Lo que intenta alcanzarnos
POV: Ethan Sutherland
La forma seguía vibrando en la pantalla, pulsando con una cadencia que no pertenecía a ninguna estrella conocida.
Ethan sentía que cada movimiento, cada reorganización, cada destello, estaba dirigido a ellos.
No al observatorio.
No a la NASA.
A ellos dos.
Hannah estaba a su lado, respirando rápido, con los ojos fijos en el símbolo incompleto.
Ethan podía sentir su miedo como si fuera propio.
Podía sentir su pulso acelerado a través de la mano que aún sostenía.
Y aun así, no la soltó.
—Ethan… —susurró ella—. ¿Qué significa que quiera que lo completemos?
Él no respondió de inmediato.
No porque no tuviera una idea.
Sino porque decirla en voz alta la volvía real.
—Significa —dijo finalmente— que quiere saber si entendemos.
Hannah frunció el ceño.
—¿Entender qué?
Ethan tragó saliva.
—Su lógica.
Su estructura.
Su… forma de pensar.
Hannah retrocedió un paso.
—No… no puede pedirnos eso.
No podemos pensar como algo que no es humano.
Ethan la miró.
—Tal vez no quiere que pensemos como ellos.
Tal vez quiere ver cómo pensamos nosotros.
La forma pulsó.
Una vez.
Dos.
Tres.
Como si dijera:
Completen.
Completen.
Completen.
Hannah sintió un escalofrío.
—Ethan… ¿y si completar el símbolo significa… aceptar algo?
Él se tensó.
—¿Aceptar qué?
Ella negó con la cabeza.
—No lo sé.
Un vínculo.
Un acuerdo.
Una… conexión.
Ethan inhaló bruscamente.
La palabra conexión le atravesó el pecho como un rayo.
—Hannah —dijo él, acercándose—. No vamos a aceptar nada.
Solo vamos a responder.
Ella lo miró, con los ojos llenos de miedo.
—¿Y si responder es aceptar?
Ethan sostuvo su mirada.
—Entonces responderemos con cuidado.
La forma volvió a reorganizarse.
El símbolo incompleto se expandió, mostrando un espacio vacío en su centro.
Un hueco.
Un lugar donde faltaba algo.
Hannah sintió que la sangre se le helaba.
—Ethan… ese espacio…
—Su voz se quebró—. Tiene la misma proporción que nuestra señal.
Él se inclinó hacia la pantalla.
—Sí.
—¿Quieres decir que… está pidiendo que pongamos nuestra señal ahí?
Ethan asintió lentamente.
—Sí.
Hannah retrocedió un paso.
—No… no puede ser…
¿Quiere que… nos integremos?
Ethan respiró hondo.
—Quiere ver si podemos encajar.
Hannah sintió que el corazón le golpeaba el pecho.
—Ethan… eso es demasiado.
Demasiado grande.
Demasiado peligroso.
Él dio un paso hacia ella.
—Hannah.
Ya estamos dentro.
No responder no nos saca de esto.
Ella apretó los labios.
—¿Y si… nos está evaluando?
Ethan la miró.
—Entonces tenemos que mostrarle quiénes somos.
La forma pulsó otra vez.
Más fuerte.
Más urgente.
Como si dijera:
Ahora.
Ahora.
Ahora.
Hannah sintió que el aire se volvía más denso.
—Ethan… ¿y si completar el símbolo… nos cambia?
Él sostuvo su mirada.
—Entonces cambiaremos juntos.
Ella tragó saliva.
—¿Y si… nos rompe?
Ethan dio un paso más hacia ella.
Ahora estaban tan cerca que podía sentir su respiración.
—No voy a dejar que eso pase.
Hannah cerró los ojos un instante.
Cuando los abrió, la forma en la pantalla había cambiado otra vez.
El hueco central brillaba.
Como si estuviera llamándolos.
Como si estuviera diciendo:
Entren.
Entren.
Entren.
Hannah sintió un vértigo brutal.
—Ethan… creo que… quiere que enviemos nuestra señal dentro del símbolo.
Él asintió.
—Sí.
Ella lo miró, temblando.
—¿Y tú… quieres hacerlo?
Ethan no dudó.
—Sí.
Hannah sintió un golpe en el pecho.
—¿Por qué?
Ethan respiró hondo.
—Porque si esto es una inteligencia…
si esto es una presencia…
si esto es un contacto…
—Se detuvo.
Hannah esperó.
—…entonces no quiero que la primera respuesta de la humanidad sea miedo.
Ella sintió que el corazón le ardía.
—Ethan… tengo miedo.
Él levantó una mano y la apoyó suavemente en su mejilla.
—Yo también.
Pero no voy a dejar que te pase nada.
Hannah cerró los ojos un instante.
Cuando los abrió, la forma seguía esperando.
Ethan extendió la mano hacia la consola.
—Hannah —dijo él, con la voz más suave que ella le había escuchado jamás—.
¿Lo hacemos?
Ella inhaló bruscamente.
Y tomó su mano.
—Sí —susurró—.
Hagámoslo.
Ethan asintió.
Juntos, enviaron la señal.
El símbolo se iluminó.
El hueco se llenó.
La forma se cerró.
Y el universo, otra vez, pareció contener la respiración.
El símbolo se cerró.
La forma se completó.
Y durante un instante —un instante que se sintió como si el universo entero contuviera el aliento— no pasó nada.
Ni un pulso.
Ni un destello.
Ni un sonido.
Solo silencio.
Un silencio tan absoluto que parecía vivo.
Hannah apretó la mano de Ethan con más fuerza.
Él no la soltó.
No podía.
Porque algo en ese silencio le decía que estaban a punto de cruzar otro límite.
Uno aún más profundo.
Entonces, la pantalla vibró.
No como antes.
No con luz.
No con un patrón.
Con un temblor.
Un estremecimiento que no venía del equipo, sino de algo más… externo.
Como si la señal que habían enviado hubiera sido absorbida, procesada, devuelta.
Hannah dio un paso hacia atrás.
—Ethan… ¿qué está pasando?