Bueno, esta historia fue hace ya un buen tiempo, cuando aún era joven.
Me llamo Marc y soy un huérfano. Junto con otros niños, el orfanato donde creíamos que era nuestro hogar vendía a los chicos a los dueños de las minas cerca del orfanato y a las chicas al mejor postor. A veces miraba cómo las niñas con las que jugaba antes ahora se convertían en mujeres a la fuerza. Yo soy un esclavo de un demonio pedófilo. No es que mi dueño sea de esa raza; le digo demonio por su forma de ser. Le encantan las niñas y, ya que es dueño de una mina, tiene mucho dinero y siempre compraba más esclavos, tanto chicos como chicas. Al ser todos los hombres menores de 13 años, no soportábamos el trabajo, y a las chicas, cuando este las violaba, simplemente las vendía al burdel.
Pero un día pasó algo que el dueño nunca vio venir. Un día común y corriente, cuando salíamos a trabajar, yo estaba exhausto y apenas podía moverme. Según un señor que era amigo mío y que sabía algo de medicina por su esposa, dijo que era porque mi cuerpo no era muy fuerte y en cualquier momento colapsaría si seguía.
Salí a comer la poca comida que nos daba el demonio gordo con su gran barba. Cuando salimos, me sentía débil y casi me desmayé, pero mi amigo Doc me sostuvo.
“¿Estás bien? ¿Aún puedes pararte?” (Doc)
—Doc es el típico hombre de color, bueno, con una esposa hermosa, o así la describe él, ya que yo nunca la observé. Él era grande y fuerte. A veces imaginaba a mi padre como él, ya que nunca supe cómo era.
“¡Tsh, claro que puedo! —exclamé, haciéndome el fuerte cuando no lo era.” (Marc)
“Si te sientes mal, solo di; me puedes cubrir por unas horas.” (Doc)
“¡Ya dije que estoy bien! ¡Ok! —le respondo, frunciendo la frente, aún intentaba hacerme el fuerte para no estorbarle.” (Marc)
“Claro, no es para que te ofendas—responde con una sonrisa.” (Doc)
“Sabes, Doc, esa bondad algún día te va a pasar factura —respondo con una voz burlona pero débil por mi poca energía.” (Marc)
“Ja, ja, ja, ¿cómo sabes si aún eres muy pequeño y joven? Ja, ja, ja. Pero si algún día llegara a pasar , me honraria que fuera por salvar a alguien —responde con una sonrisa que desborda calidez y seguridad.” (Doc)
★
En las minas mi cuerpo no soporto el esfuerzo que hacía y mi cuerpo colapsó. Cuando desperté, sentía un gran peso encima. Usé todas las fuerzas que tenía para quitármelo de encima. Al empujarlo, vi que era el cuerpo de alguien. Esa imagen nunca se borrará de mi mente; fue algo horrible ver al único amigo y figura paterna muerto.
“¿Doc? ¿Despierta, por favor? ¿Doc, dime algo, por favor? ¡Maldita sea, Doc! ¿¡Por qué debiste morir!? ¿¡Quién hizo esto!? ¡QUIEN!?” (Marc)
“Ayuda...”
El hombre que me pidió ayuda era el demonio de mi dueño. Cuando este se desplomó, vi un gran ogro con un gran garrote, con sangre en la parte superior (un garrote es un arma contundente hecha de algún material sólido, diseñada para romper huesos) sonriendo. Cuando lo vi, mi única reacción fue empezar a temblar porque era la primera vez que miraba a un monstruo. Mi instinto me dijo que corriera por mi vida, pero mis piernas no respondían. Vi cómo el ogro aplastaba la cabeza del demonio de mi dueño que me dijo que corriera. Cuando me vio, empezó a acercarse muy rápido.
“¡KYAAAAAAAAA....!!! —el ogro levanta su garrote para matarme.” (Ogro)
“Lo lamento, Doc, pero moriré —con las piernas que no me respondían del miedo, simplemente iba a morir.” (Marc)
Un hombre con un sombrero de paja aparece de la nada con una katana y bloquea el ataque del ogro.
“Tsh, debo matarte rápido o no me pagarán, así que por favor, muere —con una sonrisa forzada, este le dice al ogro.”
El hombre, con un movimiento rápido, le corta los brazos y, con un resplandor en su katana, le corta la cabeza. El ogro cae como un costal de papas.
“Oye, mocoso, ¿sabes dónde está el dueño de esta mina? —me pregunta con una mirada tan fría como el hielo, donde había quedado su sonrisa forzada.”
“Lo mató ese ogro —le respondo con una voz temblorosa porque aun tenía miedo.” (Marc)
“¿¡Qué!? ¡Mi paga! ¡Maldito ogro, debí hacerte sufrir! —mientras maldecía, pateaba al ogro sin cabeza.”
“Ya está muerto, ya basta, por favor —le pido porque me daba miedo lo que hacía.” (Marc)
“Oye, es algo de rutina. ¿Estás bien? Mi nombre es Taka, soy un espadachín del gremio [Luna Blanca]. ¿Cuál es tu nombre? —este me pregunta con una sonrisa tan falsa como la igualdad en mi país.” (Taka)
“Me llamo Marc, tengo 13 años, o eso creo. ¡Respóndeme! Tu gremio me podría dar trabajo —le pregunto sin vacilar.” (Marc)
“Tsh, ¡se dice por favor! Podrías decirme si me podría dar trabajo tu gremio. ¡Maldito niño maleducado! ¿Qué, tus padres no te enseñaron nada?” —este me pregunta molesto.” (Taka)
“No conocí a mis padres, me dejaron en un orfanato cerca de acá —le respondo con una mirada de determinación.” (Marc)
“¡No me contestes! ¡Está bien! La maestra te enseñará disciplina y pagarás con tu trabajo —este me responde, me toma de la mano y me saca de la mina.
Cuando salimos de la mina, este me llevó a un manantial de agua que yo no conocía. Me tiró al agua porque estaba sucio y con sangre de mi querido amigo Doc. Cuando terminé de bañarme, este me dio ropa limpia que tenía, aunque me quedaba algo grande, y luego fuimos a su gremio.