La bruja de los tres rostros

Capítulo 22

Esa tarde, el aire olía a madera antigua.

No había humo. No había brasas. Y, sin embargo, el olor estaba allí, suspendido como una memoria que decidió regresar sin pedir permiso.

Elna lo notó primero.

—¿Lo sientes?

La bruja asintió antes de olerlo. El primer rostro ya se había adelantado. El segundo permanecía en calma. El tercero, atento.

—No es fuego —dijo—. Es lo que el fuego escuchó.

Roa miró hacia el claro con una concentración nueva.

—Están hablando.

No era un sonido que se oyera con los oídos. Era una vibración que atravesaba el pecho con la forma exacta de una voz colectiva. No eran gritos. No eran lamentos. Era algo más difícil de nombrar.

Testimonio.

Las hogueras, durante años, habían sido contadas como castigo, como advertencia, como final. Pero nadie habló nunca de lo que escucharon mientras ardían. Nadie contó que el fuego fue testigo de palabras dichas en susurros, de promesas hechas entre dientes, de miradas que se sostuvieron sin rendirse.

Ahora, esa voz regresaba.

La bruja cerró los ojos.

El primer rostro escuchaba con reverencia.

El segundo no mostraba tensión.

El tercero entendía la necesidad.

—No están pidiendo nada —murmuró.

Elna sintió un nudo en la garganta.

—¿Entonces qué hacen?

—Se están contando.

Roa caminó hacia el centro del claro y se sentó en la tierra. No por cansancio. Por disposición. Como quien se sienta a oír una historia que ha esperado toda la vida.
El aire vibró levemente alrededor.

Las hogueras no estaban hablando del dolor. Estaban hablando de la dignidad con la que enfrentaron el final. De la decisión de no suplicar. De la elección consciente de guardar silencio para que algo mayor sobreviviera.

La bruja respiró hondo.

—Nunca fueron víctimas —dijo.

Elna sintió que las lágrimas ya no dolían al salir.

—Fueron valientes.

El viento se movió entre los árboles con un murmullo continuo, como si repitiera palabras que nadie había sabido escuchar antes.

La voz de las hogueras no venía a reclamar.
Venía a completar la historia.

Porque cuando el fuego deja de ser contado como destrucción,
y empieza a ser escuchado como testigo,
la memoria cambia de forma para siempre.



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En el texto hay: misterio, magia

Editado: 06.02.2026

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