La bruja de los tres rostros

Capítulo 21

No fue un incendio.

Fue una presencia que se encendió desde adentro.

La bruja lo sintió en el pecho como un calor firme, sostenido, que no buscaba consumir nada a su alrededor. El segundo rostro no despertó con violencia, sino con claridad. Como una llama que por fin encuentra el lugar exacto donde debe arder.

El primer rostro no se opuso.

El tercero no intervino.

Elna lo notó en la forma en que la bruja caminaba: más recta, más decidida, como si cada paso tuviera dirección propia. Roa lo vio en sus ojos, donde una luz nueva parecía haberse instalado sin pedir permiso.

—Está distinto —dijo la niña.

La bruja asintió.

—Ahora el fuego sabe qué hacer.

No era el fuego de las hogueras. No era el fuego que castigaba ni el que destruía. Era el fuego que limpia el espacio donde la verdad necesita estar sin obstáculos.

El segundo rostro ardía con paciencia.

Caminaron de regreso hacia el claro. El aire parecía más liviano, pero también más expuesto. Ya no había nada que ocultar. El bosque no observaba; acompañaba.

Cuando llegaron al centro, la bruja se detuvo.

—Aquí —dijo.

Se arrodilló y apoyó ambas manos sobre la tierra donde los huesos habían sido descubiertos. Cerró los ojos y dejó que el calor del segundo rostro descendiera por sus brazos, no como llama visible, sino como intención pura.

La tierra respondió.

No con humo. No con luz. Sino con un suspiro profundo que recorrió el suelo como un alivio largamente esperado.

Elna sintió lágrimas subirle sin saber por qué.

—¿Qué haces?

—Dándoles un lugar donde descansar sin esconderse —respondió la bruja.

El fuego del segundo rostro no quemaba la tierra. Quemaba la necesidad de ocultar. Quemaba el miedo que había mantenido todo enterrado durante generaciones.

Roa sonrió suavemente.

—Se siente más tranquilo.

La bruja abrió los ojos.

—El fuego no vino a destruir nada. Vino a terminar lo que quedó a medias.

El primer rostro recordaba con menos peso ahora. El tercero mantenía el equilibrio con firmeza.

El segundo, por fin, ardía en su función verdadera.

Porque cuando el fuego encuentra su propósito,
deja de ser amenaza…
y se convierte en liberación.



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En el texto hay: misterio, magia

Editado: 06.02.2026

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