La Bella Y El Cazador

Capítulo 19 Cuando la sangre reclama

El combate estalló de nuevo.
Esta vez no hubo palabras.
Darian avanzó primero.
Su espada cruzó el aire en un movimiento limpio, obligando a uno de los Eclipse a retroceder. Rowan disparó dos flechas seguidas desde su posición, obligando a otro a cubrirse.
Por unos segundos funcionó.
Darian bloqueó un golpe que habría partido a un hombre común en dos y respondió con una estocada que rasgó el pecho de su oponente. El acero brilló en la oscuridad del bosque.
—¡Izquierda! —gritó Rowan.
Darian giró justo a tiempo para detener el ataque de otro Eclipse.
Pero ellos aprendían rápido.
Demasiado rápido.
Eran cuatro.
Y peleaban como una sola mente.
Uno se lanzó contra Rowan desde las sombras.
El cazador alcanzó a disparar una flecha más, que se clavó en el hombro del atacante… pero no fue suficiente.
El Eclipse lo golpeó con una fuerza brutal.
Rowan salió despedido contra un árbol.
El impacto resonó seco.
Su arco cayó al suelo.
Su cuerpo se deslizó lentamente hasta quedar inmóvil.
—¡ROWAN! —gritó Darian.
La distracción fue un error.
El líder del escuadrón apareció frente a él como una sombra.
Un golpe directo al abdomen.
El aire abandonó los pulmones de Darian.
Antes de que pudiera reaccionar, otro Eclipse atacó desde atrás.
El acero atravesó su costado.
El dolor fue inmediato.
Ardiente.
Pero Darian no cayó.
No podía.
Seraphine estaba detrás de él.
—¡Vete! —gritó Darian sin mirar atrás—. ¡Corre!
Seraphine no se movió.
—¡No!
El tercer Eclipse se lanzó hacia él.
Darian bloqueó con lo último de su fuerza, pero el impacto le abrió un corte profundo en el hombro. La sangre comenzó a empapar su ropa.
Uno contra cuatro.
Incluso para él, era imposible.
Pero el amor hacía cosas extrañas con la voluntad.
Darian rugió y atacó de nuevo.
Su espada se hundió en el pecho de uno de los Eclipse, obligándolo a retroceder varios pasos.
Otro lo golpeó en la espalda.
El impacto lo arrodilló.
El líder avanzó con calma fría.
—La resistencia del acompañante es superior a lo esperado.
Darian se levantó tambaleándose.
La sangre corría por su rostro.
Sus brazos temblaban.
Pero su espada seguía en alto.
—No… —escupió sangre—. La tocarán.
Los Eclipse intercambiaron una mirada breve.
Entonces atacaron juntos.
El primer golpe abrió su pecho.
El segundo atravesó su muslo.
El tercero golpeó su costado con una fuerza que quebró algo en su interior.
Darian cayó de rodillas.
El mundo giraba.
El bosque parecía alejarse.
Seraphine gritaba su nombre, pero su voz llegaba como si viniera desde muy lejos.
El líder del escuadrón se detuvo frente a él.
—El acompañante ha sido neutralizado.
Darian levantó la mirada una última vez.
Buscó los ojos de Seraphine.
Ella estaba siendo sujetada por dos de los Eclipse.
Luchaba.
—¡Darian! ¡DARÍAN!
Él intentó levantarse.
Su cuerpo no respondió.
La espada cayó de sus manos.
Y finalmente su cuerpo se desplomó sobre la tierra húmeda del bosque.
Silencio.
El líder confirmó:
—Signos vitales ausentes.
Uno de los Eclipse sostuvo a Seraphine mientras ella luchaba desesperadamente.
—Objetivo principal capturado.
Seraphine miraba el cuerpo inmóvil de Darian.
El hombre que había luchado contra cuatro monstruos para protegerla.
El hombre que había elegido morir antes que abandonarla.
—¡No…! —susurró con la voz rota.
Los Eclipse comenzaron a retirarse con ella.
El bosque volvió a quedar en silencio.
Unos minutos después…
Rowan abrió los ojos con un gemido.
El mundo giraba.
El dolor en su cabeza era insoportable.
Tardó unos segundos en recordar.
El combate.
Los Eclipse.
Darian.
—Darian…
Rowan se incorporó con dificultad.
Sus ojos recorrieron el claro… hasta que lo vio.
El cuerpo de su amigo.
Tirado entre la hierba.
Inmóvil.
—No… no…
Rowan se arrastró hasta él.
Apoyó una mano en su pecho.
Frío.
No había respiración.
No latía nada bajo su palma.
El cazador tragó saliva, con la garganta cerrándose.
—Hermano…
Susurró con la voz quebrada.
—Llegué tarde…
Rowan bajó la cabeza un segundo.
El bosque estaba completamente en silencio.
Entonces algo cambió.
Un movimiento leve.
Tan leve que casi lo ignoró.
Rowan levantó la mirada lentamente.
El cuerpo de Darian no se había movido.
Pero sus ojos…
Sus ojos se abrieron.
Y brillaban en la oscuridad.
Rojo.
Un rojo profundo.
Un rojo imposible.
Como los ojos de un vampiro.
Rowan retrocedió un paso.
Sin comprender.
Y Darian respiró por primera vez desde su muerte.




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