La Aprendiz

Quince.

Sajid

 

Mi hermana, mi dulce y hermosa hermana estaban enamorada de esa abominación. Ese ser sin magia que me daba vergüenza y repugnancia, todos deberían estar muertos, no sirven para nada.

Con la magia negra me desaparecía para buscar mas información sobre el humano que mi hermana amaba. No podía dejar que mi familia se juntara con la sangre que no era mágica. Nuestro padre estaría revolcándose en su tumba. Había enviado múltiples mensajes a mi hermana pero jamás contesto. Algo sentía en mi pecho, sabia que tenia que volver, Astrid se había ablandado.

Note que el tal Owen después de su trabajo como policía iba para mi casa junto con mi hermana y su mugrosa humana aprendiz. Aun que la humana tenia un cierto porcentaje de magia jamás se podía comprara con un brujo nacido con poderes. Mi hermana tenia la entupida idea de que todos (incluso los humanos) tenían dones naturales que solo se necesitaban desarrollar. Tenia que conseguir que Astrid volviera a la oscuridad, para no dejarla salir de ella nunca mas. Juntaríamos nuestros poder y seriamos los brujos mas poderosos de la tierra.

Mientras Owen conducía esa noche yo me quede escondido en el bosque. Con un espejo pude ver que se dirigía hacia la casa de mi hermana. Tome el espejo y lo rompí con todo mi odio sobre un viejo roble. Había que matarlo.

Al salir del auto aun tenía el uniforme puesto de policía. Me quede parado frente al portón de mi casa mientras el me miraba de forma analizadora.

—¿Quién eres y que haces aquí? — me pregunto desconfiado. Todo un policía.

— Yo soy el que te matara esta noche — le dije curvando una sonrisa, levantándolo por lo aires para cortarle la reparación con mis poderes.

Owen intentaba luchar pero no podía a causa de mi gran poder, y el éxtasis que sentía al verlo ahogarse era refrescante. Un verdadero espectáculo a la luz de la luna.

— SAJID BASTA — grito Astrid desde la entrada.

— Deja a mi hermano — suplico su hermana en llanto.

Yo reí a carcajada, encerando a mi hermana y a la humana dentro de los terrenos de la casa para que no pidieran intervenir. Cuando Owen cerró los ojos inconciente y fue en entonces cuando decidí dejarlo caer de una altura bastante considerable lastimarlo.

Su hermana grito en llanto mientras que Astrid me miraba con los ojos abiertos.

— Esto es lo que pasa cuando te juntas con humanos, la próxima vez no seré tan misericordioso. Despacha a la humana de la casa junto con el policia y no los lastimare — dije dirigiéndome a ella directamente, para luego desaparecer en las sombras del bosque.

 



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En el texto hay: romance, conocimiento

Editado: 01.09.2019

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