La trama de esta obra no avanza en línea recta. Por momentos se desvía, vuelve sobre sus pasos y toma rumbos distintos antes de retomar su camino. Esa oscilación no es azarosa ni un error de rumbo: es reflejo del tiempo que retrata.
El período que atraviesan sus protagonistas está marcado por la búsqueda, la contradicción y el ensayo constante. Los ideales se ponen a prueba, algunas luchas prosperan y otras fracasan. La bohemia, la rebeldía y la resistencia conviven con la frustración y el desencanto.
Entre hippies, jóvenes idealistas y fuerzas opresoras, el recorrido se vuelve irregular, pero el objetivo permanece. Aunque el camino vaya y venga, el anhelo sigue siendo el mismo.
Este movimiento constante forma parte del estado emocional, social y cultural de una generación que intentó hacerse oír en medio del caos, sin certezas absolutas, pero con la convicción intacta.