La bruja de los tres rostros

Capítulo 28

La noche volvió sin aviso.

No cayó con suavidad como otras veces. Se instaló de golpe, espesa, llena de una tensión que no venía del bosque, sino de algo más profundo, más antiguo.

La bruja lo sintió en la mandíbula.

El segundo rostro se tensó primero.

El primero guardó silencio.

El tercero se mantuvo firme.

—Está inquieta —dijo.

Elna miró alrededor, intentando ver lo que no se veía.

—¿Quién?

Roa se llevó la mano al pecho.

—La bestia.

No era miedo lo que llenaba el aire. Era alerta. Una sensación primitiva que pedía atención total, como si algo estuviera caminando en la oscuridad sin intención de esconderse.

La bruja respiró hondo.

—No viene de afuera.

El segundo rostro mostró los dientes apenas, no con agresión, sino con preparación. Como un animal que sabe que algo se aproxima y decide no huir.

El bosque permanecía inmóvil. Demasiado inmóvil.

Elna sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—¿Qué está pasando?

La bruja la miró con calma firme.

—Lo que fue enterrado vivo está encontrando forma.

No como palabras. No como recuerdos suaves. Sino como instinto puro, como una energía que necesita ser reconocida antes de volverse algo más.

Roa dio un paso adelante.

—No quiere hacernos daño.

—No —dijo la bruja—. Quiere que la veamos.

La oscuridad parecía tener contornos ahora. No figuras claras, pero sí presencias densas, como si la noche estuviera llena de respiraciones contenidas.

El segundo rostro ardía sin fuego visible. El primero escuchaba con atención profunda. El tercero sostenía el equilibrio con una calma antigua.

—Nos enseñaron a temer esto —dijo la bruja—. A llamarlo peligro.

Elna tragó saliva.

—¿Y no lo es?

La bruja negó despacio.

—Es fuerza que nunca tuvo permiso de existir.

Roa apretó los puños.

—Se siente grande.

La bruja asintió.

—Porque estuvo demasiado tiempo en la oscuridad.

Los dientes en la oscuridad no eran amenaza. Eran el símbolo de una parte que había sido obligada a callar, a esconderse, a volverse sombra para no incomodar.

Y ahora, esa parte ya no quería seguir siendo sombra.

Porque cuando la fuerza contenida comienza a mostrarse,
lo primero que aparece no es luz…
son colmillos que aprendieron a esperar en silencio.



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En el texto hay: misterio, magia

Editado: 06.02.2026

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