La sala del Consejo estaba en penumbra.
No era una reunión ordinaria. No había debates extensos ni intercambio de opiniones. Solo hechos.
Helena apoyó las manos sobre la mesa de piedra.
—La presencia fue confirmada en el sector este. No es un vampiro común.
Uno de los consejeros levantó la vista.
—¿Testigos?
—Patrullas informaron actividad anómala. Y hubo un segundo individuo con ella.
—¿Cazador?
Helena negó lentamente.
—Desconocido. No portaba insignias. No respondió a códigos.
El silencio se volvió más denso.
—Entonces activen protocolo de captura —ordenó la voz más anciana—. La queremos viva.
Una breve pausa.
—Y al acompañante también.
No sabían que ese acompañante era Darian.
Y esa ignorancia cambiaría todo.
En un ala sellada de la fortaleza, cuatro figuras aguardaban.
No eran reclutas.
No eran soldados comunes.
Eran el resultado de años de estudio secreto.
Incompletos.
Sujetos que habían sobrevivido a la Fase Eclipse.
No plenamente vampiros.
No plenamente humanos.
Estables.
Controlados.
Leales a la Orden porque habían sido criados para no concebir alternativa.
Helena los observó sin expresión.
—Objetivo: vampiro femenino. Singularidad no clasificada. Prioridad máxima: captura.
E-2 inclinó levemente la cabeza.
—¿Nivel de amenaza?
—Desconocido.
—¿El acompañante?
—Posible humano armado. Neutralización permitida si interfiere.
E-4 habló por primera vez:
—¿Letal?
Helena sostuvo su mirada.
—Solo si es necesario.
No sabían que ese “humano armado” era uno de los mejores cazadores formados por la Orden.
Y que cualquier enfrentamiento mal calculado expondría demasiado.
Mientras tanto, Rowan descendía a los archivos restringidos.
No lo hacía por rebeldía.
Lo hacía porque algo no encajaba.
Si la Orden realmente creía que se trataba de un vampiro común, habrían enviado un escuadrón regular.
Pero no lo hicieron.
Activaron Eclipse.
Rowan abrió el archivo sellado con clave secundaria.
Las hojas hablaban de “recuperación de activos”, “reintegración controlada” y “estudios comparativos”.
Comparativos.
Eso significaba que no era el primero.
Que ya habían capturado otros.
Y que probablemente no habían sobrevivido al proceso.
Una anotación reciente llamó su atención:
“Si la singularidad demuestra autonomía prolongada, priorizar extracción cerebral.”
Rowan cerró el archivo con un golpe seco.
No era una misión.
Era una disección anticipada.
Y el Consejo estaba dispuesto a hacerlo sin informar a la Orden completa.
Ni siquiera a Darian.
Un pensamiento frío lo atravesó:
¿Y si el acompañante desconocido fuera alguien de los nuestros?
La posibilidad le dejó un sabor amargo.
IV. Movimiento en el sector este
Seraphine sintió el cambio antes de que el viento se moviera.
Darian la observó en silencio.
—¿Qué es?
—Cazadores… —susurró ella.
Se corrigió.
—No. Algo distinto.
Darian tensó la mandíbula.
—¿Cuántos?
—Cuatro.
Coordinados.
Sin el pulso irregular del miedo humano.
Sin el hambre descontrolada de los vampiros comunes.
Precisos.
Darian dio un paso adelante.
—Nos movemos hacia el sur. Bosque cerrado. Más cobertura.
Seraphine asintió.
Pero en su mirada había algo más que alerta.
Había reconocimiento.
Como si hubiera sentido ese tipo de presencia antes.
V. Los enviados
A varios kilómetros, la Unidad Eclipse avanzaba sin hacer ruido.
E-1 levantó la mano y el grupo se detuvo.
—Rastro térmico confirmado.
E-3 analizó el entorno.
—Dos individuos. Ritmo cardíaco distinto. Uno alterado.
—El acompañante —concluyó E-2.
E-4 ajustó el arma corta en su cinturón.
—Orden primaria: captura del objetivo principal.
E-1 afirmó.
—Secundario: contener al acompañante.
Nadie mencionó la palabra “matar”.
No porque estuviera prohibida.
Sino porque era innecesaria.
Para ellos, todo era cálculo.
Darian y Seraphine se ocultaron entre la arboleda más densa.
El silencio era antinatural.
Ni insectos.
Ni aves.
—No son patrullas normales —dijo Darian en voz baja—. Se mueven demasiado limpio.
Seraphine cerró los ojos un instante.
—Sienten… como yo.
Él la miró.
—Eso no es posible.
—Lo es —susurró ella—. Y si son lo que creo… no vienen a matarme.
Darian frunció el ceño.
—Entonces, ¿a qué vienen?
Seraphine abrió los ojos.
Había una sombra de comprensión en ellos.
—A llevarme de vuelta.
El viento cambió de dirección.
Una rama crujió a la distancia.
E-1 apareció primero entre los árboles.
Uniforme de la Orden.
Postura impecable.
Mirada inhumana en su serenidad.
—Objetivo localizado.
Darian dio un paso al frente.
Aún no sabía que la Orden ignoraba su presencia.
Aún no sabía que, para ellos, él era solo una variable secundaria.
Pero en segundos, eso cambiaría.
Y cuando la Orden descubriera que uno de sus mejores cazadores estaba del lado del objetivo…
La guerra ya no sería encubierta.
#603 en Fantasía
#368 en Personajes sobrenaturales
vampiros amor historia corazonesrotos, cazafortuna pasion deseo herencia
Editado: 14.03.2026