El bosque respiraba en silencio.
Darian sintió cómo cada músculo de su cuerpo se tensaba cuando las figuras emergieron entre los árboles. Cuatro. Movimientos precisos. Coordinados. Demasiado perfectos para ser simples cazadores.
Y, sin embargo, llevaban el uniforme de la Orden.
Seraphine dio un paso atrás.
—No son humanos… —susurró.
Darian no apartó la mirada de ellos.
—Ni vampiros.
El que parecía liderarlos avanzó un paso. Su rostro era joven, pero sus ojos estaban vacíos de emoción.
—Objetivo confirmado.
Su mirada se detuvo en Seraphine.
—Procediendo con la captura.
Darian se colocó frente a ella.
—Van a tener que pasar por mí.
El sujeto inclinó levemente la cabeza, como si evaluara una variable inesperada.
—El acompañante interfiere.
Otro miembro del grupo respondió:
—Neutralización permitida.
El líder dio la orden con frialdad absoluta.
—Procedan.
Y el mundo estalló.
El primero atacó con una velocidad inhumana.
Pero Darian ya estaba en movimiento.
Su espada describió un arco brillante que chocó contra el arma corta del Eclipse. El impacto resonó en el aire como un golpe de metal contra piedra.
El segundo apareció por el flanco.
Darian giró sobre su eje, bloqueó con el antebrazo protegido por acero y lanzó una patada que lo obligó a retroceder varios pasos.
Los Eclipse se detuvieron.
Por primera vez, sus miradas cambiaron.
—Reevaluación —dijo uno de ellos—. El acompañante no es un humano común.
—Probabilidad de combate elevada.
Darian respiraba con fuerza.
Sabía que eran rápidos.
Pero también sabía algo más.
Los cazadores de su familia no habían sobrevivido generaciones luchando contra criaturas de la noche siendo lentos.
El tercer Eclipse atacó desde arriba.
Darian rodó bajo el golpe y contraatacó con una estocada que atravesó el hombro de su enemigo.
La sangre oscura salpicó la hierba.
El Eclipse retrocedió sin gritar.
Sin dolor visible.
—Confirmado —dijo el líder—. Habilidad equivalente a cazador de élite.
Seraphine observaba con el corazón golpeándole el pecho.
Darian peleaba como si su vida dependiera de ello.
Pero no era su vida la que defendía.
Era la de ella.
El cuarto Eclipse se lanzó contra él con una fuerza brutal. Sus manos atraparon el brazo de Darian y lo arrojaron contra un tronco.
La madera crujió.
El aire abandonó los pulmones de Darian.
El enemigo levantó su arma para rematarlo.
Entonces Seraphine se movió.
Su velocidad fue un destello.
Interceptó el golpe y lanzó al Eclipse varios metros hacia atrás.
Sus ojos brillaban.
No con la sed de sangre típica de los vampiros.
Sino con algo más profundo.
El Eclipse se levantó lentamente.
La observó con atención.
Algo en su expresión cambió.
—Interesante…
Los otros también se detuvieron.
El líder habló:
—Lectura fisiológica anómala.
El Eclipse herido en el hombro dio un paso adelante.
Su mirada se fijó en Seraphine con una intensidad casi humana.
—Ella… no es como nosotros.
Silencio.
Darian volvió a ponerse en pie, respirando con dificultad.
—Claro que no lo es —dijo con voz firme.
El Eclipse negó lentamente.
—Nosotros no sentimos.
Sus ojos volvieron a Seraphine.
—Pero ella sí.
Seraphine sintió un estremecimiento recorrerle el cuerpo.
—¿Qué son ustedes…?
El líder respondió con total naturalidad:
—Prototipos incompletos.
Sus palabras cayeron como piedra.
—Proyecto Eclipse.
Darian apretó el puño alrededor de su espada.
Entonces el líder volvió a hablar.
—Ella posee algo que nosotros no desarrollamos.
—¿Qué?
El Eclipse la observó un largo segundo.
Y respondió:
—Voluntad.
En ese instante una flecha atravesó el aire.
Se clavó en la pierna del Eclipse más cercano.
Todos se giraron.
Entre los árboles apareció Rowan.
Respiraba agitado, pero su mirada era firme.
—¡Cuatro contra uno! —gritó—. Siempre supe que la Orden tenía pésimo sentido del honor.
Darian lo miró sorprendido.
—¿Rowan?
Su amigo avanzó hasta colocarse a su lado.
—Pensé que necesitarías ayuda.
Darian frunció el ceño.
—¿Cómo…?
Rowan no apartó la vista de los Eclipse.
—Larga historia.
Tensó otra flecha en su arco.
—Pero la versión corta es que el Consejo quiere llevarse a tu amiga para abrirla como si fuera un experimento.
Seraphine sintió un frío profundo recorrerle la espalda.
Los Eclipse volvieron a adoptar posición de combate.
El líder habló:
—Interferencia adicional detectada.
Rowan sonrió de lado.
—Sí. Somos molestos así.
Darian levantó su espada.
Ahora no estaba solo.
Y frente a ellos, los cuatro incompletos parecían recalcular cada movimiento.
El líder finalmente habló.
—Ajuste táctico.
—Eliminación del acompañante prioritario.
Rowan murmuró:
—¿Adiviná quién es el acompañante?
Darian respondió con calma peligrosa:
—Nosotros.
Y el combate comenzó de nuevo.
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Editado: 14.03.2026