ellos.

Y eso lo llenaba de una mezcla imposible de miedo, fascinación… y una responsabilidad que pesaba como un planeta entero sobre sus hombros.

Hannah estaba a su lado, con los ojos fijos en la pantalla, respirando como si cada pulso de la estrella le robara un poco de aire.
Ethan la observó un segundo.
Solo uno.
Pero suficiente para sentir un tirón en el pecho.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.