La bestia ausente

Capítulo 4

Karl pasó varios minutos junto a la puerta observando cómo su hijo seguía durmiendo abrazado a la tortuga... Proélion.

Él dejó escapar un suspiro antes de levantarse. La casa se sentía vacía y demasiado estrecha desde las muertes, demasiado silenciosa. Incluso el viento parecía caminar de vez en cuando por las paredes.

Tomó su abrigo y salió. El aire helado le mordió el rostro al instante.

A lo lejos, se vislumbraba un cielo en tonos rojizos. Los planetas seguían allí, alineados unos tras otros, parecían grandes ojos observando el mundo. Karl desvió la mirada, no quería pensar en ellos.

Avanzó entre calles cubiertas de nieve, quería caminar quitando escombros antes de que la nieve los tapara.

Karl no era vecino amigo de nadie, solo vecino, por lo que no tenía ningún tipo de relación con las casas que desprendían toses y otras de llanto.

La calle estaba vacía, el mundo estaba apagado.

-- Proléon -- Karl se detuvo. Una vez más -- ¡Vuelve! -- La voz de su hijo.

El corazón se detuvo un segundo antes de que partiera a correr.

Por la ventana vio cómo Proléon había escapado y se encontraba sobre el río congelado, detrás de el, su hijo se acercaba.

Entró a la casa y por ir corriendo desesperadamente su pantorrilla izquierda chocó contra una mesa de piedra que había, el hueso crujió, Karl solo dio un leve quejido. Su prioridad estaba en el frente, a punto de entrar al río congelado.

-- ¡No te acerques! -- le gritó Karl.

-- No puedo permitirme perderla -- lloró -- ella me enseñará a seguir sin mamá -- Karl apenas soltó el nudo en su garganta.

El niño giró y corrió por el lago que de pasada en pisada se fue trizando. Demasiado tarde. El hielo cedió y el niño bajó. Karl corrió, el sabía que su hijo no sabía nadar.

-- ¡Papá! -- dijo mientras tragaba agua a la vez que Karl corría botando plantas para llegar allá.

El niño con sus manos agilizándose se fue hundiendo rápidamente.

Karl llegó al río. El frío atravesó sus piernas, el agua helada cortó su respiración como daga en el cuello, se hundió con los ojos abiertos y ahí estaba su hijo, soltando burbujas de aire inconscientemente.

Sujetó el brazo del niño y nadó con fuerza hacia arriba.

Fuera el niño no respiraba, Karl desesperado lo acostó y comenzó a presionar su pecho, realizó maniobras de RCP, pero ninguna reacción había en el muchachito. Tapó su nariz y juntó sus bocas para pasarle aire, pero tampoco había reacción.

-- Hijo, hijo -- llora.

Nada.

El ya se encontraba junto a Souchan y su hermana, en otro lugar donde ya no sufriría.




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