La Aprendiz

Diez.

Astrid

 

Observo el drama familiar desde el balcón de la casa riendo por lo bajo. No suelo meterme cuando son problemas de hermanos, ni mucho menos donde no me necesitan. Entendía la preocupación paternal de Owen, pero en algún momento tenía que comprender que Helen no era su hija, sino su hermana. No podría protegerla de todo para siempre. Ojala mi hermano fuera así.

―Hermano, no comprendes que no puedo salir de la casa ― dijo Helen tirando la maleta al suelo.

― ¿Cómo que no puedes salir de la casa? ― preguntó Owen intentando de tener paciencia.

― Ya te lo dije, esto es lo más lejos que puedo llegar ― explicó ella moviendo sus manos muy cerca del portón de la salida.

―No me hagas perder la paciencia ― dijo el tomándola de la mano pero Helen no se movía ni una pulgada.

Owen intentó jalarla de nuevo pero la tierra la sujetaba con un poder mágico, hasta que la joven cayó al suelo con cara de cansancio mientras Owen tiraba de ellas por sus piernas sin darse por vencido. Tuve que voltearme para esconder una risa con mi mano, mientras el policía miraba perplejo a su hermana en el suelo incapaz de moverse.

― ¿Pero que diablos…? ― se preguntó Owen jadeando de manera cansada.

―Te dije que no puedo salir de la casa. Está embrujada ― explicó Helen tirada en el suelo volteando los ojos de manera cansina.

― ¿Acaso eres adoradora de Satan ahora? ― estalló Owen.

― Mucho te tardaste en decir eso ― bufó Helen aun acostada en el suelo.

―Es una aprendiz de bruja, la casa no la liberará hasta que termine sus estudios en la magia ― expliqué bajando las escaleras para ayudar a Helen a levantarse del suelo y limpiarse la tierra y las hojas.

― ¿Y por qué yo puedo salir? ― preguntó el policía molesto.

―Obvio por que no eres un aprendiz. Dios a veces eres tan tonto ― se burló Helen quitando mas hojas secas de su cabello.

― Y cuando dura este “entrenamiento” ― preguntó Owen con sarcasmo.

―Un año ― contesté con una sonrisa.

―Mierda… eso es demasiado tiempo. ¿Acaso quieres estar aquí un año entero con esta mujer rara? Sin ofender ― añadió levantando una mano.

―Para nada ― contesté negando con la cabeza.

―Yo elegí este camino hermano, y si no te gusta te puedes largar y no volver ― espetó Helen tomando su maleta para entrar a la casa nuevamente.

Owen resopló echando su cabello hacia atrás con frustración. Poniendo sus manos en la cadera con su uniforme de policía color azul. Luego puso su mano en la boca negando con la cabeza aun sin poder creer nada de lo que había visto.

― ¿Cómo es posible todo esto? ― se preguntó.

― Algunas cosas no tiene lógicas, no trates de entender en un solo día. Tomate tu tiempo ― le aconsejé con paciencia.

―No la dejaré sola en este lugar ― aseguró mirándome directamente.

―Eres bienvenido. Puedes visitarla todo el tiempo que quieras Owen ― dije con una sonrisa.

―Gracias Astrid… vendré mañana por la mañana, cuídala bien ― pidió de forma resignada pero tranquila.

― ¡Lo hare!

 



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En el texto hay: romance, conocimiento

Editado: 01.09.2019

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