La bestia ausente

Capítulo 2

El sol empieza recién su recorrido, Karl acaba de despertar junto a Souchan. Se reparten las tareas de ese día. Karl llevará al hijo al parque para que pueda ver la alineación de planetas, mientras Souchan a la hija para ver una demostración de acrobacias en el estadio de Dragones, Souchan hace meses compro entradas para el sector B. La siguiente parte del día transcurre rutinariamente.

-- Cuidense -- Besa en la frente a Souchan -- Recuerdas la hora? -- Le pregunta.

-- Justo antes del atardecer en nuestra casa reunidos para cenar -- Responde junto a un abrazo.

A Souchan la vino a buscar su mejor amiga, la bestia en la que montaban era adorable, dorada, de ojos verdes enormes con alas que tenían brillos verdes, hizo una reverencia y así pudieron subir ambas mujeres de la familia. Karl vio que volaban bien y cada vez más lejos, entonces llamó a su hijo y dragón para partir.

Karl estacionó su dragón algo lejos del parque porque este ya estaba lleno. De todas maneras logró entrar con su hijo a las gradas, el pequeño era el más feliz, porque veía como las planetas estaban cada vez más cerca.

A menos de dos cuadras estaba el estadio, donde se encontraba Souchan junto a su hija y amiga observando a los dragones.

Un dragón venía a toda velocidad por el parque haciendo círculos, desde el parque lograban ver como sobre el estadio dragones hacían rutinas de vuelos, trucos y demás.

-- Pá', mira las vueltas de esos dragones -- Apuntando hacia el estadio.

-- Allí, abajo -- Movió su dedo algo más abajo -- Se encuentra tu madre y hermana.

Esperaron algunos minutos y por fin ocurrió lo esperado.

-- ¡Pa'! Ya está listo, están alineados -- Sonrió

El público se volvió loco, todos aplaudieron, algunos solo observaban, otros enmarcaban en piedra un dibujo de lo ocurrido. ¡Era histórico!, otros escribían sobre el suceso.

La alegría duró poco... Mientras los planetas continuaban alineados, un dragón que se dirigía al estadio volando, dejó de mover sus alas, y con los ojos en blanco fue en picada contra el estadio, estrellando su torso en el lado B de la tribuna, lado que Souchan compró asientos.

-- Souchan -- Exclamó Karl mientras tapaba los ojos de su hijo.

-- Pá', déjame ver... -- Al retirar las manos de su padre, solo vio caos. Dragones caían como lluvia sobre el parque, y no solo el parque, las casas, las calles y el estadio en que su familia se encontraba.

-- Nos vamos -- Karl era macizo, y no le importó nada, corrió empujando al que se le atravesaba mientras observaba que ningún dragón lo aplastó. -- Tu madre necesita nuestra ayuda -- Chifló a su dragón para que se acerque y volar hasta Souchan, pero nadie se acercó. Siguió su camino.

Tras botar a toda clase de personas, llegó a la calle en la que dejó a su dragón.

-- Papá, ¡NO! ¿Qué pasó? -- Dijo entre lágrimas.

La imagen era traumante. El dragón, su dragón, yacía muerto de espaldas en el piso y sobre él, Hisa estaba aplastada en sangre. Sus ojos eran lo peor, blancos. Cuando un dragón tiene los ojos blancos, significa que la vida se desprendió de él.

Karl no logró soltar lágrimas. Tomó solo unos segundos, solo se arrodilló ante él y juntó su frente con la nariz del enorme dragón.

Los dragones ya no caían del cielo, no quedaban más para caer.

Si bien a Karl le hubiera gustado desperdiciar más de una vida entera, no se lo podía permitir. Souchan podría estar herida, atrapada, perdida o algo peor, y de ella dependía algo más importante aún, su amada hija.

Tomó fuerte a su hijo en brazos, quien seguía llorando sin consuelo. Empezó a correr por las calles llenas de dragones sin vida, casas aplastadas, cuerpos humanos aplastados, para llegar a ayudar a su mujer.

Aunque él corrió tan rápido como pudo, se demoró un poco más de media hora en llegar a la entrada.

La entrada, si se puede considerar entrada, era solo escombros de ladrillos destruidos por todas partes, sobre el techo un dragón azul estaba tirado sin vida.

-- Debes quedarte acá -- Lo miró fijo y se arrodilló para llegar a su altura.

-- Tengo m-m-miedo -- Tartamudeó

-- Tú has aprendido a salvarte -- No podía quedarse para convencerlo de quedarse -- Volveré luego -- Se fue.

Una vez dentro vio más de lo mismo, solo escombros, y lo que más le aterrorizaba era que no había señal de vida, el sonido ahí dentro no existía.

Después de trepar y esquivar escombros vio por fin algo nuevo, un total metrónomo en el piso que contenía lo fantástico. “Sector B”

Rápido subió hasta la cima de una montaña de escombros para poder tener un mejor campo de visión. Pero deseó no haber visto lo que vio.

-- Souchan -- Corrió hasta los cuerpos aplastados por un enorme dragón y algunos ladrillos -- Hija -- Ya casi sin voz

Limpió como pudo la zona repleta de suciedad y con su mano presiono el cuello de su hija

"Nada"

"Ni un solo pulso"

"No respira"

La primera lagrima escapo de sus ojos antes de tomarla en brazos y hacer que lo acompañe hasta el cuerpo de Souchan... O lo que quedaba de ella.




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