La Aprendiz

Dieciseis.

 

Astrid

 

Los recuerdos llegan a mi mente y a mi corazón, mientras Owen se recuperaba y su hermana se quedaba dormida a su lado. Como me hubiera gustado tener ese tipo de relación mi hermano, una relación pura genuina y como debía ser, un amor fraternal. Pero nuestro amor jamás fue así, era intenso, apasionado y enfermizo desde la adolescencia un amor que por poco me lleva hacia la oscuridad.

—Hagamos un pacto hermanita — me dijo en el pasado, muy adentrado en el bosque alejados de papa. Tan solo tenías quince años mientras que el tenia diecisiete.

—¿De que se trata? — pregunte emocionada caminando a su lado.

Tomo mi cara y me beso tan apasionadamente que ni pude respirar. Le correspondí apretando su cara a la mía y enredando mis dedos en su cabello.

— Eres lo único que quiero en este mundo — me dijo con sus ojos brillando.

— ¿Pero y padre? — pregunte sorprendida.

— Bah… un idiota bueno para nada que se acuesta con cuanta zorra hay — dijo con sus ojos llenos de odio.

— ¿Lo dices por mi madre? — le pregunte molesta.

— Lo digo por la mía — contesto haciéndome recordar que su madre jamás lo quiso.

Nos quedamos en silencio, sentándonos en el suelo rodeados de árboles y hermoso bosque. Sajid siempre tenia la costumbre de jugar con mi cabello sin apartar la mirada de mí. Luego rozo sus dedos sobre mi cara para besar mi mejilla.

— Eres lo único que tengo, desde que te vi me enamore de ti hermanita — me dijo con mucha dulzura, recordándomelo a cada instante.

Sajid saco de su bolsillo un cuchillo haciéndose un pequeño corte en su mano, luego tomo la mía y hizo lo mismo pero mucho mas rápido y cuidadoso para que no deliera tanto. Apenas sentí la cortada.

—Juremos que siempre estaremos conectados el uno al otro — pidió besando mis labios nuevamente.

— Lo haré — le dije tomando su mano para que nuestra sangre se uniera.

Mientras decíamos las palabras, el cielo se nublo, formando un aire de tormenta. La energía se apodero de nuestros cuerpos de una forma vibrante y poderosa. La lluvia comenzó a caer torrente sobre nosotros, sintiendo el poder de Sajid fluyendo en mi y el mío fluyendo en el. Fue uno de los hechizos mas poderosos que hice en mi juventud. ¿Por qué no estaba arrepentida?

Soltamos nuestras manos para devorarnos debajo de la lluvia en una torrente pasión. Todos los sentimientos del otro fluyan dentro de nuestro cuerpo a causa de ese hechizo de atadura tan poderoso. Le entregue mi cuerpo al hombre que amaba y el me entrego el suyo por primera vez y desde entonces jamás fui tocada por otro que no fuera por mi hermano Sajid.

 

Mientras recordaba y pensaba mire como Helen se alejaba con su hermano en el auto. Su protección era importante para mi. Los extrañaría muchísimo pero era lo mejor para ellos. No podía exponerlos a los dos y Owen conocía los riesgos. Helen estaba tan molesta conmigo que no quiso despedirse de mi.

— Esperaremos a que las cosas se calmen. ¿Cómo es que Helen pudo salir de la casa? ¿No que tenía que esperar a un año de su preparación? — pregunto Owen sin entender.

— Ella puede salir por voluntad propia, pero si otra persona intenta sacarla no podrá. Es su decisión — explique sonriente

— Entiendo — dijo mirándome a los ojos — Por favor cuídate mucho y gracias por salvarme la vida.

— Era lo menos que podía ser.

Owen se acerco a mis labios y me beso dulcemente, luego mis mejillas y mi mano.

— Volveremos, lo prometo — aseguro besándome nuevamente para volver a auto y alejarse de la casa.

 

 

 

 



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En el texto hay: romance, conocimiento

Editado: 01.09.2019

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