La Bella Y El Cazador

Capítulo 22 El precio de la sangre

El tercer golpe contra las puertas hizo temblar toda la sala.
Las enormes hojas de metal se doblaron hacia adentro con un estruendo brutal.
Un cuarto golpe.
El hierro se partió.
Las puertas estallaron hacia dentro.
El eco del impacto recorrió el salón como un trueno.
Entre el polvo y los fragmentos de metal apareció una figura.
Un hombre.
Caminaba lentamente hacia el interior del salón.
Los soldados de la Orden retrocedieron instintivamente.
Algo en su presencia era… incorrecto.
Darian levantó la cabeza.
Su rostro estaba cubierto de sangre seca.
Sus ropas rasgadas.
Pero lo que realmente paralizó a todos en la sala fueron sus ojos.
Rojos.
Brillando con una intensidad salvaje.
Los Custodios lo observaron en silencio.
Uno de ellos murmuró:
—Imposible…
Seraphine levantó la mirada.
Y cuando lo vio…
Su corazón se detuvo.
—Darian…
Pero no era el mismo hombre que había caído en el bosque.
Su presencia era distinta.
Más oscura.
Más poderosa.
Más peligrosa.
Darian caminó unos pasos más dentro del salón.
Su mirada encontró la de Seraphine.
Por un instante, todo lo demás desapareció.
Pero los Eclipse reaccionaron primero.
El líder dio la orden.
—Neutralizar.
Cuatro sombras se movieron al mismo tiempo.
Los incompletos se lanzaron hacia él.
El combate explotó.
El primer Eclipse atacó con una velocidad brutal.
Darian desapareció de su lugar.
El impacto que debía atravesar su pecho golpeó el aire.
Darian reapareció a un lado del atacante.
Su puño impactó con una fuerza devastadora.
El Eclipse salió despedido varios metros.
El segundo intentó atraparlo desde atrás.
Darian giró.
Su espada apareció en su mano en un destello.
El choque del acero resonó por todo el salón.
Los Eclipse se detuvieron apenas un segundo.
Recalculando.
—Capacidades físicas… equivalentes —dijo uno de ellos.
El líder respondió:
—Ajustar estrategia.
Darian respiraba lentamente.
Podía sentirlo.
La sangre.
La energía recorriendo cada fibra de su cuerpo.
No era humano.
Pero tampoco era como ellos.
Era algo nuevo.
El tercer Eclipse se lanzó contra él con un ataque brutal.
Darian lo bloqueó con una facilidad que habría sido imposible antes.
Luego lo arrojó contra una columna de piedra.
El impacto hizo temblar la estructura.
Los Custodios observaban en silencio.
Uno murmuró:
—Un híbrido…
El líder Eclipse volvió a atacar.
Esta vez junto a los otros.
Cuatro contra uno.
El combate se volvió salvaje.
Darian era rápido.
Más rápido que cualquier cazador.
Pero ellos eran más.
Golpe tras golpe.
Bloqueo tras bloqueo.
Finalmente uno de los Eclipse logró atravesar su defensa.
La hoja cortó profundamente su costado.
Darian retrocedió.
El segundo lo golpeó con una fuerza brutal que lo lanzó contra el suelo de piedra.
El líder levantó su espada.
—Neutralización final.
Darian intentó levantarse.
Pero otro Eclipse le sujetó los brazos contra el suelo.
La espada descendía hacia su cuello.
Entonces—
CLANG.
Un nuevo acero bloqueó el golpe.
El ejecutor Eclipse se detuvo.
Sus ojos se movieron lentamente hacia quien había detenido su ataque.
Rowan.
El cazador estaba de pie frente a ellos.
Respiraba con fuerza.
Sostenía su espada contra la del Eclipse.
El líder lo observó.
—Interferencia innecesaria.
Rowan levantó la cabeza.
Y cuando sus ojos se encontraron con los del Eclipse…
Algo cambió.
El incompleto retrocedió medio paso.
Por primera vez desde que comenzó la misión…
Mostró sorpresa.
Los ojos de Rowan también brillaban.
Rojos.
Profundos.
Inconfundibles.
Seraphine lo miró sin comprender.
Darian también.
El Eclipse habló en voz baja.
—Otro…
Rowan sonrió levemente.
Sus colmillos brillaron bajo la luz de las antorchas.
—Sí.
Luego miró a Darian.
—Te dije que me hicieras un favor antes de venir.
El silencio cayó sobre el salón.
Seraphine entendió de golpe.
Ese era el favor.
Cuando Darian despertó en el bosque…
Rowan le había pedido que lo mordiera.
Para poder luchar a su lado.
Ahora los Eclipse ya no enfrentaban a uno.
Enfrentaban a dos.
Dos criaturas que la Orden jamás había previsto.
Mitad cazadores.
Mitad vampiros.
Y por primera vez…
Los Custodios parecían preocupados. 🩸




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